El costo de mantener la seguridad en la zona es, con un estimado conservador, de 8 mil millones de dólares anuales.

La frontera entre México y Estados Unidos está cambiando. Con la migración en sus niveles más bajos en 40 años, la Oficina en Washington Para Asuntos Latinoamericanos y el Colegio de la Frontera Norte decidieron estudiar qué es lo que los números detrás de la construcción del muro decían sobre lo que está  sucediendo en la línea divisoria.

El resultado es el reporte “Beyond the Border Buildup: Security and Migrants along the U.S.-Mexico Border”. (Más Allá de la construcción de la frontera: Seguridad y Migrantes a lo largo de la frontera Estados Unidos-México)

El estudio concluye que la frontera atraviesa el final de un era de construcción y gasto masivo impulsado por miedos- a terroristas, por ejemplo- que nunca se han materializado.  Todo esto provocado por un gasto ineficiente tras el 11 de septiembre. El informe es tajante: gastos adicionales en la seguridad fronteriza son innecesarios y de haberlos darían rendimientos decrecientes. 

Adam Isacson, autor del estudio, habló en exclusiva con Reporte Indigo y argumento que un cambio de estrategia fronteriza es vital en los próximos meses: “El punto más importante, sobre todo para el público en Washington, es que la construcción de seguridad fronteriza puede parar ya. Podemos dejar de incrementar esta estructura que hemos construido, particularmente en los últimos 10 años.  

El costo de mantener la seguridad en la zona es, con un estimado conservador, de 8 mil millones de dólares anuales. El costo de 6 planes Mérida cada año. Tan sólo la Patrulla Fronteriza cuenta con un presupuesto de 3 mil 500 millones de dólares. 

“Si no se puede recortar el presupuesto por lo menos empezar a pensar en cómo gastar este dinero de una forma más sensata y de una forma más humana a cómo lo hacemos ahora. Pero esa es una verdadera noticia en Washington, donde las voces más escuchadas piden más gastos y más tropas en el área”, advierte Isacson.

Parte de la demanda de una disminución de los esfuerzos de seguridad fronteriza es que la frontera en el lado norteamericano- pese a la escalada de violencia de los últimos 5 años en México- se encuentra en calma. La tasa de homicidios en las ciudades fronterizas es de 3.6 por cada 100 mil personas. En el resto de Estados Unidos es de 4.8.

Isacson cree que los esfuerzos en la frontera se deberían de enfocar en tener una fuerza de rescate de migrantes más eficaz, para evitar las 400 muertes de indocumentados que cada año suceden en los desiertos del sur de Estados Unidos. En las próximas semanas, él presentará el reporte en El Departamento de Justicia y  el Departamento de  Seguridad Nacional.

Es un primer esfuerzo para cambiar la visión de seguridad en la frontera sur de los Estados Unidos.