La recién creada Oficina Especial de la CNDH para Investigar Represión y Desapariciones Forzadas por Violencia Política del Estado durante el pasado reciente se encuentra acéfala.

“Algo que ha caracterizado a esta dirección de la CNDH es el desorden administrativo. Hemos visto a visitadores que no llenan los requisitos haciendo funciones de visitadores, aunque no cumplan con la ley. Esta forma de ingresar a los trabajos de la Comisión es desafortunada y esta visitaduría especial es muestra clara que no se ha entendido la estructura de la CNDH donde cada visitador tiene una responsabilidad para todos los temas”, critica la senadora Kenia López Rabadán.

La legisladora agrega que optar por un tema que demuestra que la agenda que se sigue es personal, orientada a la visión de la titular, es hacer de lado el tema fundamental, que es dar respuesta por los cientos de desaparecidos y es algo que se tiene que priorizar no sólo en términos administrativos.


La CNDH es un organismo que en términos normativos, por su autonomía, genera una falta de entendimiento de cómo debe trabajarse claramente. La CNDH está alejada de sus facultades y de las expectativas para un organismo autónomo. La dirigencia de esta Comisión crea cargos y responsabilidades aunque no tengan titular y, si lo tienen, no dan respuesta a las exigencias del país. Es algo que la CNDH debe reconocer y corregir

Kenia López Rabadán

Senadora

Por su parte, el defensor de los padres de los 43, Vidulfo Rosales, dice que no se pueden comparar las desapariciones del pasado con el caso Ayotzinapa, aunque también hay que darles seguimiento”, considera.

El abogado critica que la CNDH haya quitado los fondos para la atención del tema en específico.

“La CNDH está soslayando el caso Ayotzinapa; hay desatención a una de las violaciones más graves de la historia del país. No se ha creado un mecanismo para darle seguimiento al caso y se desaparece y quitan fondos”, reprocha.

Traiciones y rezago en la CNDH

Vidulfo Rosales Sierra recuerda en entrevista que cuando se desapareció la oficina se llegó a un acuerdo, pero Rosario Piedra lo rompió.

“No teníamos que llevar a cabo un acuerdo por escrito, es un organismo de buena fe que camina a un lado de las víctimas, y más con el perfil de Rosario Piedra, no se necesitaba sentar un acuerdo a través de un escrito, con su palabra era suficiente.

“Ahora la CNDH soslaya el caso Ayotzinapa, lamentablemente es un organismo sin rumbo, a la deriva, que no tiene claro hacia dónde va a caminar”, expone.

El abogado señala que si la misma Comisión no resuelve sus conflictos internos y no tiene capacidad para investigar a fondo el caso, irán con el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) o con el Presidente hasta que haya resultados, detenidos y se avance en la búsqueda.

El académico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), David Velasco Yáñez, explica que en los últimos años han proliferado los colectivos que hacen lo que debería hacer el Estado, como trabajos de búsqueda para encontrar cientos de fosas.

“No es falta de voluntad política, los gobiernos, CNDH y las Comisiones estatales pueden expresar voluntad; sin embargo hay incapacidad estructural. El conjunto del Estado está siendo impactado para resolver un caso tan emblemático como Ayotzinapa”, remata el especialista.


El defensor de los padres de los 43, Vidulfo Rosales, dice que no se pueden comparar las desapariciones del pasado con el caso Ayotzinapa

Colaboradores inflados

Al ambiente de desorden que priva al interior de la CNDH se agrega que, en contraste con los datos obtenidos a través de la solicitud de información y al verificarlos, se detectó que falsearon información en los curriculums de los integrantes de la oficina especial, pues de acuerdo con la base de datos del Registro Nacional de Profesionistas, Fuentes Romero Graciela cuenta con licenciatura en derecho pero el número de cédula por la maestría en derecho penal ostentado no aparece.

Lo mismo sucede con Ortiz Rosas Rubén, quien tiene número de cédula de licenciatura pero no de maestría. De igual manera Sandoval Rocha Alicia se ostenta con maestría pero no hay número de cédula.

Mientras que en el caso de Ávila Peña Marco Antonio, sí aparecen ambos números de cédula de licenciatura y maestría. Al igual que Bustos Ríos Diana, que cuenta con los dos números de cédula.

En cuanto a Jiménez Castillo Verónica, hay tres casos de homonimia, sin embargo, ninguna con licenciatura en historia como indica la información entregada.

Finalmente, Leslie Diana Ramírez Rodríguez, sí tiene número de cédula de licenciatura y no presume posgrado.

A este caos administrativo se suma que durante agosto, septiembre y octubre de 2020, “de acuerdo al Sistema Integral de Administración de Recursos Financieros (SIARF) de esta Comisión Nacional, el total de los recursos ejercidos para la oficina ascendieron a 854 mil pesos”.

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