La violencia en Jalisco ya alcanzó a la comunidad estudiantil.

El asesinato de una alumna de la licenciatura de Derecho ocurrido el fin de semana pasado alertó a las autoridades universitarias y despertó la indignación de la agrupación estudiantil de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

La víctima fue identificada como Karina Monserrat González González, alumna del primer semestre en la División de Estudios Jurídicos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH). La joven fue asesinada de un balazo enfrente de su hija afuera de su domicilio en la colonia San Juan Bosco, al oriente de Guadalajara.

“Por el momento no hay detenidos, es muy poca la información que tenemos, es prácticamente la misma que se tiene desde el sábado”, señaló el coordinador de Seguridad Universitaria, Montalberti Serrano Cervantes, a través de un comunicado.

Las autoridades universitarias lamentaron los hechos, pero también hicieron un llamado a la administración local por el severo clima de violencia e inseguridad al que están expuestos todos los días los estudiantes. En sus registros tienen un conteo de alrededor de 500 delitos cometidos en contra de esta población que se sujeta a horarios nocturnos muy altos o la espera en zonas de poca iluminación al momento de esperar el transporte.

Jesús Medina Varela, presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, brazo estudiantil de la Universidad de Guadalajara, también condenó los hechos. “Una vez más me tengo que presentar ante ustedes, los medios de comunicación, y otra vez más es por una tragedia y honestamente les tengo que confesar que ya estamos hasta la madre. Reportar la muerte de compañeras y compañeros es una tarea muy cansada y triste”, dijo.

Estos sucesos ocurren a unos días de que la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) emita una macro recomendación en materia de seguridad, luego de que la propia Federación de Estudiantes Universitarios, única organización estudiantil mayoritaria de la UdeG, interpusiera una queja por la inseguridad en las inmediaciones a los planteles.

“En las próximas semanas estaremos dando a conocer una recomendación con una perspectiva integral en el tema de seguridad pública, desde luego partiendo desde el universo de los centros universitarios, no solo desde la perspectiva de la Universidad de Guadalajara, sino de otras universidades, como un pequeño universo a partir del cuál podamos generar bloques de certeza que nos permitan ir proponiendo y construyendo en colectivo, políticas públicas que nos permitan garantizar la seguridad que todas y todos queremos”, explicó Alfonso Hernández Barrón, presidente de la Comisión Estatal.

“Honestamente les tengo que confesar que ya estamos hasta la madre. Reportar la muerte de compañeras y compañeros es una tarea muy cansada y triste”
Jesús Medina Valera,Presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios

La queja interpuesta por la organización estudiantil se dio tras una serie de eventos de presión a las autoridades, en donde la comunidad universitaria expresó el descontento con las condiciones de ineficiencia institucional para proporcionar servicios de seguridad en contextos de calles solitarias, falta de alumbrado y escaso patrullaje.

También se dio en el contexto del asesinado de Francisco Álvarez Quezada, estudiante de 17 años de la preparatoria de Tonalá, ocurrida en un asalto en la colonia Olímpica.

Planteles inseguros

“Por desgracia no nada más nos roban los objetos personales, sino que nos roban la seguridad, la tranquilidad. Ya no caminamos por las calles con la certeza de que vamos a llegar a casa con bien, salimos con miedo, pensando en qué rincón, en cuál esquina, debajo de cuál árbol va a salir alguien con una navaja, con una pistola”, expresó en agosto de 2017, durante una de las manifestaciones contra la inseguridad, Ruth Padilla Muñoz, rectora del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías, espacio universitario cercano a la zona en la que fue asesinado Francisco.

En septiembre del año pasado la dirigencia estudiantil presentó los resultados de un estudio en 81 planteles universitarios donde la respuesta más recurrente fue que la percepción de inseguridad era alta. Al día de hoy, el presidente estudiantil no duda en expresar que el 100 por ciento de los homicidios en donde se involucra a estudiantes están impunes.

“Ya es un hartazgo. El problema sigue aumentando, es grave, la cifra no para. Y no vamos a dejar de insistir en el tema, porque esto no es normal, esto no pasaba en la Universidad de Guadalajara”, lamentó entonces Jesús Medina Varela, presidente de la FEU.

Las protestas comenzaron en 2017 tras el homicidio del preparatoriano Francisco Álvarez

Uno de los centros en donde más percepción de inseguridad se registró fue en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, cercano al centro de Guadalajara. El 68 por ciento de los alumnos manifestó no sentirse seguro incluso dentro del plantel.

Víctimas con futuro prometedor

> Francisco Álvarez tenía 17 años cuando fue asesinado en 2017. Era estudiante de preparatoria.

> Karina Monserrat, de 25 años, falleció por impacto de bala. Asistía a la Universidad.

Medidas insuficientes

Las acciones en materia de seguridad que han emprendido las autoridades estatales y municipales en Guadalajara poco han servido para que disminuya la violencia, además del Programa Universidad Segura.

En fechas recientes se instalaron puestos de vigilancia de la policía local en la Preparatoria 4 y el CUCSH, sin embargo eso no ha significado que mejore la seguridad más allá de las inmediaciones de los planteles, dejando sin efecto a las calles aledañas y las zonas alejadas donde los estudiantes hacen sus recorridos para ir a casa o tomar el autobús, más en una zona como el centro, donde vive una alta cantidad de estudiantes locales y extranjeros.

Aún así, las autoridades del estado y los municipios metropolitanos no han dado una respuesta certera, por lo cual el impacto de la seguridad en la percepción no ha cambiado de forma importante. Por el contrario, incluso dentro de los centros se vive la percepción de la inseguridad, pues se cuenta con personal de vigilancia pero derivados de concesiones de seguridad privada, lo que le agrega al problema un vacío de capacitación al personal que se encarga de la vigilancia al interior de los espacios educativos.

“Tenemos muy poca incidencia hacia el interior de la Universidad de Guadalajara. Prácticamente nuestra problemática está en las inmediaciones de los planteles y los senderos en donde se bajan los jóvenes del camión para llegar al plantel, zonas de convivencia, en las zonas aledañas a las escuelas”, reconoció Montalberti Serrano.