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Nacional
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‘Federalismo no funciona’, desacuerdos entre gobiernos

Julio Ramírez

A pesar de que en la Constitución México está descrito como una República federalista, este sistema no ha logrado operar como se estableció, provocando desencuentros entre los distintos niveles de gobierno


Oct 29, 2020
Lectura 5 min
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En México el Federalismo entre gobiernos funciona en la letra pero no en los hechos, afirma Juan Manuel Aguilar Antonio, investigador del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede).

Somos una República federalista en teoría desde hace ya bastante tiempo, casi 100 años, podríamos decir que desde la Constitución de 1917 a la fecha, sin embargo, no funciona y no opera como debe porque los estados no tienen una buena capacidad de recaudación

- Juan Manuel Aguilar Antonio

Investigador del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia

Comenta que en este gobierno se han dado una serie de eventos que empiezan a verse como un retroceso a las acciones federalistas, ya sea en la capacidad de operación, en el presupuesto o en las responsabilidades asignadas a gobiernos estatales y municipales.

“El tema del Insabi, la concentración de los presupuestos de salud que después de la pandemia causó mucha polémica, el recorte presupuestario del Gobierno con el pretexto de detener la corrupción o de frenar licitaciones sospechosas.

“El último caso que viene a dar al clavo es el tema de la desaparición de los fideicomisos, que también afecta severamente a muchísimas entidades que pierden capacidad de acción”, afirma.

Considera que aunque el tema de la salida del Pacto Fiscal Federal es político, es riesgoso porque algunos estados sí tienen capacidad para hacerlo realidad.

“El Congreso de Coahuila, el Congreso de Jalisco, el Congreso de Guanajuato y el de Tamaulipas, los gobernadores y su respectivo partido político, ya sea PRI, MC o PAN sí tienen los adeptos suficientes como para promover una discusión parlamentaria y en dado caso poderla avalar en los Congresos locales. Ahí ya sería un tema fuertísimo porque si esta consulta los empodera y ellos lo llevan a una discusión legislativa sí estaría bastante severo”.

Además, los mandatarios estatales buscan utilizar esta misma estrategia de las encuestas como lo planteó el presidente con casos como la consulta para la viabilidad del Aeropuerto en Santa Lucía.

“Es una forma darle una lección para que deje de utilizar ese tipo de acciones y perfilar la competencia democrática para que Morena sea el gran perdedor en estas entidades en las elecciones de 2021”, explica Juan Manuel Aguilar.

Gobiernos del PRI, a la espera, PAN, beligerante

Salvo los gobernadores de Coahuila y Colima (Miguel Riquelme e Ignacio Peralta, respectivamente) que están integrados en la Alianza Federalista, el resto de los mandatarios del tricolor le está apostando a no desgastarse políticamente.

Parece que la estrategia que le está funcionando al PRI es no desgastarse ante la opinión pública, no pelearse con el presidente de la República y no hacer compromisos importantes con la oposición

- Edgar Ortiz Arellano

Académico de la UNAM

Considera que esta estrategia le ha permitido al PRI obtener réditos políticos como la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados.

“El PRI de una manera muy audaz ha estado en un punto de neutralidad, en un punto de ambigüedad que le ha generado ventajas importantes porque me parece que esa es la estrategia tanto de sus gobernadores en el hecho de no pelearse con el Poder Ejecutivo, y más bien creen que a partir de que pase toda esta intensidad política ellos puedan negociar lo conveniente para sus gobiernos. Me parece que hacia allá va la estrategia del PRI”, explica el también socio presidente de Bismarek Consultoría.

En tanto, el bloque de gobernadores de Acción Nacional tiene una posición de mayor confrontación porque está a la defensa de sus participaciones federales.

“Los gobernadores de Acción Nacional, los cinco que están en esta Alianza Federalista, traen una posición más beligerante porque ven que el Gobierno federal tiene tendencias a reducir las participaciones, pero eso no significa que no va a entregar el dinero de los estados, sino que puede tener mayor poder político, porque aunque es un tema técnico, todo esto tiene un trasfondo de carácter político”, asevera.

Ortiz Arellano considera que tiene que darse una revisión en el reparto de las participaciones federales para que los estados fuertes lo sigan siendo, pero también para que haya un crecimiento menos desigual en el resto del país.

“El problema es que si no se apoya a los estados más debilitados o débiles en términos económicos y de desarrollo social, la brecha entre los mexicanos se va a hacer aún más amplia.

“Aquí hay una decisión de política pública y de Estado: al que más da le sigo dando más o tomo los recursos que tienen estos estados fuertes económicamente hablando para apoyar a los pobres, y con ello reducir la brecha de desigualdad”, comenta.

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