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Diputados contra obesidad, con etiquetado de alimentos

Imelda García

La obesidad y el sobrepeso son de los problemas más graves de salud en México; pese a la resistencia de las industrias, en el Congreso avanza una iniciativa para que los alimentos procesados informen en la etiqueta los ingredientes que contienen y los riesgos que conlleva consumirlos


Jul 26, 2019
Lectura 6 min
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El etiquetado de alimentos pretende servir como herramienta para combatir el sobrepeso y la obesidad, dos de los problemas más graves de salud pública que enfrenta México.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el primer lugar en obesidad infantil, con 34 por ciento de los niños entre 5 y 11 años afectados por ese trastorno; y con 35 por ciento de los adolescentes, entre 12 y 19 años.

El país ocupa el segundo lugar en obesidad, debido a que 71.2 por ciento de la población —7 de cada 10 adultos— la padece. Además de que el 9.4 por ciento de los mexicanos tiene diabetes mellitus.

La obesidad y sus complicaciones cuestan al país más de 7 mil 800 millones de pesos anuales; por ello, diputados han hecho un llamado sobre la necesidad de implementar una forma más clara de etiquetado en alimentos procesados e impulsar una reforma a la Ley General de Salud para lograrlo.

“El derecho a la salud, implica la obligación del Estado a atender los problemas de salud que afectan a la sociedad, por tanto debe emprender las acciones que sean necesarias para proteger y garantizar este derecho a la población”, expuso en un pronunciamiento la diputada Martha Tagle.

Industriales de alimentos procesados buscan bloquear la aplicación de etiquetas que adviertan a los consumidores el alto contenido de azúcares, grasas y sal

El etiquetado de alimentos para que los consumidores puedan saber si un producto es alto en grasas, en sodio o en azúcares, dio un paso adelante esta semana en la Cámara de Diputados.

El martes la Comisión de Salud de San Lázaro, por 24 votos a favor, dos abstenciones y ninguno en contra, aprobó que las etiquetas de los alimentos procesados deban especificar si rebasan alguno de los estándares ideales de grasas saturadas, azúcar o endulzantes, sodio u otro componente que deba ser transparentado a los consumidores.

La aprobación se dio sorteando la presión de las industrias de alimentos, que durante varias semanas se reunieron con legisladores tratando de convencerlos de continuar con el etiquetado actual, conocido como Guía Diaria de Alimentación, que especifica el porcentaje de ingredientes que contienen los productos respecto a la ingesta recomendada por día; o cambiarlo por otro menos negativo.

La propuesta de los industriales fue aplicar un etiquetado conocido como NutriScore, en el que se imprime un semáforo con letras de la A a la E, en colores verde, amarillo y rojo, para identificar si se trata o no de un alimento nutritivamente recomendable.

El dictamen aprobado, en cambio, obligará a que se imprima en los empaques de los alimentos un “octágono de advertencia” en color negro con la leyenda: “Exceso de grasas saturadas”; “Exceso de calorías”; “Exceso de azúcar”; “Exceso de sal”; o cualquier otro ingrediente que sea perjudicial para los consumidores.

Representantes de empresas y cámaras industriales se encontraban presentes en la sesión de la Comisión de Salud del martes; aun así, fueron pocos los legisladores que defendieron la postura de la industria alimentaria.

Las dos únicas abstenciones fueron de los diputados del PAN, Éctor Jaime Ramírez Barba y Ana Paola López Birlain, quienes afirmaron que debía escucharse a las empresas en la discusión.

El dictamen aprobado se trata de reformas a la Ley General de Salud. Una vez aprobado en la Comisión de Salud, el asunto deberá pasar al Pleno de la Cámara de Diputados para su votación y, de ser aprobado irá al Senado.

Aunque aún falta la mayor parte de su camino legislativo, la aprobación de esta semana fue celebrada como un paso histórico por los congresistas que la aprobaron.

Presión de cabilderos para aprobar etiquetado de alimentos

Organizaciones civiles alertaron días atrás de la presión que legisladores de la Comisión de Salud estaban enfrentando para que no aprobaran el etiquetado de alimentos.

El Poder del Consumidor, una organización dedicada a defender los derechos de los consumidores, acusó que los industriales buscan tener un etiquetado que les permita seguir vendiendo productos sin dar a conocer con transparencia lo perjudiciales que son para la salud.

El objetivo de la industria es bloquear la aplicación de un etiquetado frontal de advertencia que informe claramente a los consumidores sobre el alto contenido de azúcares, grasas y sal en los productos.

“Un etiquetado así, similar al de países como Chile, Perú y Uruguay, está demostrando ser una de las políticas más efectivas para reducir el consumo de productos que contienen altas cantidades de estos ingredientes, los cuales son los principales causantes de las epidemias de obesidad, diabetes hipertensión, así como diversos tipos de cáncer”, expuso El Poder del Consumidor en un pronunciamiento.

El interés de la industria fue patente: en la reunión de los congresistas estuvieron presentes varios cabilderos y representantes de los empresarios. Entre ellos, Raúl Riquelme, presidente de la Comisión de Salud de la Confederación de Cámaras Industriales de México (Concamin).

Los legisladores, sin embargo, impusieron sus votos y aprobaron el dictamen.

Resultado positivo

Con el nuevo etiquetado se pretende que los consumidores puedan identificar de forma fácil y rápida si un alimento es perjudicial para su salud. En México, el etiquetado de alimentos sería un primer paso hacia una política de prevención de obesidad y sobrepeso que deberá acompañarse de otras medidas.

En otros países donde ya se aplica este tipo de etiquetado se ha demostrado que el consumo de alimentos perjudiciales ha disminuido, lo que ha tenido un impacto en la salud colectiva de la población de esos lugares, como Chile o Uruguay

El Poder del Consumidor dio a conocer una evaluación realizada en Chile en diciembre del 2017, un año después de que entrara en vigor el nuevo etiquetado de alimentos, en la que se realizó un estudio con mil 505 personas, de distintos niveles socioeconómicos y de varias regiones del país.

El resultado fue que el 92.9 por ciento de las personas entendían la información presentada en el etiquetado de los envases; el 91.6 por ciento se vio influenciado en su decisión de compra por los sellos de advertencia.

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