“Peña Nieto no es el retorno del PRI, sino la derrota del PRI. Esa ha sido mi tesis desde que escribí mi libro anterior:  “Si Yo fuera Presidente”, asegura el periodista y escritor Jenaro Villamil en entrevista para Reporte Indigo.  

Y explica el porqué de su tesis  cuando dice que  “en la medida en que gobernadores del PRI se dejaron colonizar por el poder mediático de  Televisa,  en esa medida anularon  la función que tenía el PRI  dentro del sistema político mexicano”.

El autor de “Peña Nieto, el gran Montaje”, publicado  por Editorial Grijalbo, afirma que: “el PRI era ese aparato burocrático, institucional,  social, corporativo, creado para evitar los conflictos sociales”.

Sin embargo, “en la medida en la que el grupo Atlacomulco, la dinastía priista más fuerte, sólida, compleja, rica, y además sobreviviente de la derrota del 2000, decide  hacer un pacto o  una alianza con Televisa,  en esa medida se derrumbó al PRI porque entonces ya los valores de la carrera de un  política, lo que contaba y costaba en la función del PRI, se anulan.”

“Peña, el Gran Montaje” es una lectura que no debe faltar para aquellos que quieren entender  el proceso de empoderamiento del Grupo Televisa. 

Con autorización de la editorial Grijalbo y el autor reproducimos un extracto del capítulo “De Toluca, con Amor”.

De Atlacomulco a Televisa

A mediados de 2011, Montiel rompió el silencio. Apareció el libro “Arturo Montiel desde Atlacomulco. Testimonio de un ex gobernador del Estado de México”, editado por Planeta y escrito por la periodista Norma Meraz, actual compañera sentimental del ex mandatario.

Su publicación coincidió con el proceso de selección priista para gobernador del Estado de México y con el ascenso de Enrique Peña Nieto como aspirante único a la candidatura presidencial del PRI.

Montiel hace algunas revelaciones para explicar el episodio que frustró sus aspiraciones presidenciales, a raíz de la divulgación en Televisa, el 10 de octubre de 2005, de un reportaje que lo acusaba de realizar “depósitos ilegales” por 35 millones de pesos y de contar con una “riqueza personal inexplicable”.

Seis años después de este episodio, Montiel reveló que antes del golpe mediático recibió amenazas de muerte:

En octubre de 2005, regresando del estado de Michoacán y de una exitosa y tumultuosa reunión de apoyo a mi candidatura, mi secretaria Blanca Ramírez me informó que de nueva cuenta y durante todo el día había recibido llamadas telefónicas de personas que no se identificaban y que pedían hablar personalmente conmigo. Blanca aguantó hasta donde pudo; llegaron a insultarla…

Eran las 11:30 de la noche cuando contesté una llamada de esas voces anónimas, una voz malsonante y bravucona que con majaderías me amenazó de muerte.

—Si no renuncias atente a las consecuencias, no estamos jugando, me dijo.

Reveló que el 20 de octubre de 2005, después de su renuncia como precandidato presidencial del PRI, firmó un acuerdo de seis compromisos con su adversario interno, Roberto Madrazo.

Los cuatro testigos de ese pacto fueron el entonces dirigente nacional del PRI, Mariano Palacios, el ex gobernador tabasqueño Manuel Gurría, cercano a Madrazo, y Manuel Cadena, secretario de Gobierno del gabinete de Montiel. El cuarto fue un personaje singular: Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa, la empresa que lo encumbró y sacrificó en la misma pantalla del Canal 2.

Éste fue uno de los gobernadores priistas que más recursos le destinó a Televisa a través de convenios publicitarios y de asesoría mercadológica para su imagen y proyección nacionales. 

Entre 2004 y 2005, el convenio con la televisora “empaquetó” más de 118 millones de pesos para promover su aspiración como candidato presidencial del PRI y, al mismo tiempo, apoyar la campaña estatal de Peña Nieto para gobernador, que se enfrentó a un candidato panista con mayor experiencia y popularidad, Rubén Mendoza Ayala, ex alcalde de Tlalnepantla, y a la perredista Yeidckol Polevnsky.

La importancia del Estado de México para Televisa no es menor.

Funcionarios de la empresa revelaron que cerca de 43 por ciento del presupuesto de publicidad política del consorcio depende  del erario toluqueño.

La firma de Bernardo Gómez en ese acuerdo lo colocaba como juez y parte de la disputa. Al mismo tiempo que Televisa tenía arreglos millonarios con Montiel, había negociado con Roberto Madrazo el impulso a la iniciativa que dio origen a la llamada Ley Televisa, aprobada en diciembre de 2005 en la Cámara de Diputados, y también le dio el golpe mediático al político mexiquense.

La divulgación de una serie de cheques y depósitos en tres distintas cuentas bancarias por un monto total de 35 millones 213 mil pesos a  favor de Juan Pablo Montiel Yáñez fue el 10 de octubre de 2005, en el programa El cristal con que se mira, de Televisa, conducido por Víctor Trujillo.

En las páginas 171 y 172 de su libro se reproducen los seis compromisos firmados, con Bernardo Gómez como testigo, con Roberto Madrazo:

1. Montiel se suma a la candidatura de Madrazo, “siempre y cuando se integrara la estructura y la fuerza político-electoral que tenía”.

2. Madrazo se comprometía a nombrar a Arturo Montiel presidente interino del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI a partir de marzo de 2006.

3. Madrazo nombraría a Arturo Montiel coordinador general de su campaña presidencial.

4. Madrazo se comprometía a nombrar a Montiel en el primer lugar de las listas de candidatos a senadores por el principio de representación proporcional.

5. Para políticos propuestos por Montiel sería 33 por ciento de los 300 distritos electorales y 33 por ciento de los primeros 10 lugares de las listas de candidatos a diputados  federales plurinominales.

6. De ganar la presidencia de la República, Madrazo se comprometía “a integrar al gabinete legal a tres secretarios propuestos por la expresión de Arturo Montiel”.

Ninguno de esos compromisos se cumplió. “Los cinco primeros porque simplemente Madrazo incumplió, como es su costumbre,  y el sexto porque perdió catastróficamente las elecciones presidenciales, aunque estoy seguro de que tampoco lo habría cumplido”,  anota su rival político.