Los días para que concluya el periodo de Marcelo Ebrard en el Gobierno capitalino están contados. La pregunta que inquieta a muchos es ¿continuará el ‘boom’ inmobiliario que detonó la presente administración?


 "Los edificios que se hagan en la zona de monumentos históricos de la delegación Villa Álvaro Obregón se sujetarán a las condiciones establecidas en las disposiciones legales aplicables"

Miguel de la Madrid Hurtado

Decreto Presidencial 1986

Durante varios meses, de manera silenciosa los letreros con los nombres de las calles de San Ángel, este costoso barrio ubicado en la delegación Álvaro Obregón, fueron desapareciendo; en otros más, la información donde aparece el código postal fue eliminada o bloqueada con cinta.

Después  de casi tres años de tan extraña operación, los letreros con las nomenclaturas han reaparecido con una modificación que pone en alerta a los vecinos de la zona: el código 01000, que durante años ubica a la colonia San Ángel, fue eliminado y en su lugar aparece el 01049, que corresponde a otra zona cercana, Tlacopac.

La irregularidad ha provocado que los integrantes de la asociación civil “Patronato San Ángel” presentaran denuncias documentadas ante el temor de que esta maniobra sea utilizada para permitir la entrada de los voraces desarrolladores inmobiliarios, que con pretexto de otro código postal inicien la construcción de viviendas que violen las normas de la zona.

Así comenzó un ir y venir de oficios-denuncia ante las autoridades de la delegación Álvaro Obregón, que se declaran incompetentes para tomar cartas en el asunto.

Luego ante la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), cuyo titular, Felipe Leal Fernández, no contesta las misivas y guarda silencio absoluto para no explicar qué es realmente lo que traman las autoridades al cambiar la nomenclatura de esta región.

Dispuestos a investigar hasta encontrar qué es lo que ocurre, los integrantes del Patronato San Ángel descubrieron que las irregularidades ocurren particularmente en una zona conformada por cuatro manzanas.

La “Manzana de la Discordia”, como ellos le llaman, se ubica entre avenida Revolución y calle Reyna, desde la calle María Luisa hasta Altavista, donde se encuentran tres grandes predios que están en la mira de los desarrolladores inmobiliarios y donde ya se construyen grandes edificaciones.

Los predios, que a decir de los vecinos explican el robo de letreros y el posterior cambio de código postal son: Avenida Revolución 1609, junto al edificio donde operaba Grupo Quarts de Carlos Ahumada; San Carlos número 10 y Altavista 85.

A todos estos se alteró la información de la nomenclatura para tratar de aparentar que corresponden a la colonia Tlacopac (pegada a San Ángel) donde ya no aplicaría la declaratoria de Zona de Monumentos Históricos.

“Se empiezan a ofrecer en el mercado inmobiliario predios con autorización de altura de hasta 25 pisos sobre avenida Revolución donde lo máximo autorizado es de 14 metros”, denuncian los colonos.

Cuando los vecinos cuestionaron a algunos de los que promueven estos desarrollos en la zona, estos respondieron que ahí no es San Ángel, sino que los predios corresponden a Tlacopac (maniobra hecha meses atrás a través del cambio de código postal).

Un caso específico es el predio de San Carlos 10, un terreno de 457 metros cuadrados, que se prepara para una construcción. A la fecha luce vacío, pero en la página de la Seduvi aparece ya con el código postal modificado, en lugar de ostentar el 01000 de San Ángel, aparece con el código postal 01049 que corresponde a Tlacopac.

Como las autoridades del Gobierno del Distrito Federal no han hecho nada para detener o al menos explicar lo que está ocurriendo, los integrantes del Patronato San Ángel enviaron una carta al presidente Felipe Calderón Hinojosa, pues lo que está en riesgo es una zona considerada patrimonio cultural y zona de Monumentos Históricos del INAH.

