Luis Daniel García ya no tiene tiempo para fumar un cigarro o ver su celular durante su jornada laboral en la que repara bicicletas, debido a que ha incrementado su carga de trabajo. Las medidas y las campañas de promoción a la bicicleta como medio de transporte seguro de contagios de Covid-19, han dado una esperanza de que la Ciudad de México se mueva de manera sustentable en la “nueva normalidad”.

Lo que también ha significado más trabajo para Luis Daniel. Desde el 1 de junio, ha visto cómo más gente comenzó a pedirle sus servicios.


El Gobierno capitalino implementó 48.1 kilómetros de ciclovías temporales en Insurgentes y Eje 2 Sur para incentivar el uso de la bicicleta ante el Covid-19

En esa misma fecha reabrieron las tiendas y reinició la producción de bicicletas como parte del Plan Gradual Hacia la Nueva Normalidad tras la pandemia por Covid-19, después de cerrar durante más de dos meses por la fase 2 de la contingencia sanitaria.

Antes de la emergencia, Luis Daniel podía contar a sus clientes. “Fácilmente eran 9 o 10 al día”, cuenta. Ahora son hasta el doble.

“Estoy muy apurado, llego a las 10 y me voy a las 5 o 6 y ahora atiendo como 15 o 20 clientes”, dice.

Luis arregla los vehículos de dos ruedas desde hace dos años en San Pablo, avenida famosa por ser una zona dedicada a la venta de bicicletas, así como sus refacciones y por tener talleres para su reparación que están en el barrio de La Merced.

Las tiendas, que solo permiten la entrada de un cliente por turno y piden guardar la sana distancia de un metro y medio entre una persona y otra, tienen filas de gente esperando.

Hay personas comprando llantas, luces o estrellas. Muchos son vendedores de tacos de canasta o de pan que destacan de los demás porque traen atrás de sus bicis canastas o botes de salsa.

La intención de compra de bicicletas también ha aumentado desde la reapertura, señala Antonio, como se identifica un vendedor de la tienda Bike, Cycles & Parts.

“Hay más gente, sí hay más chamba, no puedo decirte una cantidad, porque acabamos de abrir, pero sí está movido”, dice.

A pesar de no tener una cifra exacta de cuánto se ha incrementado el interés de venta, refiere que la bicicleta más sencilla y de las más buscadas (rodada 26 de una sola velocidad) aumentó 10 por ciento su precio por la demanda y el costo del dólar, actualmente se la pueden llevar por mil 796 pesos.

Hacer realidad un sueño en bicicleta

Agustín Martínez, miembro fundador de Bicitekas, afirma que hace 20 años ver tanta intención y ánimo ciclista era difícil.


Las condiciones de la pandemia han dado un escenario muy favorable, claro, no somos Italia o Suecia pero es muy importante lo que está pasando

Agustín Martínez

Miembro fundador de Bicitekas

Personalmente, percibe que tras el término de la Jornada Nacional de Sana Distancia el 1 de junio, hay más ciclistas. Incluso desde antes notó el cambio.

Martínez señala que desde el 13 de marzo pasado, con la entrada de la fase 2 de la contingencia sanitaria, más gente estaba convencida de usar la bicicleta para evitar contagios.

“Presentamos un plan de ciclovías emergentes que apenas fue retomado en parte por la implementación de un carril confinado en Insurgentes; y vemos cómo más gente quiere usar la bici porque te permite guardar la sana distancia y no hay aglomeración de personas “, dice Martínez.

Una muestra de ello son las solicitudes que Bicitekas tiene por parte de personal médico para que les done una bicicleta.

“Empezamos a acopiar bicicletas y donarlas al personal médico, entregamos 56, pero tenemos 250 solicitudes más”, explica.

El activista considera que si los 48.1 kilómetros de ciclovías que se comenzaron a habilitar en Eje 2 Sur e Insurgentes a raíz del Plan Gradual Hacia Una Normalidad se vuelven permanentes, será un incentivo que aumente el uso de la bicicleta más de lo que ha crecido durante los últimos años.

De acuerdo con El Plan Bici 2017, que es el más reciente, los viajes en bicicleta se han incrementado de 98 mil en 2007 a 298 mil en 2017. Es decir, más del 200 por ciento.

“Vamos hacia la ciudad que queremos y luchamos desde hace más de 20 años”, declara.

Agustín espera que en este año se den más incentivos para andar en bici como bonos económicos en el trabajo o más días de descanso para quienes lleguen a su empleo pedaleando, acciones que concreten los esfuerzos actuales.

“Es el momento de oro de la bicicleta urbana si le ponemos un poco de voluntad y pensamos en la salud”, señala.

Los detalles

Eli Santana, autora de Rodada 2.0, considera que la implementación de ciclovías es positiva porque incentiva el uso de la bicicleta y da más seguridad a quienes tenían miedo de ocuparla por el riesgo de atropellamiento.

No obstante, hay cuestiones que las autoridades deben de cuidar para hacer seguros los viajes como la educación vial a los conductores.

Eli ha transitado por la nueva ciclovía de Insurgentes y afirma que le hace falta delimitación física para que los automovilistas no la invadan.

Dice que las ciclovías con delimitación física, acompañadas de campañas de sensibilización a automovilistas, podrían motivar más el uso de la bicicleta.

También considera que el sistema de bicicletas públicas, Ecobici, podría hacer más acciones que solo dar 15 minutos extras de viaje; por ejemplo, dar membresías más económicas como en otros países se hizo.

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