El complejo es propiedad de Marcelo Villarreal y tiene más de 20 años operando como engorda en el kilómetro 183 de la Carretera Nacional, entroque con el Ejido Estación Las Huertas

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Los años pasan y no existe ninguna autoridad que frene la contaminación que provoca el rancho ganadero Denes, en la zona citrícola de Nuevo León.

La planta de engorda de la empresa Desarrollos de Engordas Estambuladas, S.A. de C.V., conocida como Denes, continúa descargando sus aguas negras en el Río El Potosí en complicidad con las autoridades ambientales en Nuevo León.

Este río es uno de los principales alimentadores del Río Cabezones, que desemboca en la Presa Cerro Prieto, que abastece de agua potable a la zona metropolitana de Monterrey.

Desde hace dos años los ejidatarios de “Estación Las Huertas” han peleado para evitar que la empresa Sukarne, propiedad de Jesús Vizcarra, instale su megaplanta en esta zona de Montemorelos.

Hasta el momento los ejidatarios han logrado que la Semarnat no libere los permisos ambientales que requiere el proyecto agropecuario de Sukarne.

Sin embargo, han fracasado en su intento por frenar Denes, un rancho agropecuario que alberga más de 20 mil cabezas de ganado bovino en Montemorelos.

Lo más grave del caso es que Denes opera a pesar de que carece de los permisos federales ambientales.

La planta sigue funciona a pesar de que nunca ha tramitado la Manifestación de Impacto Ambiental ni los Estudios Técnicos Justificativos, que expide la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

El rancho Denes ha sido denunciado en múltiples ocasiones por ejidatarios y propietarios de terrenos aledaños, pero ni la Semarnart, ni la Profepa, tampoco la Secretaría de Desarrollo Sustentable del Estado, ni la CNA, han detenido el daño ambiental que provoca la operación de esta planta.

Los desechos orgánicos que generan las 20 mil cabezas de ganado que están en los corrales de Denes provocan contaminación de los mantos acuíferos y de las aguas de los ríos aledaños.

Hay también daño a la calidad de aire por las emisiones de CO2 que provoca el almacenamiento de las reses.

Las últimas lluvias de septiembre fueron aprovechadas por la empresa Denes para liberar los desechos que almacenaba en una laguna al cauce del Río El Potosí.

El complejo es propiedad de Marcelo Villarreal y tiene más de 20 años operando como rancho de engorda en el kilómetro 183 de la Carretera Nacional, en el entroque con el Ejido “Estación Las Huertas”, en Congregación Palomas, en Montemorelos.

La planta tampoco cuenta con la autorización de la Secretaría de Desarrollo Sustentable del Estado para respaldar su actividad agropecuaria.

El año pasado los ejidatarios denunciaron la operación del rancho ganadero ante la Subsecretaría de Protección al Medio Ambiente del Estado, sin que hasta el momento haya intervenido la dependencia estatal.

El abogado Federico Fernández, representante legal de los ejidatarios y de propietarios de terrenos aledaños, critica que ninguna autoridad haya intervenido para detener la contaminación que provoca la planta de Denes.

“Ninguna autoridad ha hecho algo, pese a que se ha denunciado que el rancho no tiene ningún permiso ambiental”, señala Fernández.

“No tiene ni Manifestación de Impacto Ambiental, ni Estudios Técnicos Justificativos, ni Cambio de Uso de Suelo en terrenos forestales, pero aún así sigue funcionando y contaminando el agua y los mantos acuíferos”.

La planta ha sido denunciada penalmente por habitantes del Ejido Estación Huertas.

Las denuncias de los propietarios han sido acompañadas de estudios de laboratorio  de calidad de agua, que confirman la contaminación que presentan el Río El Potosí y el arroyo La San Juana, por las descargas de aguas negras.

Las denuncias ante la Profepa fueron realizadas en la época en que era delegado de la dependencia federal, Francisco Luis Treviño Cabello, hoy diputado del PAN en el Congreso local.

La Semarnat abrió el expediente administrativo PFPA/25.7/2C.28.4.2/0012-11, sin embargo, la Profepa se declaró incompetente para sancionar a la empresa ganadera.

Profepa notificó de su incompetencia alegando que la actividad agropecuaria es regulada por el Gobierno del Estado, por lo cual turnó la denuncia a la Secretaría de Desarrollo Sustentable del Estado, que encabeza Fernando Gutiérrez.

“Toda vez que de lo manifestado por el denunciante se desprenden hechos que constituyen o pueden constituir infracciones a la legislación municipal, túrnese la denuncia de referencia a la Comisión Nacional del Agua, la Secretaría de Desarrollo Sustentable del Gobierno del Estado de Nuevo León y la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado de Nuevo León, autoridades competentes para su trámite, seguimiento y resolución”, señala el resolutivo que firmó el entonces delegado de la Profepa, Treviño Cabello, hoy legislador albiazul.

Lo único cierto, es que el rancho Denes continúa contaminando impunemente en la zona citrícola de Nuevo León.