Alejandro Murat llega al último año de su administración como gobernador de Oaxaca con cifras poco alentadoras en lo que respecta al desarrollo del estado y habiendo sido la entidad más violenta en los últimos dos procesos electorales.

Debido a los malos resultados durante la gestión del priista, Morena les arrebató el control del Congreso local, de varias presidencias municipales y se perfila para ganar la gubernatura el próximo año.

Electo en 2016, en la que fue considerada la primera gran debacle electoral del PRI al grado de costarle la dirigencia nacional a Manlio Fabio Beltrones, Alejandro Murat Hinojosa tiene el tiempo encima.

En septiembre inicia el proceso electoral local que culminará en junio del año próximo con la elección de su relevo al frente del Ejecutivo oaxaqueño, quien asumirá el cargo el 1 de diciembre de 2022.


Desde que asumió como gobernador en 2016, Alejandro Murat ha sido testigo de dos claras derrotas del PRI en Oaxaca a manos de Morena, esto mientras él y su familia buscan mantener una relación cordial con AMLO

En la recta final de su gobierno, las calificaciones son malas para Murat. En abril pasado, el Índice de Rezago Social 2020, elaborado por el Centro Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval), encontró que Oaxaca es el segundo estado más rezagado, solo superado por Chiapas. 76 de sus municipios fueron calificados con muy alto rezago social. San José Altamirano se encuentra en la lista de los 10 más rezagados del país; otros 142 con alto rezago y 176 más con rezago medio.

El índice de Coneval solo confirmó lo que la Secretaría de Bienestar estimó a finales de enero, cuando publicó en el Diario Oficial de la Federación su informe anual sobre la situación de pobreza. En este, la dependencia federal expuso que, de los 4 millones 165 mil 619 habitantes de Oaxaca, un millón 762 mil 849 viven en pobreza y otros 951 mil 848 en condiciones extremas, a razón del 66 por ciento de la población total.

Para analizar la herencia que está dejando el sexenio de Alejandro Murat, Reporte Índigo entrevistó a Ricardo Tapia Basurto, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El especialista apunta a que no se puede hablar de avances durante el gobierno que está por terminar y que, por el contrario, Alejandro Murat le sigue apostando a las promesas.

“Por la parte de los resultados concretos, en materia de política social y de infraestructura, independientemente de la pandemia durante el último año, Oaxaca sigue en un lamentable rezago en acceso a la educación, acceso a la salud, se viven incluso algunos retrocesos en los últimos años. Se mantiene esta parte de promesas que no se concretan, es difícil suponer que haya habido un avance en estos cinco años”.

Crisis de inseguridad con Alejandro Murat

Los resultados de Murat en materia de seguridad tampoco son de presumir, puesto que Oaxaca cerró 2020 como la séptima entidad con mayor número de muertes violentas de mujeres a nivel nacional, con un total de 232 feminicidios, homicidios dolosos y culposos. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública colocó al estado como el décimo en feminicidios, teniendo una tasa de 1.53 crímenes de este tipo por cada 100 mil habitantes.

Además de esto, Oaxaca suma ya dos procesos electorales como la segunda entidad con mayor violencia política del país. En 2018, cuando se renovaron la legislatura estatal y las presidencias municipales, fueron asesinados 26 aspirantes, candidatos, funcionarios, militantes y dirigentes. Este 2021, eligiéndose los mismos cargos, se cometieron 11 asesinatos y 78 agresiones en total.

“Se ha hablado poco acerca de la intromisión del crimen organizado en Oaxaca porque no ha adquirido el nivel de, es una horrible palabra, espectacularidad que hemos visto en Guanajuato, Tamaulipas o incluso en Michoacán y Guerrero. Oaxaca no ha enfrentado eso, pero el hecho de que haya incrementado la presencia de cuerpos de seguridad ahí, no se ha traducido en una mejora en la calidad de vida ni en la seguridad de las personas”, explica Tapia Basurto.

Pista libre para Morena

En política, el saldo tampoco es favorable para Alejandro Murat. En dos procesos electorales su partido vivió sendas derrotas a manos de Morena. Principalmente en el Congreso de Oaxaca, desde donde el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador ha logrado controlar buena parte de la agenda estatal al aprobar reformas como la desaparición del Instituto de Transparencia.

El PRI ganó 13 de los 25 distritos al Congreso de Oaxaca en 2016, pero en 2018 fue barrido cuando Morena arrasó con 24. El pasado 6 de junio, se reeditó esa derrota electoral cuando el partido oficial se llevó un total de 19 distritos, si bien el tricolor logró recuperar seis, gracias en parte a que hizo alianza con PAN y PRD.

Para atravesar este panorama, en el papel adverso, Alejandro Murat se ha presentado como un aliado de López Obrador. No solo en lo que respecta a los proyectos que este ha emprendido en Oaxaca, sino también en el plano legislativo. Siendo que Eduardo Murat, su hermano menor, suplió al senador Manuel Velasco durante el primer año de la LXIV Legislatura. Desde ahí, votó en favor de todas las reformas e iniciativas del Ejecutivo, afianzando el acercamiento entre Morena y el PVEM.

“El gobernador procura una relación muy cordial. Algunas de las grandes obras, como Dos Bocas o el Tren Maya, están en estados clave y el presidente presta gran atención a ello. El Tren Transístmico es quizá el proyecto más atractivo y viable de sus grandes obras, por lo tanto, Oaxaca y Veracruz son de suma importancia para él. Es razonable suponer que hay un acuerdo de cordialidad o no agresión”, dice el académico de la UNAM sobre esta relación.

Tapia recuerda que ni José Murat, padre de Alejandro, ni su sucesor, Ulises Ruiz, se enfrentaron directamente con AMLO en el pasado. Por otro lado, en la visita del primer mandatario al estado tras los comicios del 6 de junio, el actual gobernador achacó los problemas de la entidad a los gobiernos anteriores y prometió un cambio en los rezagos de infraestructura, siendo que fue su padre quien dejó inconcluso el plan carretero.

“Morena se convirtió en la principal fuerza política del estado porque muchas de las actuales figuras simplemente cambiaron de partido, pero ahí siguen”, concluye Tapia Basurto.

También puedes leer: Abrazos, no balazos: AMLO llama a la conciliación de pueblos vecinos en Oaxaca