Y es que aunque resulte absurdo e inverosímil, lo que las autoridades de la Seduvi hicieron al cambiar el código postal de San Ángel, en este supuesto intento por abrir la puerta a los desarrolladores inmobiliarios que ambicionan detonar este privilegiado y costoso barrio, es violar la ley.

La Manzana de la discordia

De concretarse las construcciones en la llamada “Manzana de la Discordia”, las autoridades del Gobierno capitalino violarían el Decreto Presidencial de 1986 que contiene la declaratoria de Zona de Monumentos Históricos, que busca salvaguardar la traza y las características histórico-arquitectónicas de San Ángel.

El Decreto al que se alude restringe fundamentalmente la altura de las edificaciones de San Ángel como uno de los elementos fundamentales para mantenerlo con las características de monumento histórico.

El documento de 1986 promovido por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado declaró como zona de Monumentos Históricos en la delegación Álvaro Obregón un área de 1.7 kilómetros.

“Las construcciones que se hagan en la zona de monumentos históricos de la delegación Villa Álvaro Obregón se sujetarán a las condiciones establecidas en las disposiciones legales aplicables, y en todo caso cualquier obra de construcción, restauración en la zona,  deberá realizarse previa solicitud del particular ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia”.

El mismo documento marca que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (en el caso del Distrito Federal, la Seduvi) servirá de auxiliar al INAH en el cumplimiento del Decreto.

“Se invitará a colaborar a las autoridades del Departamento del Distrito Federal competentes… a fin de coordinar las actividades de las Secretarías de Estado y demás entidades o dependencias a las que la legislación confiere la investigación y conservación de los valores arqueológicos, históricos y artísticos que forman parte del patrimonio cultural del país”, establece.

Dispuestos a llegar hasta el fondo de las irregularidades, los vecinos denuncian que la reimpresión del Programa Parcial de San Ángel, San Ángel Inn y Tlacopac del año 2011, llevan múltiples errores y “omisiones” que se prestan para facilitar las irregularidades en las construcciones de viviendas, oficina o comercios.

Dicha reimpresión publicada en 2011 que se vende solo para fines informativos, a pesar de que no tiene validez legal, es ampliamente utilizada como documento de referencia por los desarrolladores inmobiliarios o particulares “mañosos” que pretenden violar la Ley que aplica en la zona.

Las irregularidades contenidas en el Programa Parcial 2011 apuntan a las alturas permitidas para la construcción y también los usos de suelo.

¿Seguirá boom inmobiliario?

Sumado a lo anterior y ante la permisividad de las autoridades de la Seduvi, la empresa Rentable, propiedad de Ricardo Escoto Núñez, el llamado “Zar de los Espectaculares”, ha ampliado sus tentáculos al colocar una valla publicitaria luminosa que viola a todas luces la ley en los predios de Revolución 1609 y 1609-B.

La Procuraduría Ambiental y del ordenamiento del Distrito Federal (PAOT) tomó conocimiento de la colocación de esta vallas y notificó la irregularidad a la Autoridad del Espacio Público de la Seduvi.

La Autoridad del Espacio Público “informó que no había emitido permiso administrativo, licencia o autorización alguna que dé sustento jurídico o permita las vallas publicitarias en el sitio de la denuncia”.

A raíz de la denuncia se solicitó al Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal (Invea) realice una verificación y en su caso clausure el anuncio luminoso. Nada ha ocurrido. El anuncio sigue operando en el lugar.

Igual ocurre con decenas de vallas y anuncios espectaculares colocados de manera irregular por esta empresa, la más poderosa del ramo en el Distrito Federal, el Grupo Rentable de Ricardo Escoto.

Los días para que concluya el periodo de Marcelo Ebrard al frente del Gobierno capitalino están contados. La pregunta que inquieta a vecinos y constructores es ¿continuará el “boom” inmobiliario que detonó la presente administración?

San Ángel está en la mira de los desarrolladores. Sigue los pasos de Santa Fe, un departamento o casa en la zona, cuesta millones, muchos se cotizan en dólares; con la diferencia que este es un barrio histórico, patrimonio cultural que defienden sus vecinos.