“Estamos en un municipio donde hay un abismo entre los pobres y los ricos y creemos que este país debe ser gobernado con equidad (…), yo creo que en este país lo que se necesita es que gane la justicia”

José Romero

Habitante del ejido El Arenal

Un muro es lo que divide en el Estado de México a la colonia popular La Mancha de su vecino el exclusivo fraccionamiento Bosque Real Country Club.

La Mancha, localizada en el municipio de Naucalpan, está marcada por el rostro de la pobreza y la desigualdad. Bosque Real es todo lo contrario, la riqueza y prosperidad es la marca de este lujoso fraccionamiento.

Los dos, tan desiguales entre ellos, están destinados a mirarse de frente por el resto de los años, sólo divididos por un muro.

“Hoy amanecieron cinco muertos”, nos cuenta en La Mancha el señor Abel, quien conduce un Tsuru blanco que hace de taxi apócrifo, sin documentos en regla, ni taxímetro, a pesar de haberse solicitado el servicio de una base de “confianza”.

Dividida en tres secciones, la colonia que se sitúa en Naucalpan, Edomex, es un ‘salsipuedes’ al mero estilo de las favelas de Río de Janeiro, Brasil, y por difícil que parezca creerlo, está a só﷯lo media hora de la Ciudad de México.

Ahí sus calles retan a la suspensión de los vehículos que carecen de doble tracción, hay hondonadas que parecieran sacadas de un paisaje surrealista y, lo más absurdo, se observa a los vecinos que a la lejanía pasean en quietos cochecitos eléctricos en un impecable césped de primer mundo.

En cambio Bosque Real Country Club –ubicado entre los municipios de Naucalpan y Huixquilucan – es un predio que cuenta con más de 100 hectáreas verdes, un asentamiento ubicado en medio de las cañadas de colonias marginales que ofrecen una mirada al tercermundismo del Edomex.

En la escuela primaria Miguel de Cervantes Saavedra en La Mancha II, como lo dice la calle donde se encuentra, es un lugar de “triste figura”, olvidada por las instituciones públicas pues luce grafiteada en su fachada, apenas reconocible por un portón y un anuncio que devela entre el espray el título del edificio.

En este sitio se instaló ayer una casilla como parte de la elección del Estado de México. Desde la apertura del centro de votación, los vecinos acuden con ánimo a emitir el sufragio, sin embargo, no hay grandes filas que paseen por el patio central que tiene de fondo los edificios departamentales de colonias de opulencia.

Al momento de abordar al presidente de casilla, este titubea al hablar ante la lente, lo mismo ocurre en Lomas del Cadete en un domicilio particular y nuevamente en Minas Coyote, colonias que están al margen de la inseguridad.

Al buscar en la página del IEEM las casillas asignadas para el residencial de lujo Bosque Real, se remite al usuario a visitar las colonia El Pedregal en Huixquilucan, pero a pesar de su nombre que remite al bienestar de sus homónimas en otras partes del país, este espacio se sitúa en un margen popular.

También al votante se le invita a acudir a la escuela primaria José María Morelos y Pavón en la calle Cenzontle en San Cristóbal Texcalucan –a solo cinco minutos en automóvil– pero para evitarle el trago amargo al mexiquense adinerado, el INE instaló una casilla extraordinaria al interior del complejo verde.

Al cuestionar a los residentes de si estaban conscientes de la facilidad que el INE les provee de ponerles una casilla dentro de su colonia privada, la mayoría desconocía que fuera una situación de carácter extraordinario.

“Estamos en un municipio donde hay un abismo entre los pobres y los ricos y creemos que este país debe ser gobernado con equidad, es por eso que los ciudadanos estamos en búsqueda de una nueva alternativa y esperemos que esta jornada ciudadana realmente sea de éxito, y que más allá de que gane la democracia yo creo que en este país lo que se necesita es que gane la justicia”, comenta José Romero, habitante del ejido El Arenal, el cual colinda con Bosque Real y quien se presentó en esta casilla especial a votar.