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Reporte
Nacional

MAORZ

Gestoras de fraudes

Paloma Robles

“Si tu crédito no sale con nosotros, nadie más te lo dará”, la consigna –venida de un periódico gratuito de circulación local- no es menor para el promedio de los jaliscienses que nos les alcanza su sueldo y ven en los préstamos fáciles una solución.

Mucha gente sin la asesoría adecuada y una situación financiera difícil opta por créditos riesgosos. 

En varios casos se convierten en víctimas de cadenas de agiotistas o defraudadores que disfrazan sus servicios con empresas de gestoría de crédito.


Oct 23, 2012
Lectura 13 min

Empresas como Maorz aprovechan la fragilidad del sistema financiero mexicano para ‘vender’ un servicio de gestoría que pocos estarían dispuestos a pagar

"Nosotros somos un intermediario y vamos a solicitar la cantidad a una SOFOM, SOFOL, un banco, inversionistas privados"

- Omar

Ejecutivo de Maorz

No importa si se está en buró de crédito, a Maorz le llevará unos días revisar los documentos y con ellos formalizar el trámite

Maorz Business Corporation está registrada como una Sociedad Civil, no es una financiera aunque así se ostenta en la publicidad

“Si tu crédito no sale con nosotros, nadie más te lo dará”, la consigna –venida de un periódico gratuito de circulación local- no es menor para el promedio de los jaliscienses que nos les alcanza su sueldo y ven en los préstamos fáciles una solución.

Mucha gente sin la asesoría adecuada y una situación financiera difícil opta por créditos riesgosos. 

En varios casos se convierten en víctimas de cadenas de agiotistas o defraudadores que disfrazan sus servicios con empresas de gestoría de crédito.

Las empresas utilizan la publicidad barata y con ella promocionan sus servicios. Con frases simples como: “Tenemos la solución a sus problemas”. “¿No puede comprobar ingresos?”.  “¿El banco lo rechazó?”. “¡Manda las deudas a volar!”.

Solución integral, Estable Porvenir, Luvier Gestoría y Maorz Corporatión son algunas de las oficinas que operan fraudes de gestión de este tipo. 

De hecho son seis las empresas que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profec) tiene registradas en operación en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) y que suman numerosas irregularidades.

Hasta agosto de este año Profeco tiene un conteo de 186 quejas contra dichas empresas que se venden en lo general como una financiera, pero en las letras chiquitas muestran ser gestoras de crédito. 

El aumento de quejas revela un problema que crece, pues el número de  las mismas durante este año rebasa el total de las 105 registradas en 2011.

Maorz Bussines Corporation, por ejemplo, está registrada como una Sociedad Civil, no es una financiera aunque así se ostenta en la publicidad. Esta empresa sólo gestiona créditos y defrauda a sus clientes.

Sus oficinas se encuentran en la lujosa zona financiera de Guadalajara. 

Ahí, entre engaños e información incompleta, sus empleados se encargan de que el trámite de crédito sea una verdadera puesta en escena. 

Anzuelo para necesitados 

Para cualquier tapatío basta una llamada telefónica para formalizar una entrevista y solicitar un crédito en Maorz Corporation. Ni siquiera es necesario comprobar el historial crediticio del solicitante. Ni son necesarios mayores datos.

Solicitar un financiamiento de 100 mil pesos parece un trámite sencillo. El equipo de Reporte Indigo solicitó una cita fingiendo ser clientes potenciales. 

Dos reporteros de este medio acudieron el mediodía del viernes 19 de octubre  a la dirección señalada en el 1650 de la avenida Américas. Para esas horas ya había 13 personas en la misma situación. 

El número al exterior coincide, pero el rótulo no es el de Maorz. Un cuaderno de registro muestra la concurrida mañana de personas solicitando un crédito. Dos vigilantes de seguridad privada en la entrada piden el registro. 

En el segundo piso una recepcionista pide nuevamente los datos a los solicitantes, con el propósito de “corroborarlos”. 

El emblema de Maorz a su espalda y algunos logotipos de instituciones bancarias aparentan seriedad en la pequeña oficina.

“¿Nombre?”, “¿edad?”, “¿teléfono?”, “¿cuentas bancarias?”, son las preguntas que responden los solicitantes en recepción. “¿Para qué necesitarías tu crédito?” insiste la empleada.

Algunas personas esperan su turno en la recepción. 

Al interior, una banca frente a un televisor. Detrás, seis cabinas en las que un ejecutivo atiende a los interesados en solicitar un crédito.

No hay montos máximos, solo es necesario cumplir con la documentación y una cuota que Maorz llama inversión inicial del 2.5 por ciento de la cantidad solicitada. 

Para los 100 mil pesos que se solicitan, la inversión representa 3 mil 103 pesos, según explica el ejecutivo.

Además es necesario realizar otro pago del 3.7 por ciento de la cantidad solicitada para cubrir un supuesto seguro de vida en cinco mensualidades de 858 pesos, escribe el empleado en una hoja impresa en forma de tríptico. 

