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LXIVLegislatura

El día uno de la izquierda en el Congreso

Imelda García

El inicio de la LXIV Legislatura se caracterizó por una jornada llena de enfrentamientos, gritos y acusaciones que fueron calmados por las reprimendas del presidente de la Cámara de Diputados, el morenista Porfirio Muñoz Ledo


Sep 3, 2018

El grito retumbó en todo lo alto del Salón de Sesiones del Palacio Legislativo: 35, 36, 37…

Ataviada con un impecable vestido blanco, Claudia Ruiz Massieu, presidenta nacional del PRI y senadora de ese partido, escuchaba impávida el grito masivo entre las curules de San Lázaro, una vez que ella terminaba de hablar sobre el tipo de oposición que serán en el Congreso. 38, 39, 40…

“Los priistas no somos mercenarios de la política, que cambian de lealtades, de proyecto e incluso de ideología tan pronto como el poder cambia de manos. Nosotros…”, fue interrumpida la senadora priista cuando, de pie, la nueva mayoría de izquierda —e incluso el PRD— agitaba su brazo derecho: 41, 42, 43…

¡Justicia!, retumbó el clamor en las cuatro esquinas del Salón de Plenos el reclamo por los 43 jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa.

Aún así, el PRI insistió en que un Congreso con mayoría del partido en el poder no debe supeditarse al Ejecutivo, lo que desató las carcajadas de muchos legisladores; insistió en que el tricolor dejó la mesa servida al nuevo gobierno con las reformas estructurales aprobadas en los seis años anteriores por las que ellos ya pagaron el costo político, ante gritos y ademanes de reclamo.

Los morenistas improvisaron mensajes escritos en hojas blancas y folders, tratando de hacer llegar su repudio al PRI, partido del presidente Enrique Peña Nieto.

La primera sesión de la 64 Legislatura del Congreso de la Unión fue el reflejo de lo que se vive todavía en las calles, en los mercados, en las plazas públicas, en las oficinas y hasta en las familias, a pesar de que el proceso electoral ya terminó: un constante enfrentamiento entre quienes están con las que antes eran las fuerzas mayoritarias y quienes apoyan a Morena y sus aliados, hoy fuerza mayoritaria en ambas Cámaras.

Lejos quedó aquel principio de “abrazos, no balazos” que el hoy presidente electo, antaño líder de Morena, enseñara a sus seguidores sobre el perdón y la reconciliación nacional.

“El Partido Verde reconoce los logros que deja el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Reconoce su liderazgo. Reconoce su valentía. Visión de largo plazo. Compromiso y amor por México”, decía el diputado Carlos Alberto Puente Salas, del PVEM, y los gritos de reclamo no paraban desde las curules.

“¡Asesino! ¡Asesino!”, “¡Mentiroso!”, gritaban los diputados de Morena.

La siguiente ola de reclamos se la llevó el senador Dante Delgado, quien habló a nombre de los congresistas de Movimiento Ciudadano para retar al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, a cumplir su promesa de bajar el precio de la gasolina.

Los gritos de repudio también alcanzaron al diputado Juan Carlos Romero Hicks, del PAN, quien defendió hasta el ejercicio del poder de los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón.

El panorama se transformó completamente cuando Mario Delgado, líder de los diputados de Morena, subió a la tribuna como partiendo plaza, ante el silencio de todos los que esperaban escucharlo hablar.

“O estamos en la noche de los cínicos o parece que aquí hay varios partidos que no entendieron el mensaje. Se necesita muy poca vergüenza para venir a decir aquí que por décadas han servido al país cuando se han servido del país y lo han saqueado. Entregan un país en ruinas”

- Mario Delgado

Diputado de Morena

Tras lanzar un “¡Viva México!”, los diputados y senadores rompieron filas y celebraron su llegada al Congreso de la Unión.

Era la alegría de Morena y sus aliados de llegar con tal fuerza al Congreso a 12 años del plantón de Reforma y a 30 años desde que, por primera vez, la izquierda increpara a un presidente de la República

La hora de la izquierda ha llegado. ¿Será la hora de la reconstrucción del país?

La hora cero, la hora de Porfirio

Era el 1 de septiembre de 1988 cuando Porfirio Muñoz Ledo increpó al presidente Miguel de la Madrid cuando daba su sexto informe presidencial.

“Ciudadano Presidente, ¿cómo va su gobierno asumir el mandato popular de respetar el voto?”, levantó la voz interrumpiendo el mensaje presidencial, que en ese momento quitó la condición de intocable al primer mandatario.

Muñoz Ledo se estrenaba ese día como senador de la República del Frente Democrático Nacional, el mismo que había postulado a Cuauhtémoc Cárdenas como candidato presidencial y que meses antes fue declarado perdedor ante las acusaciones de fraude electoral.

El mismo Porfirio Muñoz Ledo fue el que el 1 de septiembre del 2018, 30 años después, como presidente del primer Congreso con mayoría de izquierda, declarara “la hora cero” para la reconstrucción del país.

En su regreso como presidente de la Cámara de Diputados y, por ende, del Congreso mexicano, Porfirio Muñoz Ledo hizo gala de su oficio político y dejó ver que su presidencia persigue fines más allá de los partidistas.

La primer reprimenda la aplicó al senador Emilio Álvarez Icaza, quien le pidió hacer uso de la palabra como legislador independiente; a lo que Muñoz Ledo no accedió, recordándole que no tiene esa condición.

“Una cosa es que usted sea un diputado sin partido, pero no tiene el carácter de independiente. Un senador, perdón. Usted concurrió a las elecciones en nombre de un frente formado por tres partidos y luego se separó de él (…) usted no es propiamente un senador independiente, sino un senador sin partido”, sentenció Muñoz Ledo.

El presidente de la Cámara baja dio otra muestra de oficio político cuando estaba en la tribuna el senador Dante Delgado, de MC, quien decía que si Morena no da marcha atrás al gasolinazo, sería su primera traición al pueblo de México.

Ante los reclamos de los legisladores de Morena, Muñoz Ledo tocó la campana y pidió orden.

El momento cumbre de la conducción de la sesión fue al controlar la asamblea en la intervención de Claudia Ruiz Massieu, senadora del PRI, que provocó las mayores protestas y motivó algunos gritos de apoyo para Andrés Manuel López Obrador, el presidente electo, por parte de los legisladores de Morena.

Los gritos de “Es un honor estar con Obrador” comenzaron a escucharse entre las curules de San Lázaro, cuando Ruiz Massieu hablaba sobre los logros del presidente Enrique Peña Nieto. Porfirio Muñoz Ledo tocó la campana y pidió orden a sus propios compañeros.

“Moción de orden. Hemos trascendido una época electoral. Estamos en la hora de la reconstrucción nacional, no de una democracia colérica”, sentenció el presidente del Congreso.

Es así que Porfirio Muñoz Ledo se encargará de llevar a la primer Legislatura con mayoría de izquierda por su primer año de sesiones.


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