Con base en la prospectiva, es importante prever el peor escenario en el “futuro posible” para adelantarse y tener una respuesta ante una emergencia relacionada con ciberseguridad, explica Juan Manuel Ávalos, catedrático del Centro de Estudios Superiores Navales (CESNAV).

“Los futuros posibles son este constructo en el cual nosotros podemos realizar esta interrogación de qué pasaría. Si revisamos el tema de ciberseguridad, si tuviéramos un daño en alguna infraestructura crítica nacional en México, por ejemplo, para las empresas, qué pasaría si una empresa sufriera un hackeo donde se pudieran exponer los datos bancarios de sus clientes.

“Esto nos podría llevar a contestar cómo deberíamos de estar preparados, cómo deberíamos de reaccionar, cuáles serían las implicaciones tras realizar esta exploración de los futuros posibles”, ejemplifica el experto.

Considera que la carencia de esta prospectiva puede llevar a decisiones que impliquen altos costos, incluso con efectos irreversibles.

“Podemos explorar diferentes alternativas de lo mejor que nos podría ocurrir y lo peor que nos podría ocurrir, que en este caso nosotros lo llamaremos escenarios. Lo mejor, las utopías; lo peor, los escenarios catastróficos, donde pasar de la anticipación a la acción es la esencia de la prospectiva”, explica el experto.

La previsión hace posible la toma de decisiones no sólo para reaccionar y restablecer las operaciones en una institución que haya sido atacada, sino para salvaguardar los intereses y objetivos nacionales.

El especialista resalta el papel en materia de prospectiva que tienen las Fuerzas Armadas para la prevención de las situaciones de riesgo en su enorme complejidad.

“Las Fuerzas Armadas son las instituciones que han robustecido cada vez más este desarrollo de capacidades en ciberseguridad y en ciberdefensa mediante esfuerzos conjuntos de simulación que no solamente nos llevan a un proceso reactivo, sino también de anticipación”, expone.

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