http://youtu.be/e5oN-HaIYh4

Las afinidades y la operación política en el bipartidismo rampante de Nuevo León son sorprendentes.

Y pueden generar dudas, pero eso sí, es un hecho que las negociaciones a unos meses de las elecciones de 2015, solamente pueden ser entre los dos partidos que controlan el poder político en el estado.

El esposo de la alcaldesa panista Margarita Arellanes y priistas de Escobedo aparecen conviviendo en una reunión celebrada en septiembre pasado.

PRI y PAN juntos, en un municipio que es un enclave tricolor.

Un expediente que llegó de manera anónima a Reporte Indigo, contiene imágenes en las que aparece Roberto Garza González, esposo de la alcaldesa panista regia y potencial candidata a la Gubernatura de Nuevo León, conviviendo en una reunión con servidores públicos y exfuncionarios tricolores de Escobedo.

Se trata de una reunión en el domicilio de la Exhacienda El Canadá, en Escobedo, de Gabriel Eduardo Almaguer Segura, quien trabajó en la administración priista del exalcalde y diputado federal, Abel Guerra, y en el PRI Municipal.

De hecho, Almaguer Segura también es proveedor del Municipio de Escobedo, al menos en 2012, a través de la empresa Mercantil HS S.A. de C.V., con domicilio en Boulevard Juárez, número 208, en ese municipio.

Casi todos los tricolores que aparecen son parte del equipo priista de Abel Guerra, su esposa Clara Luz Flores Carrales, y algunos más trabajan en esta administración del tricolor César Cavazos.

También aparace en las fotografías María de los Ángeles Martínez, secretaria de Desarrollo Social del actual Ayuntamiento de Escobedo y que fue regidora en la administración de Clara Luz Flores.

En la reunión también está Roxana Ruiz Aguirre, esposa de Gabriel Eduardo Almaguer Segura, quien trabajó en la administración anterior de Escobedo, con Clara Luz Flores, pero algunas fuentes la ubican ahora como colaboradora de la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes.

También estuvo Margarito Villegas Moncada, director de Patrimonio Municipal de la actual administración y que además es operador del Sindicato de Maestros de Escobedo.

También se encontró en la atípica reunión a Martiniano Rueda Montelongo, actual Secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de Escobedo, quien además fue regidor suplente en la administración de Clara Luz Flores.

Además estuvo en la reunión José Luis Ramos Vela, actual director del Consejo Ciudadano de Vigilancia de Escobedo, que depende de la Secretaría del Ayuntamiento que dirige José Antonio Quiroga Chapa.

Pero Ramos Vela también estuvo en la nómina de la pasada administración de Escobedo, de Clara Luz Flores Carrales, cuando trabajó como séptimo regidor.

En las imágenes también aparece Salvador Rodríguez Herrera, actual director de Comercio del Ayuntamiento de Escobedo, quien además ha sido representante distrital del PRI.

Otro personaje priista es Sergio Rodríguez, quien trabajó en la administración de Clara Luz Flores.

Es decir, en pocas palabras, gran parte del equipo de trabajo de las administraciones priistas que han gobernado Escobedo en los último años, con una clara influencia de Abel Guerra, estuvieron en la reunión con Roberto Garza, esposo de la alcaldesa panista de Monterrey.

Es obvio que todos los presentes tienen intereses vinculados a las elecciones, porque todos perciben, o obtuvieron, algún sueldo de erarios municipales.

Independientemente de los intereses de cada uno de los presentes, también es un hecho que Abel Guerra, quien directa, o indirectamente a través de su esposa la exalcaldesa, tiene influencia en el grupo político aquí representado por los priistas que asistieron a la reunión.

En cuanto a Roberto Garza, se ha dicho que no es un operador político de su cónyuge, Margarita Arellanes, pero está claro que en una reunión con puros servidores públicos o exfuncionarios municipales, el tema de la política es obligado.

Este tipo de reuniones explican también el bipartidismo en el que se gobierna Nuevo León.

Reporte Indigo publicó la semana pasada que la historia electoral de los últimos 15 años en esta entidad se define como un bipartidismo rampante que no permite levantar la cabeza a partidos y candidatos alternos.

Y esto no se debe precisamente a que los neoloneses estén muy contentos con los resultados de sus gobiernos estatales y municipales.

Es porque las estructuras territoriales, la batalla electoral de control del voto en los sectores populares, en los municipios, en los distritos, se hace con recursos de las administraciones priistas y panistas.

Como lo ves en estas imágenes, esta guerra electoral también tiene concertasesiones.