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TRANSICIóN

El ‘arte’ de proponer

Alicia Guzmán

José Alberto Patiño prefiere que lo llamen “Alberta Cánada”. El joven de 30 años, “fashionista internacional”, travesti, actor de cabaret y director de escena de la UNAM, asegura que en México los jóvenes artistas no tienen oportunidad de encontrar y ejercer un trabajo digno.

“A pesar de los discursos oficiales, la realidad es que en muchas partes del país la mejor opción que tienen los jóvenes artistas es trabajar para el crimen organizado”, opinó el joven de cabello negro largo hasta la espalda baja, cejas y boca delineada.


Sep 24, 2012
Lectura 4 min
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José Alberto Patiño prefiere que lo llamen “Alberta Cánada”. El joven de 30 años, “fashionista internacional”, travesti, actor de cabaret y director de escena de la UNAM, asegura que en México los jóvenes artistas no tienen oportunidad de encontrar y ejercer un trabajo digno.

“A pesar de los discursos oficiales, la realidad es que en muchas partes del país la mejor opción que tienen los jóvenes artistas es trabajar para el crimen organizado”, opinó el joven de cabello negro largo hasta la espalda baja, cejas y boca delineada.

José Alberto, director de Proyecto 21, un colectivo artístico que lleva propuestas de arte y conciencia social al espacio público, y un grupo de jóvenes discuten lo que consideran las principales problemáticas que aquejan a la juventud en salud, educación, cultura, pobreza, marginación, desigualdad, migración, participación y seguridad.

El propósito es definir una agenda juvenil que será presentada al gobierno federal el próximo mes.

Los iniciadores de estos proyectos, que giran en torno a temas tan variados como el desarrollo sustentable, la prevención del VIH, participación electoral y el acceso a la cultura, todos desde una perspectiva joven, intercambiaron sus experiencias en el marco de un evento del Fondo de Poblaciones de las Naciones Unidas.

La intención es “democratizar los espacios públicos y luchar contra el estigma que prevalece en ellos”. Se trata de uno de nueve proyectos finalistas que se exhibieron en la primera Feria del Conocimiento Sobre Juventud, en una convocatoria que reunió a más de 50 organizaciones juveniles el viernes pasado.

Proyecto 21 es uno de los casi 40 que participó en el evento, y está conformado por jóvenes graduados de carreras de humanidades y arte principalmente de la UNAM y el INBA y hacen teatro callejero  o espectáculos de cabaret con temáticas de salud sexual, derechos humanos y seguridad social. Son también jóvenes que no encuentran un trabajo bien remunerado en el arte y deben realizar otra actividad económica para subsistir. 

A profesionalizar el arte

Y Proyecto 21 es además solidario de muchas luchas sociales de jóvenes como el YoSoy132 y el Movimiento por la Paz, donde los jóvenes activistas dejan escritas sus ideas en el vestuario de los actores para que el ciudadano “adquiera conciencia y acciones en el espacio público”.

Expresan su apoyo de manera creativa. Los vestidos que usan para sus espectáculos callejeros, todos construidos de  papeles, cartones, y propaganda política que de otra forma sería basura.

“A veces los artistas nos divorciamos de cuestiones políticas y sociales, pero a medida de que los jóvenes participemos en la vida pública, en la política y en las leyes, tendremos mejores oportunidades para desarrollarnos en esta o cualquier ciudad”, dijo José Alberto, quien viste una larga falda con escritos recolectados en una marcha del YoSoy132.

Entre las recomendaciones que jóvenes como José Alberto y su colectivo harán al gobierno en materia de cultura está la fiscalización de los recursos, ya que consideran no existe una profesionalización del oficio artístico.

“La cultura es desgraciadamente la caja chica de todas las demás secretarías”, agregó.  

En ese sentido Proyecto 21 es una alternativa para estos creadores en ejercer su oficio en escenarios que de otra forma se les niega y una oportunidad de ganar un sustento económico que viene de donaciones del público e instituciones culturales. Y es que para Patiño, los jóvenes no saben que la cultura es un derecho y ejercerla también.

“No se trata de hacer espectáculos gratuitos o populares para atraer una gran cantidad de gente y ya, se trata de que los artista tengamos buenos sueldos como cualquier otro trabajador, prestaciones sociales”, concluyó. 


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