Claudia Sheinbaun le sigue los pasos a la administración de Miguel Ángel Mancera con algunos programas, aunque ha tratado a desmarcarse de él con cambios a éstos.

Ayer, la morenista reactivó el programa de desarme voluntario en la Ciudad de México con la modificación en el nombre original del programa que en el sexenio de Sheinbaum se llamará “Sí al desarme, sí a la paz, alto al fuego”.

Esta iniciativa es vinculada a otro programa prioritario de esta administración, “Alto al Fuego” que se pondrá en marcha en colonias de alto índice delictivo de las alcaldías de Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón.


Las “despistolización” de los capitalinos es uno de los objetivos para bajar la tasa de homicidios y los ciudadanos que entreguen su arma a las autoridades podrán recibir a cambio entre 4 mil hasta 18 mil pesos en efectivo, según el calibre del arma de fuego ya que las mejor “pagadas” serán aquellas consideradas como de uso exclusivo del Ejército Mexicano

Hace justo un año en la Ciudad de México, se detectó y decomisó un cargamento de 2 mil granadas de fragmentación que fueron enviadas desde Tamaulipas para la ciudad de México a un domicilio ubicado en Acueducto de Guadalupe 611, alcaldía de Gustavo A. Madero, lo que encendió las alarmas de las autoridades responsables de procuración de justicia.

En esa alcaldía, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum Pardo ayer retomó el programa de desarme voluntario en la Basílica de Guadalupe, junto al alcalde morenista Francisco Chiguil.


Este ha sido uno de los más consistentes a lo largo de los años, sin embargo, no ha impedido el incremento en el uso de armas de fuego para cometer homicidios y robos a transeúnte, transporte público y negocios

Con sello mancerista

Hasta el 2018 se habían acumulado más de 35 mil armas que de manera voluntaria los ciudadanos habían entregado en alguno de los puntos de canje que son instalados en las 16 alcaldías de la Ciudad de México.

En esos puntos, los artefactos entregados a personal del Ejército de México y de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina fueron pistolas, rifles, armas hechizas, plumas, ametralladoras, subametralladoras, escopetas, fusiles, lanza misiles, morteros, carabinas y hasta granadas.

Para promover la estrategia, representantes del gobierno local realizaban visitas domiciliarias para invitar a la población a intercambiar sus artefactos a cambio de dinero en efectivo o juguetes.

Este año, el gobierno de la Ciudad de México invertirá 20 millones de pesos en esta acción que va de la mano de los programas “Alto al Fuego” y los “Pilares” que serán construidos en las zonas más marginadas y vulnerables de las alcaldías.

Uno de los aspectos sobresalientes del programa es que también participan menores de edad, quienes intercambian juguetes bélicos por didácticos. Hasta hoy se han canjeado más de 21 mil piezas.

“Porque tener un arma en el hogar a veces se piensa que es por un tema de autodefensa, pero en realidad es mucho más riesgoso tener un arma en el hogar que lo que genera beneficios.


“No importa cuál es el origen del arma, no importa ninguna situación, de manera anónima se intercambia el arma por recursos económicos, de tal manera que vayamos desarmando a la ciudad de México”, dijo Sheinbaum como parte de su discurso

Explicó que el arranque del programa en su sexenio en la Basílica de Guadalupe se debió a que intentan involucrar a la iglesia católica y a otras instituciones religiosas, porque a ellos se acerca mucha gente en su fe con este tema y se les puede orientar.

A lo largo de estos años, las autoridades de Seguridad Pública capitalina, DIF, Instituto de la Juventud, Secretaría de Desarrollo Social y el Ejército Mexicano han sido testigos de cientos de historias en torno a un arma de fuego.

El delito que se buscó endurecer

En el sexenio pasado, el entonces jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera intentó que la Cámara de Diputados agravara las penas en contra de quienes portaran armas de fuego de forma ilegal en la capital.

Comentó que si bien en la capital del país no se había detectado que existiera un mercado negro de venta de armas, se habían registrado importantes aseguramientos y también dijo que la posesión de estos objetos se relacionaba con el indice de homicidios dolosos en la ciudad.

“No podemos permitir que esté la gente armada en la ciudad; vamos a endurecer las penas para que la ciudadanía esté libre de armas”, dijo.

El entonces mandatario aseguró que antiguamente las riñas se solucionaban a golpes y que en la actualidad, los ciudadanos recurrían a las armas de fuego para dirimir sus diferencias.

De manera similar al evento que tuvo Claudia Sheinbaum Pardo ayer, Mancera Espinosa puso en marcha la última etapa de Desarme Voluntario de su sexenio en la Catedral Metropolitana, apelando a la buena voluntad de los capitalinos para entregar su arma de fuego a cambio de juguetes, computadoras o dinero.