Para que un niño aprenda a comer verduras y frutas es muy importante que vea a sus padres o cuidadores consumirlas en su dieta; ya que el ejemplo es fundamental, afirma la nutrióloga Arianna Omaña, quien además es colaboradora del Laboratorio de Datos Contra la Obesidad.

“En los niños creo que es importante el ejemplo. Nosotros como adultos queremos que coman verduras, pero nunca se las damos y ellos nunca ven que nosotros las comamos. Les pedimos que no consuman azúcar pero nosotros mismos les damos los dulces”, explica.

Otro error que cometen los padres de familia es convertir los alimentos en premios o castigos.

“La gran mayoría de nuestras conductas hoy en día están delimitadas justamente por esos premios o castigos a partir de la comida. Nosotros hoy nos premiamos y nos castigamos, en cualquier contexto, sea de un niño o un adulto, comiendo. Que si es una comida o que si es algún festejo, ¿cómo lo premiamos? Yendo a comer. Si es un castigo, ¿cómo lo reflejamos? Dejando de comer. En sí, no es correcto que demos una connotación de premio o castigo a ningún alimento”, expone la experta.

El consumo de estos alimentos ultraprocesados se tiene que reducir de manera gradual de la dieta, ya que nuestro cuerpo puede presentar reacciones por la dependencia.

“Cuando nosotros tenemos un consumo elevado de azúcar evidentemente nuestro cuerpo nos lo va a ir pidiendo de manera natural, ya no es una necesidad conductual del niño de que quiere ese dulce o que quiere ese alimento por capricho, también va a tener una connotación fisiológica.

“Incluso en edad adulta, cuando comenzamos a dejar estos alimentos, empezamos a tener síntomas como dolor de cabeza o temblorina, cosas que denotan que no estamos consumiendo la misma cantidad de azúcar”, expresa.

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