Desde 2018, fecha en la que se planeó, elaboró y publicó la “Norma Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018, Factores de riesgo psicosocial en el trabajo-Identificación, análisis y prevención”, se reconoció al “burnout” como uno de los padecimientos que pueden ocurrir por estrés debido a la tensión del trabajo.

Incluso, a inicios de este año, la directora de Normalización de Seguridad y Salud Laborales de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Cointa Lagunes, afirmó que pronto actualizarían la tabla de enfermedades de trabajo de la LFT, pero hasta la fecha esto sigue sin suceder.

Al respecto, el profesor investigador del TEC de Monterrey y especialista en evaluación de políticas públicas, Enrique Minor, comenta que esto es muestra de la poca importancia que tiene para la Secretaría del Trabajo las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos.

“La Secretaría del Trabajo se ha dedicado fundamentalmente al conflicto laboral en vez de vigilar las condiciones laborales. Por eso es importante que se vea cómo estamos actualmente pese a que desde 1917 se habla del derecho a un trabajo digno.

“Esto ocurre por la situación que estamos viviendo en el país que ha transitado por muchas crisis económicas y lo que más se busca es la preservación del trabajo, más que de sus condiciones. Eso genera esta desatención de parte de las autoridades laborales a los trabajadores”, explica.

En caso de que la reforma de la senadora Sylvana Beltrones avance o de que la STPS actualice la tabla e incluya al “burnout” dentro de las enfermedades del trabajo, el especialista comenta que el reto será dotar de recursos al sector público de salud para poder atenderla.

“Cuando se implementa un cambio de este tipo desde el sector público se debe de tener claro que genera costos, implica presupuesto. Atrás hay acciones que se deben de llevar a cabo para que se pueda atender. Considero que el sector salud sí tiene los elementos para poder resolver este tipo de padecimientos. El problema son los recursos y la organización. Existen médicos que lo pueden atender, ¿pero son suficientes? ¿Hay recursos para la infraestructura? ¿Para las rehabilitaciones mentales?

“El verdadero reto va a ser que el sector público cuente con todos los elementos que le permitan atender este tipo de padecimientos que reflejan las condiciones laborales tan complicadas que viven las trabajadoras y los trabajadores del país”, agrega.

Finalmente, Enrique Minor señala que es fundamental tratar este tipo de enfermedades y actualizar los marcos normativos, ya que así como van cambiando las dinámicas de trabajo conforme pasan los años, también deben de evolucionar las políticas públicas al respecto.

“Los procesos laborales han ido cambiando, ahora la fuerza de trabajo subordinada principalmente se centra en trabajos de servicios y no en la fuerza física como antes. Las nuevas condiciones laborales han generado nuevas relaciones al interior del trabajo en donde el estrés laboral se va convirtiendo en un padecimiento crónico.

“En el caso de los mexicanos, particularmente los que vivimos en la Ciudad de México, el estrés es más, porque el trabajo no solo implica las actividades laborales, implica todo el estrés que se genera desde los traslados, las distancias y más, esto genera desgaste físico, desgaste mental y en la productividad”, concluye.

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