Un domingo 1 de octubre moría Manuel Clouthier “El Maquio”, uno de los panistas y defensores de la democracia más férreos y candidato a la presidencia de la República en 1988.

Su hija, la diputada federal Tatiana Clouthier, otrora coordinadora de campaña del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador, escribió un mensaje en redes sociales en el cual afirmó que fue Maquio quien le enseñó el amor por México y compartió una frase atribuida a él: “La Patria mis amigos, es el apellido tuyo y mío, es lo que me hermana contigo mexicano”.

En una entrevista que concedió a Reporte Índigo en enero de 2018, Clouthier aseveraba que Obrador se asemejaba a su padre: “Me llamó mucho la atención el compromiso de un hombre que trabaja por construir patria, y cuando digo construir patria recuerdo mucho a mi padre, que decía que la patria es el apellido que nos hermana como mexicanos.

“De otra manera decir, cómo nos tomamos de la mano para poder salir adelante y construir este México que muchos anhelamos en un proyecto alternativo de nación. Andrés Manuel es un hombre honesto, un hombre trabajador y comprometido con la patria”, decía Clouthier Carrillo.

En una columna, que escribió para este diario en un ya lejano 2014, Tatiana narraba que uno de los sueños anhelados de su padre era “la existencia de un espacio para capacitar liderazgos, para que en este país no se secuestre, se mejore la seguridad, se disminuya la que se dedica al narcotráfico y se eduque mejor a los estudiantes para potenciar sus anhelos”.

“Maquío, mi padre, dejó una carta que decía ‘Abrirse en caso de que me suceda algo’… Ésta, fue escrita en los años setentas y pensando desde la hipotética situación de que había sido secuestrado. En esa misiva, nos pide que como familia no paguemos el rescate”.

La hija del ex candidato a la presidencia detalló que su padre les aclaró que prefería que ese dinero se utilizara para abrir, precisamente, un espacio de formación de liderazgos solidarios y subsidiarios, comprometidos con la honestidad y en la cual cada quien desarrollo su talento personal al máximo, “con compromiso en favor de la tierra que los vio nacer”.

De esa idea nació La casa del Maquio, un espacio ubicado en Culiacán, Sinaloa, donde él vivió casi 25 años, y el cual recibió a niños y jóvenes para que través del arte canalizaran sus impulsos y aprendieran que amar la lectura construye sus dolores, pero también sus alegrías.

El espacio será un lugar plural y laico que represente al final de cuentas la sociedad integrada por familias, que como él decía: “La familia es la cuna del amor, es el lugar donde uno aprende a amar a los desiguales”, decía Tatiana en el 2014, año de su conformación.