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Reporte
Nacional

SEDESO

Hacer visibles a los ‘invisibles’

Icela Lagunas

Pocos voltean a verlos, se les acusa de afectar al comercio, turismo y la estética de los espacios públicos en la capital: son los poco más de 4 mil indigentes que deambulan en las calles de la Ciudad de México.

Los mendigos, indigentes o población en situación de calle, como les llaman los organismos protectores de derechos humanos, son un problema interminable que coloca en jaque al Gobierno de la Ciudad de México.

De acuerdo a un conteo de las autoridades, pernoctan en 257 puntos, bajo puentes, plazas y edificios abandonados.


Ago 2, 2016
Lectura 6 min

10 centros de Asistencia e Integración Social maneja el IASIS

Los grupos de indigentes que demandan mayor atención son los que se concentran en zonas de alta actividad económica, turística y de seguridad

Pocos voltean a verlos, se les acusa de afectar al comercio, turismo y la estética de los espacios públicos en la capital: son los poco más de 4 mil indigentes que deambulan en las calles de la Ciudad de México.

Los mendigos, indigentes o población en situación de calle, como les llaman los organismos protectores de derechos humanos, son un problema interminable que coloca en jaque al Gobierno de la Ciudad de México.

De acuerdo a un conteo de las autoridades, pernoctan en 257 puntos, bajo puentes, plazas y edificios abandonados.

Eso ocasiona que vecinos, transeúntes y comerciantes se quejan de su mal olor, la basura que generan y la molestia que ocasionan al orinar en vía pública.

Por otro lado, las asociaciones civiles acusan ante los máximos tribunales la escasez de políticas públicas y las llamadas “limpias”.

Desde hace ocho meses que la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) emitió la recomendación 7/2015 por la criminalización de las personas en situación de calle que fueron retirados de manera forzada de la vía pública.

La administración local elabora el Protocolo interinstitucional de atención integral a personas en riesgo de vivir en calle e integrantes de las poblaciones callejeras en la Ciudad de México.

Sus motivos

El Instituto de Asistencia e Integración Social (IASIS), dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social capitalina (Sedeso), contabilizó 257 puntos callejeros en los que cotidianamente se concentra la indigencia.

En esos sitios se pueden observar menores desde los tres años hasta adultos de 78, según los conteos gubernamentales.

Aunque se estima una población de 4 mil personas que viven en la calle, el IASIS monitorea a mil 89 indigentes que con mayor frecuencia se mantienen en los puntos sin moverse, pese a los factores de clima, trabajo o la dinámica de su propio grupo.

Más del 50 por ciento de las personas que forman parte de estas poblaciones callejeras llegó a la calle por problemas surgidos en su núcleo familiar, que a decir de ellos mismos no podían ser resueltos.

En el estudio, Identificación de necesidades de intervención en materia de prevención con población en situación de calle y personas menores en conflicto con la Ley, la mitad de la población callejera refirió como motivo de abandono de su casa los problemas de violencia y económicos de su familia.

A través del Sistema del Desarrollo Integral para la Familia (DIF) se logra tener más información de su entorno, y el Programa hijos e hijas de la Ciudad reportó que el 58 por ciento de la muestra encuestada refirió la violencia familiar como el principal motivo de salida a la calle.

Un 11 por ciento dijo que el consumo de drogas fue otro factor determinante para abandonar el hogar.

Puntos álgidos en la ciudad

Los grupos de indigentes que demandan mayor atención son los que se concentran en zonas clave de la capital por sus actividades económicas, turísticas y de seguridad.

Son los hombres y mujeres que duermen sobre cartones y sillones en la calle de Artículo 123, a unas cuadras de la populosa avenida Reforma.

También llaman la atención los indigentes de los arcos de la Plaza Garibaldi, un lugar turístico por excelencia, donde los invisibles se mezclan con grupos de turistas nacionales e internacionales que acuden a ese lugar a escuchar música de mariachi.

Otro grupo duerme en las calles del histórico barrio de Tepito y en la Plaza de la Soledad, muy cercano al barrio de La Merced; uno más en la Plaza de la Concepción.

Uno de los centros de espectáculo más relucientes de la Ciudad de México en el pasado, el Teatro Blanquita, está invadido por aproximadamente 50 personas en indigencia, y es imposible no verlos por los escándalos que protagonizan y el evidente consumo de drogas.

Las inmediaciones del metro Pino Suárez, la plaza de la Ciudadela en Balderas, el Panteón de San Fernando en la delegación Tlalpan, y los alrededores de la estación Candelaria en Venustiano Carranza, son algunos de los puntos de concentración más álgidos que tienen detectados las autoridades.

En más de una ocasión, estos grupos “incómodos”, “invisibles”, han sido protagonistas de detenciones arbitrarias, retiros por la fuerza, que han sido documentadas por asociaciones civiles como “El Caracol”, Ednica y la Alianza Mexicana de Poblaciones Callejeras, así como la CDHDF, que ha señalado como responsables a las autoridades delegacionales de Coyoacán, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, de Desarrollo Urbano y Vivienda, Seguridad Pública local y del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

El objetivo del protocolo

Considerando las peticiones de atención a los indigentes, la Sedeso que encabeza José Ramón Amieva detalla el protocolo para someterlo a la consideración de todos los involucrados.

De manera general, el protocolo se compone de 10 apartados.

En el quinto se reflejan las fases, servicios sociales y las personas objetivo del programa, en el llamado Esquema interinstitucional de atención integral a personas en riesgo de vivir en calle, integrantes de las poblaciones callejeras o en condición de integración social.

Como una innovación se formaliza la implementación del “albergue familiar”, que en su primera etapa atenderá a madres con sus hijas e hijos menores de 18 años. En las dos siguientes etapas se buscará albergar a las familias completas.

Se coordinará con los programas Hijos e hijas de la ciudad del DIF, y el de Poblaciones en Situación de Calle, que maneja el IASIS, para otorgarles servicios de atención médica, aseo personal, alimentación y vestido.

Además el IASIS atiende diez centros de Asistencia e Integración Social, los llamados (CAIS).


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