En la Ruana y Buenavista, en el corazón de la Tierra Caliente, el movimiento de autodefensas que nació hace más de 15 meses ahora se ha convertido una guerra declarada entre los grupos de Hipólito Mora y Luis Antonio Torres “El Americano”.

Oficialmente ambas fracciones realizan los trámites correspondientes para sumarse a la recién creada Fuerza Rural Estatal a fin de ajustarse a los acuerdos establecidos para la desmovilización anunciada por el comisionado Alfredo Castillo. 

Pero eso en nada limita para que los dos grupos se muestren el músculo a la menor provocación.

El pasado domingo, mientras en el templo principal de La Ruana se oficiaba una misa para dar la bienvenida a Hipólito Mora, tras dos meses y cinco días de encarcelamiento, un grupo de civiles armados –identificados como integrantes del grupo de autodefensas de “El Americano”- rondaron las inmediaciones mostrando armas de grueso calibre.

Tras ser liberado de la acusación de homicidio en contra de dos personas, Hipólito se reunió con el líder moral y destituido vocero de las autodefensas, José Manuel Mireles, y con el padre Gregorio López Gerónimo. 

Hipólito fue encarcelado el pasado 11 de marzo, tras ser señalado por “El Americano” como el autor intelectual de los homicidios de Rafael Sánchez Moreno y José Luis Torres, sin embargo, un juez consideró que no había elementos para someter a proceso al indiciado, por lo que se le decretó la libertad. 

Fue recibido en su localidad natal como un héroe de guerra: hubo desfile por las principales calles de La Ruana y la banda tocó en la plaza principal. Hubo verbena popular. Uno de los grandes ausentes fue el vocero oficial, Estanislao Beltrán.

No se supera la división

En el municipio de Buenavista la tensión es evidente. Los seguidores de Hipólito Mora -algunos replegados como policías rurales- siguen atentos cualquier movimiento que se realice en esa localidad.

Los leales a “El Americano” transitan armados hasta los dientes algunas de las calles y caminos de La Ruana a Buenavista. La incertidumbre se siente en el aire.

En Tierra Caliente todos saben que la confrontación entre los grupos armados de Hipólito y los del “El Americano” es solo cuestión de tiempo. 

En ninguno de los dos grupos se ha superado la confrontación sostenida desde el año pasado entre los dos líderes.

Las acusaciones mutuas de infiltración por grupos del narcotráfico siguen azuzando los ánimos en las redes sociales. En tanto, el comisionado federal, Alfredo Castillo, hace su labor de pacificación de la zona, desmovilizando grupos de autodefensas a los que busca tornar a la legalidad a través de la Fuerza Rural Estatal.

Incluso tras la reunión entre Hipólito y Mireles, el sacerdote José Luis Segura Barragán -quien ofició la misa de bienvenida al líder de las autodefensas- aseguró que han recibido amenazas de muerte por parte de hombres armados del grupo de “El Americano”.

Tan evidente es la tensión que se vive en esa parte del estado, que las Fuerzas Federales se han comenzado a concentrar en esa zona a fin de disuadir cualquier confrontación que se pueda presentar entre los integrantes de ambos grupos.