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Las autoridades de la Iglesia Católica en Jalisco omitieron durante años darle parte a la Fiscalía del Estado sobre los casos de pederastia y otros delitos sexuales cometidos por sus sacerdotes, en una política de silencio absoluto que no se modificó sino hasta el 2018, según registros oficiales.


De acuerdo con un informe obtenido de la dependencia sobre agresiones sexuales atribuidas a sacerdotes en el periodo de 2007 a 2019, durante los primeros 11 años (2007 a 2017) el Ministerio Público local no recibió ni un solo reporte de estos casos por parte de la Arquidiócesis de Guadalajara ni del resto de las diócesis del estado: Ciudad Guzmán, Autlán y San Juan de los Lagos

Sin embargo, mientras guardaban este mutismo sobre los delitos sexuales de los sacerdotes, sus víctimas acudieron ante la Fiscalía para denunciar 21 de estos hechos que dieron lugar al mismo número de indagatorias en 2007-2017, en las que se tuvo conocimiento de 25 personas victimizadas entre menores de edad y adultos.

Fue hasta los años 2018 y 2019 que los obispos católicos en Jalisco comenzaron a reportar los casos de pederastia y otros ilícitos sexuales de sus clérigos ante la Fiscalía.

En ese par de años el Ministerio Público abrió en total siete carpetas de investigación por estos hechos, de las cuales cinco fueron producto ya de la intervención de la jerarquía católica local.

Los cinco delitos sexuales de sacerdotes reportados por los obispos en 2018 y 2019 fueron tres casos que datan del 2018 y son todos de abuso sexual infantil. Uno de estos ocurrió en el municipio de Ameca con un niño de 13 años como víctima; el segundo en Autlán con una niña agredida cuya edad no se reporta; y el tercero en Puerto Vallarta, donde la víctima fue una menor de 15 años.

Los otros dos delitos restantes que denunció la jerarquía católica son de 2019 y consistieron ambos en atentados al pudor cometidos en el municipio de Autlán, cada uno con una víctima masculina cuya edad no se precisa.


En números totales la Fiscalía de Jalisco abrió 28 investigaciones contra sacerdotes por hechos de pederastia y otros delitos sexuales en el periodo 2007-2019 con 32 víctimas, menos de una quinta parte de esos casos fueron los notificados por la Arquidiócesis de Guadalajara y el resto de las diócesis, todo según el folio de transparencia 01334319

Política de encubrimiento

El propio cardenal de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, reconoció el 17 de febrero de 2019 que la Arquidiócesis que encabeza se había hecho cargo de denunciar únicamente tres hechos de pederastia cometidos por sacerdotes ante la Fiscalía del Estado.

En esas mismas declaraciones Robles Ortega aseguró que no contaba con un registro preciso sobre las agresiones sexuales de los sacerdotes en Jalisco y que a partir de 2016 la Iglesia Católica había adoptado una nueva normativa interna para contener esta problemática que tanto ha afectado a esa institución.

“En Jalisco somos varias diócesis, no tengo el número preciso (de casos de pederastia), estamos en ese impasse de recabar el número de casos pero yo les puedo decir que desde que se dio esta norma yo tengo conciencia de haber ya dado aviso a las autoridades de tres casos del año 2016 para acá”.

Reconoció además que en esas situaciones se presume que sí se concretó el abuso.


“Existe la probabilidad, nosotros no tenemos la certeza, por eso se los remitimos a la autoridad para que investigue hasta qué punto son visos, sí tiene visos de haber sido consumados, por eso nos obliga dar parte a la autoridad”

Esos tres casos que reporta el cardenal contrastan fuertemente con toda la incidencia que tiene detectada la Fiscalía por este tipo de ilícitos sexuales perpetrados por sacerdotes que incluyen desde abuso sexual infantil hasta violación y corrupción de menores.

De las investigaciones abiertas por la Fiscalía en el periodo 2007-2019, 12 fueron por abuso sexual infantil con 15 víctimas; una por los delitos de abuso sexual infantil y violación; y en todas las siguientes indagatorias hay una víctima por caso: tres por tentativa de violación, dos por violación, siete por atentados al pudor, una por maltrato infantil, una por acoso sexual y otra por corrupción de menores.


De todas las 32 víctimas en estos hechos, al menos 25 eran menores de edad y ocho de éstas tenían apenas entre cinco y 11 años

Pese a la gravedad de la situación, más del 80 por ciento de todas estas agresiones sexuales sacerdotales no habrían llegado al conocimiento de la Fiscalía de no haber sido por las denuncias de las propias víctimas ante el silencio de la jerarquía católica.

La CEM

El 12 de febrero de 2019 la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) anunció que había creado un Equipo Nacional de Protección de Menores (ENPM) para atender los casos de pederastia clerical y determinar cuántos se habían cometido en el país.

Reconoció que “la primera realidad a la que se enfrentó el ENPM fue la ausencia de una estadística nacional de casos de abuso sexual infantil por parte de clérigos. Por ello, se le ha encomendado la recopilación de datos sobre el particular ante distintas instancias eclesiásticas y de organizaciones dedicadas a estos temas”.

Y reveló que “los primeros datos recibidos y que fueron hechos del conocimiento público en días pasados por el Presidente de la CEM (…) fueron los proporcionados por la Nunciatura Apostólica en México que tiene el registro de 152 casos de sacerdotes relacionados con probables conductas cometidas en agravio de menores”. Y que “en los siguientes meses se continuará con el esfuerzo por tener el diagnóstico completo de casos de abuso sexual infantil en México”

Si bien la CEM precisa que se encuentra en proceso de elaborar dicha estadística, tan solo los casos de menores victimizados en Jalisco por sacerdotes, según la Fiscalía, equivaldrían al 16 por ciento de todos los que reconoce ese órgano episcopal a nivel nacional.