En medio de lo que parece ser una oleada de violencia feminicida, la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México (ALDF) aprobó ayer de manera unánime incrementar la pena a quienes cometen esta forma extrema de violencia y aniquilación de las mujeres a partir de la reforma al artículo 148 bis del Código Penal para el Distrito Federal.

Dicha reforma se da en un contexto donde los feminicidios van al alza y la presión al gobierno de la Ciudad de México aumenta. El tema ya es agenda para colectivos y grupos de activistas, feministas, amas de casa y abogadas, quienes de manera recurrente salen a las principales calles de la capital para exigir un alto.

“No nos maten por ser mujeres. Si me matan, no fue mi culpa. No nos corten las alas con miedo”, son frases que constantemente se ven en los carteles de las protestas.


La nueva reforma estipula que la pena mínima, que hasta ahora era de 20 a 50 años de prisión, se duplique y quede de 40 a 60 años. Además el feminicida tendrá que pagar 500 mil días de multa en caso de acreditarse el asesinato de una mujer por cuestiones de género

“Por cuanto hace a las penas correspondientes al delito de feminicidio se considera establecer como pena mínima la de 40 años de prisión y como máxima 60 años por tratarse de una conducta que a diferencia del homicidio reúnen otras conductas tales como violencia, lesiones, desprecio, odio a la víctima, discriminación, etcétera”, dice la iniciativa.

Además del aumento de la pena mínima al doble se pierden los derechos sucesores y la norma local se armoniza con la legislación federal. La propuesta estaba en la congeladora desde noviembre de 2016 que fue turnada a las comisiones para la Igualdad de Género y Atención a Grupos Vulnerables.

Entre los objetivos expuestos en el documento que presentaron los diputados Leonel Luna y Elizabeth Mateos, ambos del PRD, se expone la protección a un grupo más amplio de la población, incluyendo en el tipo penal de feminicidio la privación de la vida a personas de la comunidad LGBTTTI.

“Hoy sabemos que no basta con el reconocimiento nacional que se ha dado a la violencia de género contenida en la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia…consideramos necesario el reconocimiento de los extremos de esa violencia, de aquella que priva de la vida a las mujeres”, señala el texto.

La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México que ahora encabeza Edmundo Garrido ha sido señalada en múltiples ocasiones por la renuncia a investigar los crímenes de mujeres bajo la modalidad de feminicidio, que agrava la pena a quienes lo cometen.

Es una lucha incansable de activistas y familiares, conseguir que el Ministerio Público, en su caso, lo reconozca como feminicidios.

De ahí que el dictamen aprobado ayer en el pleno de la ALCDMX llama a la “madurez” de la política criminal para “asumir su existencia e identificar con claridad los supuestos en los que se puede presentar y prever la sanción para quienes asesinen a las mujeres, incluidas todas aquellas que pertenecen a la comunidad LGBTTTI.


“No importa cómo le llamemos, tampoco importa para sus víctimas indirectas si fue producto de la violencia en familia, lo que importa es que una persona fue privada de la vida a partir justamente de su identidad o condición de mujer y más explícitamente de la asignación de género”

Iniciativa para incrementar las penas por feminicidios

En ese mismo texto se reconoce que el delito se ha generalizado y que los daños cometidos contra mujeres los ejecutan personas conocidas o desconocidas, personas que tienen conductas violentas o que son violadores.

El “plomero” de la Nápoles

Tocando de puerta en puerta en diversos inmuebles, un supuesto plomero que ofrecía sus servicios logró entrar a un departamento para arreglar un desperfecto.

Una vez adentro, sorprendió a su víctima, una joven que vive en un complejo de departamento ubicado en la Colonia Nápoles de la Benito Juárez.

El hombre la golpeó y violó sexualmente hasta dejarla inconsciente. Luego, para deshacerse de ella, la amarró e intentó quemar todo el departamento. Finalmente huyó.

No obstante, los vecinos de la concurrida zona al darse cuenta del fuego llamaron a los cuerpos de emergencia, lo que permitió controlar las llamas.

Antes de que llegaran los bomberos la joven víctima logró desamarrarse y escapar de ahí con el miedo de encontrarse a su atacante, desconocido, en la calle o cualquier lugar.

Debido a estos hechos, la Procuraduría de Justicia capitalina busca al “plomero” agresor. La investigación se lleva a cabo con perspectiva de género.

Violencia contra mujeres

Algunos de los feminicidios recientes más difundidos en la capital del país son:

> La estudiante Lesvy Berlín

> Las acompañantes Karen, Génesis y Kenny

> La catedrática Graciela y su hija Sol

> Yésica, empleada de Reforma 222