Reporte Indigo

El riesgo de reabrir los antros en CDMX ante el COVDI-19

La reapertura de los antros de la Ciudad de México, después de un año y seis meses de estar cerrados, implica un riesgo alto de contagio

La reapertura de los antros de la Ciudad de México, después de un año y seis meses de estar cerrados, implica un riesgo alto de contagio

La reapertura de los antros de la Ciudad de México, después de un año y seis meses de estar cerrados, implica un riesgo alto de contagio de COVID-19.

Los antros y centros nocturnos fueron de las primeras actividades en cerrar: bajaron cortinas el 22 de marzo de 2020 (previo a la declaratoria oficial de la contingencia por el nuevo coronavirus) y este viernes 10 de septiembre será el primer fin de semana que operarán otra vez.

Sin embargo, especialistas consideran que ante las nuevas cepas del virus, como la Delta que es más contagiosa, existe el riesgo de que los centros de entretenimiento nocturno se conviertan en un foco rojo.

Señalan que se debe tener un control estricto en el cumplimiento de las medidas sanitarias de sana distancia y el uso de cubrebocas, así como implementar acciones adicionales como aplicar cuestionarios tanto de síntomas como de contactos y solicitar certificados de vacunación.

El pasado 3 de septiembre, la Ciudad de México pasó del semáforo epidemiológico naranja a amarillo, después de estar más de un mes con un riesgo alto por la tercera ola de COVID-19 y, junto con la nueva declaratoria, el Gobierno local autorizó la apertura de antros a una capacidad de 50 por ciento.

En total, en este primer fin de semana de semáforo amarillo, reabrirán un aproximado de 4 mil 850 clubes nocturnos y antros, de acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Bares, Discotecas y Centros Nocturnos.

Riesgo real en antros y espacios cerrados

Cualquier reactivación es un riesgo y más en espacios cerrados como los antros y centros nocturnos, opina la doctora Jessica González, especialista en temas médicos e integrante de la Coordinación de Vida Estudiantil de la Universidad La Salle.

“Los antros regularmente son espacios cerrados y es un riesgo alto convivir en ellos”, dice.

Igualmente, en los antros se usan extractores de aire que solo reciclan y enfrían el aire.

González considera que quienes acuden a los antros, están en espacios poco ventilados durante tiempos prolongados, sin mascarilla y hay convivencia indirecta en baños y al tocar superficies.

En consecuencia, representan un riesgo elevado a pesar de que no vayan a operar al 100 por ciento.

“El 50 por ciento de aforo me parece muchísimo y los protocolos son pobres, porque aunque hayan personas sin síntomas, puede haber quienes tuvieron contacto con alguien con COVID-19 y están infectados pero asintomáticos y pueden esparcir la enfermedad”, comenta.

Los centros nocturnos abrirán con un filtro sanitario de toma de temperatura y aplicación de gel antibacterial, deberán operar a un máximo de 50 por ciento de capacidad y su horario de cierre será a las 12:30 de la madrugada.

Aumentar medidas

Además del protocolo mencionado, los antros deben aplicar cuestionarios de síntomas y pedir certificados de vacunación, considera González.

La especialista detalla que el cuestionario podría servir para detectar casos de posibles asintomáticos y enfermos con síntomas leves.

“Un cuestionario en el que se pueda identificar si han tenido un síntoma o han estado con alguien enfermo, podría ayudar a disminuir el riesgo o en su caso, detectar positivos más rápido”, menciona.

La otra medida adicional, pedir un certificado de vacunación, podría otorgar una garantía de que quienes vayan a los antros, ya tengan un porcentaje de protección contra la enfermedad.

Sin embargo, señala González, que los antros no se conviertan en un foco de contagio también depende de la responsabilidad de la población.

“Si van a acudir a un antro, deben tener responsabilidad con ellos y las otras personas de ir a lugares con ventilación y procurar estar en donde los aforos se respeten. La reactivación es necesaria pero se debe hacer con responsabilidad”, declara.

Vacunación, otro factor

El avance en la vacunación de los jóvenes y adultos es otro factor que podría influir en el aumento de los casos de COVID-19 por la reapertura de antros y bares, menciona el académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Malaquías López Cervantes.

Según el especialista en medicina, en otros países ya se reabrieron los bares y los antros con un aforo similar. Sin embargo, en esos casos se solicitó el comprobante del esquema completo de vacunación.

“Puede tener un impacto importante porque van los adultos jóvenes de entre 18 y 29 años, principalmente, cuya mayoría tiene una sola dosis. Entonces van a ir a exponerse con menos protección”, comenta.

Actualmente, según información dada a conocer el viernes 3 de septiembre sobre el avance en el programa nacional de vacunación, el 55 por ciento de los adultos de ese grupo de edad que viven en la capital tienen una dosis del activo anti COVID.

Es decir, falta que casi la mitad de los adultos jóvenes de 18 a 29 años se vacunen y que el 55 por ciento restante reciba su segunda dosis.

Malaquías López pone de ejemplo que en China, los centros nocturnos abrieron y permitieron el acceso a personas con una sola dosis de vacunación pero con un seguimiento estricto.

“Ahí sí solicitaron el comprobante digital de una dosis y daban un seguimiento importante. Aquí no se va a hacer igual”, señala.

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