Encierro obligado ante contagios de COVID-19

El aumento en los contagios de COVID-19 por la variante Ómicron ha llevado al mundo a replantearse la etapa de la pandemia en la que se encuentra, pues previo al surgimiento de la nueva variante, se pensaba que la crisis sanitaria estaba cerca de su fin, algo que hoy parece distante también en el plano económico

El aumento en los contagios de COVID-19 por la variante Ómicron ha llevado al mundo a replantearse la etapa de la pandemia

El aumento en los contagios de COVID-19 por la variante Ómicron ha llevado al mundo a replantearse la etapa de la pandemia

Comparte esta nota

El nuevo coronavirus con sus variantes ha vuelto a tomar el control, lo que ha repercutido en la cantidad de trabajadores contagiados en las empresas. El caso más sonado es el de Aeroméxico, que ante los contagios de miembros de las tripulaciones se tuvieron que suspender vuelos.

La Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) dio a conocer en su más reciente informe que tienen registro de 79 pilotos con resultado positivo de la enfermedad COVID-19.

Cada vez se acelera más el número de contagios que, con base en las recomendaciones médicas, hace que las personas se vayan al encierro en casa y se ve lejos el fin de la pandemia por COVID-19.

Para José Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN) de la UNAM, este encierro obligado repercutirá en el consumo y por ende en la salud de la economía nacional.

“Si bien a partir del jueves o viernes de la semana pasada se profundizó más en la parte referente a la reducción de la movilidad, no hay como tal una suspensión de actividades, algo relevante, pero por supuesto que disminuye el consumo al haber menos personas circulando’’, explica el especialista.

Si bien COVID-19 es menos letal en su versión Ómicron, los médicos están preocupados porque es imposible predecir en qué momento estamos de la pandemia. Si bien se decía que en el año 2021 podría comenzar el fin de la emergencia sanitaria, la evidencia dice que puede ser apenas el principio, puesto que el desarrollo de nuevas variantes provoca diversos brotes con diferentes características.

Hoy en día ni siquiera es posible conocer con certeza cuántos brotes de la nueva variante Ómicron existen y tampoco cuántos contagios, ya que una parte importante no se atienden o lo hacen con médicos privados y los registros oficiales dejan de documentar estos casos.

El número de contagios reportados hoy en día está lejos de la realidad, considera el epidemiólogo Eduardo García, ya que hay muchos casos asintomáticos, es decir, personas que jamás resintieron los síntomas de la enfermedad y anduvieron por la calle y en contacto con varias personas.

“Mínimo debe haber el doble de casos a nivel nacional porque obviamente esta variante es muy contagiosa. Tiene una capacidad de contagio mucho mayor que las variantes previas. Y algo también que es importante mencionar es que aquí en el país en realidad no se busca como tal la variante. De la mayoría de las muestras se toma una proporción y esa proporción es muy poca”, explica el especialista.

En el plano económico, otra inmovilización total obligada como la que se vivió en 2020 se ve muy difícil, ya que la actividad económica se requiere en un momento en el que varios sectores están todavía resentidos por la crisis.

Años perdidos

De acuerdo con el profesor Ramón Martínez Juárez, maestro en Finanzas en la Escuela Bancaria y Comercial (EBC), la recuperación económica en la región para estar en las cifras de 2019 se estaría viendo en 2023, sin embargo, otro periodo de inactividad generalizada haría que se incremente más el periodo de recuperación económica.

“Estamos haciendo investigaciones y consideramos que podríamos estar en niveles de como estábamos en 2019 para el 2023. Es decir, todavía contemplamos que falta este 2022 de dinamismo económico para que en el 2023 podamos hablar de que la mayoría de los sectores ya se encuentran en los niveles de 2019”, explica el profesor.

Además, advierte que un parón en la actividad económica provocaría más daños que beneficios.

“De volver a entrar en un proceso similar, lo que estaríamos viviendo sería un impacto mucho más profundo de lo que vimos en el 2020 porque los sectores económicos de nuestro país y del mundo no se han reactivado a los mismos niveles del 2019”, considera el maestro.

Son pocos los sectores que se han visto beneficiados en esta situación, como el de la industria farmacéutica, en tanto que la gran mayoría enfrenta todavía días complicados.

“No podríamos equiparar todavía estos sectores a como se encontraban en el 2019, salvo el ‘retail’, y cuando hablo de esto me refiero a las empresas de servicios y demás que se ha mantenido porque son productos de primera necesidad. El sector médico y farmacéutico también se han mantenido, pero todos los otros sectores, industrial, construcción, transporte, turismo, incluso el propio sector automotriz, que son de los que más se mueven en nuestro país, todavía no se encuentran en los niveles del 2019 y algunos no los van a volver ver en el corto plazo”, considera.

Una inmovilización social se traduciría, de acuerdo con el experto Ramón Martínez Juárez, en tres aspectos principales: desempleo, incremento de precios y una baja dinámica económica que impactaría en el Producto Interno Bruto del país.

“Estos tres elementos en su conjunto de manera grave y profunda afectan en cualquier economía y la nuestra no sería la excepción en caso de no mantener al menos un dinamismo, si bien no a niveles prepandémicos, si como se viene haciendo hasta al día de hoy”, comenta.

Continúa leyendo:

Casos y contagios de COVID-19 sin registro en México

Crisis de suministros por aumento de contagios

Salir de la versión móvil