Los Bancos de Alimentos ayudan en la lucha contra el hambre.

En el barrio indígena mazahua de El Quelite, Estado de México, una de las tradiciones para crear vínculos con las personas es hacerles collares que adornan con dulces, semillas e incluso panes.

Pero a pesar de su generosidad, esta comunidad rural asentada en el municipio de San José del Rincón tiene un problema: la mayoría de sus habitantes vive en situación de marginación y pobreza.

“Batalla uno para alimentarse porque ahorita más en este tiempo nos basamos más en los quelites, las papitas, los hongos, son los que nos están sacando ahorita del apuro”, dice Valeria Trinidad López, de 27 años y madre de un niño y dos niñas.

La joven explica que la mayoría de los habitantes trabaja en el campo y gana entre 100 y 120 pesos al día, lo que no es suficiente para alimentarse, por lo que muchas veces tienen que irse a trabajar a la ciudad para tener más dinero.

Difícil situación para los bancos de alimentos

Para mejorar su alimentación, desde hace 15 días, los habitantes de El Quelite reciben costales de grano y comida —entre los que se encuentran arroz, frijoles y jitomate—  del Banco de Alimentos Estado de México, uno de los 54 que existen a nivel nacional y que opera sin fines de lucro.

Pero llegar a la comunidad, que no tiene señal telefónica ni de internet, no es tan fácil, es un trayecto de más de una hora con algunos caminos de terracería, además de que para ser acreedor al apoyo hay que aprobar un cuestionario de alrededor de 50 preguntas para conocer si tienen carencia alimentaria, es decir, si comen adecuadamente.

“En México desafortunadamente no hay hambruna, pero sí hay carencia alimentaria, aquellas familias que medio comen, medio desayunan”, explica Alberto Canul, director del Banco de Alimentos del Estado de México de la Red de Banco de Alimentos de México (BAMX), que atiende a alrededor de ocho mil familias en 52 municipios de esa entidad.

Explica que de acuerdo con las estadísticas del Consejo Nacional de Población (CONAPO), en México hay alrededor de 60 millones de personas en carencia alimentaria y en el Estado de México son alrededor de siete millones de personas las que se encuentran en esta situación.

Alimentan a familias de escasos recursos

La comida que reciben 70 familias de El Quelite sale desde el Banco de Alimentos Estado de México Poniente, ubicado en Toluca, a más de una hora de distancia. Ahí se reciben y organizan las frutas, verduras y otros productos alimenticios donados por diversas empresas.

“Los bancos de alimentos somos organizaciones de la sociedad civil que no percibimos lucro y que nos dedicamos a recuperar alimentos que por alguna razón han perdido valor comercial pero que aún son aptos para consumo humano, esto lo hacemos a lo largo de toda la cadena de valor, desde el campo hasta los mercados de alimentos, las centrales de abasto, las cadenas de autoservicio, las tiendas de conveniencia, la industria alimentaria, hoteles y restaurantes.

“A lo largo de toda la cadena de valor buscamos oportunidades para recuperar todos estos alimentos que aún se pueden aprovechar, evitar su desperdicio y el triple impacto que tienen económico, social y medioambiental”, explica Mariana Jiménez, directora Nacional de Alianzas e inversión social de BAMX.

La directora menciona que a nivel nacional se están rescatando alrededor de 135 millones de kilos de alimento al año, aptos para consumo humano, con lo cual se beneficia a 1.59 millones de personas que viven en carencia alimentaria atendidas por los 54 bancos de alimentos.

Los beneficiarios se encuentran en siete mil 800 comunidades y mil 700 instituciones –como asilos de sancionados, casas hogar y centros de rehabilitación– y los bancos atienden a personas a través de dos formas: mediante familias organizadas o grupos comunitarios en zonas con mucha necesidad; o a través de estas instituciones.

Ahorro importante

“Las familias reciben un ahorro importante, porque ellos solo cubren una cuota de recuperación que no rebasa el 10 por ciento del valor comercial del producto, y con esos ahorros ellos pueden adquirir otros alimentos para complementar su alimentación, entonces algunos tienen más accesos o tienen recursos para tener más acceso a otros alimentos, otros los destinan a mejorar las condiciones de la vivienda, otros en estas épocas viene la época en que los niños vienen a la escuela, los utilizan para poder comprar útiles escolares”, explica la directora Nacional de Alianzas e inversión social de BAMX.

Sin embargo, durante la pandemia, Mariana explica que se incrementó en algunos bancos de alimentos el padrón de solicitudes, algunos casos hasta en un 100 por ciento, pese a esto, los bancos no dejaron de operar ningún día.

Por lo que hacen un llamado a las empresas para que se sumen y donen a las personas que más lo necesitan.

“Si no se tirara nada de alimentos no habría carencia alimentaria, entonces nosotros estamos tratando de conseguir cada vez más alimentos, pero no nada más alimentos, sino también a través de las empresas tanto físicas como morales que puedan donar en efectivo”, señala Alberto Canul.

“Nosotros somos donatarios autorizados por la Secretaría de Hacienda y podemos entregar recibos de impuestos tanto cuando nos entregan donativos en especie como en efectivo”, agrega.

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