Sus modelos, Álvaro Obregón, Carlos Salinas de Gortari y Napoleón Bonaparte, personajes que han demostrado una legendaria capacidad organizativa.

Es “un obsesivo con la eficiencia y los resultados” cuyo gran objetivo es restaurar, si no la monarquía de Maximiliano, sí “lo ceremonioso”, la “majestad de la Presidencia” priista de antaño, luego de dos sexenios de presidentes panistas desorganizados, sin estrategias claras, sin cuidar la forma.

Así retrata al presidente Enrique Peña Nieto, el analista y académico de Colegio de México Sergio Aguayo Quezada.

“Vicente Fox tuteaba a todo mundo y dejaba que lo tutearan a él… Felipe Calderón se rodeó de mediocres y era un desorganizado, igual que Fox. Peña Nieto lo que busca es restaurar la majestad de la Presidencia porque haciéndolo demuestra el éxito”, opina el politólogo en entrevista.

Esa forma de asumirse como Jefe de Estado “por encima de todos” ha quedado plasmada en su forma de operar los primeros días de gobierno, dice Aguayo.

“En lo que lleva de presidente, Peña Nieto no se ha confrontado directamente con nadie. El quiere poner por encima de todo mundo al presidente…”

En una reciente reunión con los gobernadores para anunciar el plan de seguridad, por ejemplo, para evitar que se pusieran a chatear durante la sesión, ordenó que les quitaran los celulares. 

“Esos son los pequeños detalles que muestran no solo su obsesión con el detalle sino también el que se le respete. Que el tiempo con él lo tienen que dedicar a él”.

¿Qué tanto va a poder? Es imposible predecirlo porque el país está muy cambiado y muy revuelto, reflexiona el analista.

Lo que sí está claro es que la primera meta que se puso, quitarle poder a la Maestra Elba Esther Gordillo, es un “reto personal fuerte para él” porque ella es sin lugar a ninguna duda la mujer políticamente más poderosa de México, “más poderosa incluso que el presidente en muchos sentidos”.

En efecto, ella puede vetar políticas de Estado sobre las que ningún Estado que se respete puede claudicar: la educación.  Y lo ha hecho “de manera muy ostentosa”. Imposible ignorarla, claro. Es más, ella es su objetivo principal.

Por eso, Peña Nieto le dedicó cuatro horas el 7 de diciembre pasado para “darle el lugar que se merece” y discutir con ella el tema de la reforma educativa. 

“En esa lógica, el tiempo que le dedica a cada uno es un indicador de la prioridad que tiene para él”.

La decisión que, junto con su equipo, hizo el presidente de darle prioridad a esta reforma “es un gesto muy planeado, por tanto debe haber una planificación previa muy cuidadosa”.

Y Aguayo opina que si no logra “darle una apretada” a Elba Esther, quitarle un poco –o un mucho- de poder, el presidente “va a perder muy rápido ese halo de Tlatoani mexiquense del Siglo 21”.

En su opinión, hubo un acuerdo con la Maestra en el que ella queda “públicamente doblegada”.

Pero todavía no está claro cuál será el desenlace de lo que, para Aguayo, es un acuerdo pactado de antemano con ella.

“Estamos viendo un forcejeo con La Maestra del cual todavía no sabemos el balance final. Creo que Elba Esther decidió jugársela y ha surgido una resistencia pública para poner contra la pared a Peña Nieto; los partidos políticos van a tener que decidir cuánto se endurecen”.

Aguayo se refiere a los bloqueos que han surgido de los partidos de oposición en lo que respecta a la reforma educativa, una de las leyes estrella del jefe de Estado priista.

Cinturón para otros

La Maestra será la meta más vistosa y la más poderosa, pero también están los gobernadores y presidentes municipales, a quienes Peña Nieto ha logrado, con la aprobación de la ley que controla sus gastos, meter en cintura.

También ellos, junto con las televisoras, son “actores políticos y económicos que se salieron de los límites que les marcan las instituciones” y que un presidente “que se precie” tiene que buscar la forma de controlar.

“Los gobernadores se han convertido en una fuente de inestabilidad económica y financiera muy grande y también de desgobierno político. La pieza maestra del proyecto (de Peña Nieto) fue unir a los tres partidos. A partir de ahí se ha facilitado todo”.

Y las televisoras –Televisa y TV Azteca– que, de acuerdo con Aguayo, “han rebasado los ámbitos de su competencia económica para meterse en la esfera política”, hasta telebancada tienen, también se han convertido en “feudos de poder político que ningún presidente podía tolerar”. 

Menos EPN, quien es muy consciente de que el presidente es Él. Intolerable que otros pretendan compartir ese poder.

Lo faltante en seguridad

Para Aguayo, la nueva estrategia de seguridad “es una mejoría notable” a la pretendida guerra contra el narco de Calderón que a todas luces ha sido un fracaso con más de 70 mil muertos.

Pero hay un elemento que le falta, por lo menos en la versión hasta ahora difundida.

¿Qué hará con Estados Unidos? ¿Habrá “una mayor beligerancia” hacia el vecino del norte que toque “la fibra nacionalista” con solo mencionar la posibilidad de legalizar las drogas?, se pregunta Aguayo.