En total, 7 mil 393 pesos son necesarios para abrir un crédito de 100 mil pesos a seis años en Maorz con una tasa de interés de 7 por ciento. 

Piden al solicitante copias de credencial de elector, comprobante de domicilio, CURP, acta de nacimiento, comprobante de ingresos, tres cartas de recomendación y una carta de intención. 

Bastaron 20 minutos de entrevista con Omar, el ejecutivo, para tener esta información.

No importa si se está en buró de crédito, a Maorz le llevará unos días revisar la información personal proporcionada para una segunda entrevista en la que formalicen el préstamo.

Otros datos personales son recopilados por Omar. “El plazo mínimo son cuatro años y el máximo son 25 años”, responde él a la pregunta de cuáles son los plazos para pagar el financiamiento.

Los intereses van del 7 al 14 por ciento, menciona. 

“¿De cuánto queda la mensualidad a cuatro años?”, 2 mil 394 responde. Casi 115 mil pesos de 48 mensualidades totales. 

¿Cómo entrego las cartas de recomendación? “Las recomendaciones son personales, las pueden elaborar familiares o amigos, pero deben traer copia de la IFE”.

El empleado de Maorz sigue la entrevista dejando de lado las preguntas sobre la documentación necesaria, inmediatamente insiste: “¿cuentas con algún bien inmueble?”.

“¿Sabe si usted se encuentra en buró de crédito?”, pregunta, pero más tarde señala que no importa si el solicitante está en buró, aún así se le puede dar un crédito.

Al momento de que el solicitante firma la solicitud señala que es necesario hacerlo para poder duplicar la información para buscar una institución que pueda entregar el dinero. 

“Puede ser una institución bancaria, un banco, no sé, una casa de empeño, no sé”, responde Omar al cuestionamiento de qué tipo de instituciones son.

“Nosotros somos un intermediario y vamos a solicitar la cantidad a una SOFOM, SOFOL, un banco, inversionistas privados”.

Para un crédito de 100 mil pesos financiado a seis años la prioridad son los “inversionistas privados”, esa fue la sugerencia de Omar:

“Como lo estoy manejando en este caso, son inversionistas privados. Son con los que estamos ahorita tratando porque sus tasas de interés son las que yo te estoy manejando, y en este caso si fuera un banco pues sería una tasa de interés más elevada”.

Para un monto de 300 mil pesos insiste proponiendo: “mira, lo más bajo en aspectos de interés y mensualidades son los propios inversionistas privados. Ellos nos manejan las mejores tasas de interés, mejores plazos y nos respetan tasas fijas”.

“Los bancos nos manejan tasas variables, tasas un poco más elevadas y obviamente esas son tasas que van aumentando. Ellos, si tu estuvieras en buró de crédito, es más difícil que nos prestaran una cantidad, entonces por lo regular se manejan los grupos de inversionistas privados”.

Además los avales para esta gestora de créditos son cosa innecesaria, según menciona su ejecutivo.

“Ellos nos manejan un seguro de vida, es por eso que no se pide ningún aval o una garantía o un obligado solidario”.

No hay reembolso

Estas casas gestoras de crédito cobran por los servicios y hasta por seguros de vida, pero en realidad nunca entregan los montos de los créditos solicitados.

El desfalco es cosa de todos los días y aplica para cualquier incauto.

Y es que Maorz no solo se aprovecha de personas que solicitan créditos pequeños, con ingresos menores y una complicada situación financiera. 

Reporte Indigo documentó el caso de desfalco de más de 30 mil pesos a un empresario que prefirió mantener el anonimato. 

Éste solicitó un crédito por un millón de pesos que nunca le fue entregado.

Los trámites iniciaron hace un par de meses; el empresario acudió a las oficinas de Maorz, realizó todo el trayecto administrativo. 

Desde la entrega de documentación personal como copia del acta de nacimiento, IFE, CURP, comprobante de ingresos, tres cartas de recomendación y una carta de intención. 

Por el monto del crédito también le solicitaron los registros de sus vehículos, datos de su esposa e información de sus recomendaciones.

La empresa abrió un expediente a su nombre, ahí registró su dirección; le realizaron una investigación socioeconómica, validaron sus bienes -incluida su casa- y realizaron una investigación sobre su actividad profesional.

Las dudas por parte del empresario vinieron cuando le hicieron saber que el costo por la gestoría era de 6 mil 500 pesos,  y que debido a que el crédito que pedía superaba sus ingresos mensuales en un 156 por ciento, éste no podía ser solicitado a un banco.

Tampoco resultó favorable que el particular accediera a un crédito vía una financiera, pues tiene tres cuentas corrientes en buró de crédito.

No obstante, el empresario obtuvo la aprobación del crédito por un millón de pesos a plazo de cuatro años con mensualidades de 23 mil 946 pesos y un tasa del 7 por ciento.

