Un ecocidio fue el resultado del incendio de Petróleos Mexicanos (Pemex) en aguas de Campeche el pasado 2 de julio, advirtió la organización de la sociedad civil Greenpeace y añadió que “las tortugas y delfines no tienen la culpa, no más ojos de fuego en el Golfo de México”.

El desastre en el complejo Ku-Maloob-Zaap evidenció “la insostenible operación que tienen la industria de los combustibles fósiles en México y en el mundo”, subrayó la organización y apuntó que es urgente realizar un análisis detallado de los impactos ambientales del incendio.

Entre la fauna que habita en esa zona del Golfo de México y que pudo verse afectada, destacan 20 especies de cetáceos y al menos cuatro de tortugas marinas, todas ellas en protección. También alrededor de mil 500 especies de peces: 14 óseos, 26 tiburones y cuatro mantarrayas.


“De las especies pelágicas, los tiburones ballena y blanco y las mantarrayas gigantes están catalogadas como vulnerables o en peligro de extinción”, apuntó.

Asimismo, añadió que los pelágicos mayores son particularmente sensibles a la toxicidad de los hidrocarburos poliaromáticos, a quienes “les causa daños fisiológicos extensos que repercuten sobre su supervivencia”. En otras especies, los hidrocarburos les provocan una reducción en su capacidad para nadar, “lo cual es importante para su alimentación en el ambiente pelágico”.

Por otro lado, señalaron que apagar el incendio requirió tirar químicos a 2 mil 800 kilómetros a la redonda del desastre, así como movilizar a 500 personas, 200 barcos y 12 aeronaves, por lo que “este aterrador incidente comprueba que la extracción de petróleo de aguas profundas es peligrosa, no solamente para las personas que trabajan ahí, si no para todas las especies marinas que habitan alrededor”.

Greenpeace exigió al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, invertir en la transición a alternativas de energía limpias y renovables. “No queremos más combustibles fósiles, no queremos más daños a nuestros ecosistemas marinos. Queremos un futuro verde y digno”.


“Organizaciones de la sociedad civil exigimos al Gobierno Mexicano cese el ecocidio causado por la industria petrolera, reduciendo las inversiones en este sector y estableciendo un claro plan para alcanzar la transición energética justa”, apuntaron.

Otros desastres provocados por Pemex

Además del reciente incendio en aguas de Campeche, Greenpeace advierte que a lo largo de los años Pemex ha provocado otros desastres que han resultado en serios daños a los ecosistemas, así como a la fauna y flora que los habitan.

En abril de 2021, el derrame de combustóleo en el emisor de la refinería Miguel Hidalgo desembocó al río Tula, cuyas aguas se utilizan para riego. La organización apunta que el derrame del combustible se extendió hasta 1 kilómetro del río y, a la fecha, la Conagua en Hidalgo no ha realizado ningún informe sobre los posibles daños.

También en abril de este año, Pemex protagonizó un incendio en la refinería “Lázaro Cárdenas” en Minatitlán, Veracruz, donde siete personas resultaron heridas a causa de una fuga en la bomba de carga de la planta reformadora.

Por otro lado, en julio y diciembre de 2020, la refinería de Cadereyta, Nuevo León, registró un incendio y dos estruendos que generaron grandes nubes de humo contaminante.

En enero de 2019, en Tlahuelilpan, Hidalgo, explotó un ducto de Pemex que transportaba combustible. Por ese accidente, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente informó que la concentración de hidrocarburos permanecerá durante varios años y causará pérdidas irreversibles al medio ambiente en la comunidad.

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