A través de los supuestos “inversionistas” le financiarían su crédito. Le hicieron pagar 31 mil 30 pesos por la firma del contrato de gestoría, gastos notariales y la investigación socioeconómica.

La empresa Maorz también le obligó al pago mensual de 858 pesos más IVA, de un seguro de vida a cuatro años, el tiempo durante el que pagaría el crédito solicitado.

Además en el contrato quedó establecido que el empresario debía pagar una “comisión por éxito” de 2.5 por ciento sobre el monto del crédito obtenido.

Al final de su crédito el empresario debía pagar un millón 149 mil 408 pesos por la deuda, más el seguro de vida de 5 mil 290 más IVA y los “gastos de gestión” de 31 mil 30 pesos. 

En total, la deuda ascendería aproximadamente a un millón 185 mil 728 pesos.

Pero un mes después de iniciado el trámite y a 15 días de haber firmado el contrato el dinero que solicitó no llegó. 

Después de un largo periodo de citas y llamadas telefónicas, le comentaron que no era viable su crédito por no tener “capacidad de pago”. 

Y le indicaban que en caso de querer continuar con el trámite, requeriría “la presentación de una garantía cuyo valor del inmueble deberá ser dos a uno el valor del monto solicitado”. 

Ahí fue cuando el particular decidió terminar con el trámite para no arriesgar su patrimonio. Luego de esto la cancelación de los servicios de gestoría se convirtió en un martirio.

La empresa le hizo firmar un par de cartas de desistimiento en la que le obligaban a no revelar ningún tipo de información sobre la gestión del crédito ni los montos de cobro a ninguna persona.

“Maorz Buissines Coporation se reserva su derecho para ejercer acción legal en caso de que existan indicios que le lleven a concluir que el particular compartió o reveló información a terceras personas”, se lee en uno de los documentos.

En la segunda misiva, la empresa se deslinda de “toda responsabilidad ante cualquier autoridad federal, local , del orden civil, mercantil o penal”.

Hoy, a casi un mes de firmada la cancelación del contrato, los más de 32 mil pesos que invirtió el empresario no le han sido reembolsados.

La lista de defraudados va desde los 2 mil o 4 mil pesos, con créditos pequeños, hasta decenas de miles de pesos con créditos mayores. 

Empresas de este tipo aprovechan la fragilidad del sistema regulador financiero mexicano para “vender” un servicio de gestoría que pocos estarían dispuestos a pagar.

Fraude, delito común en Guadalajara

Los fraudes se han convertido en un problema cada vez más frecuente en la Zona Metropolitana de Guadalajara. 

El diario Mural documentó el caso de dos financieras que han defraudado a sus clientes en los últimos meses.

Se trata de las empresa Wi Capital y Veston Roi que utilizaron oficinas en lujosas zonas de la ciudad, para aparentar estabilidad y así atraer clientes de alto nivel. 

Luego, sin mayor explicación, cerraron sus puertas dejando a cientos de inversionistas en la quiebra.

El caso de la financiera Wi encendió alertas sobre el tema. 

La empresa dejó de pagar los rendimientos mensuales a sus clientes, quienes incluso terminaron por manifestarse a las afueras de la empresa, rayaron las fachadas acusando a los directores de fraude.

La empresa interpuso tres amparos a fin de no ser embargados según refieren los registros de prensa, en los que no se aclara el paradero de los tres inversionistas de la financiera.

En una situación similar quedaron los clientes de la empresa Veston Roi cuyas oficinas en la zona financiera de Guadalajara también están abandonadas. 

Se estima que más de 100 inversionistas fueron defraudados por esta empresa que contaba con 160 millones de pesos de capital.

Los socios de esta empresa también están desaparecidos.

A diferencia de las oficinas de gestoría de créditos, las financieras se nutren de las inversiones de sus clientes a los que a su vez prometen mejores rendimientos económicos que un banco. 

La empresa financiera invierte ese dinero en bolsa, en otros créditos y con ello presuntamente incentiva una cadena de inversiones.

¿Quién vigila?

Del artículo sexto y séptimo de la Ley para Regular las Agrupaciones Financieras las disposiciones para constituir y operar un grupo financiero recaen en la vigilancia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Se requiere autorización de la SHCP para la constitución y funcionamiento de grupos financieros.

Estos deben integrarse por una sociedad controladora y con por lo menos dos entidades financieras como “almacenes generales de depósito, casas de cambio, instituciones de fianzas, instituciones de seguros, casas de bolsa, instituciones de banca múltiple.

“Sociedades operadoras de sociedades  de inversión, distribuidoras de acciones de sociedades de inversión, administradoras de fondos para el retiro y sociedades financieras de objeto múltiple”, también pueden tomarse como entidades financieras.

“La SHCP, mediante disposiciones de carácter general, podrá autorizar que otras sociedades puedan formar parte de estos grupos”.

Pero un grupo financiero no podrá formarse solo con dos sociedades financieras de objeto múltiple.

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