La idea de descentralizar las dependencias al interior del país duerme el sueño de los justos. Ante la llegada de la pandemia de COVID-19 la “mudanza” de las dependencias federales está en una pausa o se ha realizado a medias, y de acuerdo con especialistas consultados por Reporte Índigo es un plan que tiene poca viabilidad.


Los trabajadores y familias tienen un modo de vida en la Ciudad de México y un cambio de sede de las instancias en las que trabajan podría tener incidencia en su forma de vida

Apenas el domingo pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador revisó las instalaciones en donde se tiene previsto que se instale la Secretaría de Salud Pública federal en Acapulco en un edificio donado por el gobierno del estado.

“Pronto, pronto”, respondió el mandatario Andrés Manuel López Obrador cuando se le cuestionó la fecha en la que comenzará a operar en el puerto guerrerense la Secretaría de Salud como parte del proceso de descentralización del gobierno federal que se ha visto interrumpida por la pandemia de COVID-19 y fue una de las principales promesas de la campaña presidencial en 2018.

El cambio de las dependencias se ha topado con los arraigos familiares de los trabajadores que les complican un cambio de ciudad, y los lineamientos del Gobierno federal contemplan que en todo momento estos deberán estar completamente de acuerdo con la mudanza, sin ver afectados sus derechos laborales.

‘Un despropósito’ mudar dependencias

Al respecto, Alejandro Animas, profesor de ciencia política y administración pública de la UNAM, considera que la idea del cambio de sede de las dependencias públicas es un despropósito porque existe bastante trabajo entre las dependencias que se facilita gracias a que están en la Ciudad de México.

“Me parece que era un despropósito porque es desconocer cómo funciona la administración pública federal, que no es nada más una secretaría. La actividad diaria de cada dependencia de gobierno tiene relación con muchas otras secretarías. Claro. Todo esto antes de la pandemia. Se tienen muchas reuniones interinstitucionales, es decir, entre diferentes secretarías se pueden reunir una o varias veces en un día o en una semana, lo cual evidentemente sí se complica si una secretaría se va a Chetumal y otra está en Tijuana”, explica el especialista.

Considera que este proyecto se irá dejando de lado debido a lo poco práctico que era, además, hay resistencias internas por parte de los trabajadores, quienes tendrían que cambiar de lugar de residencia.

“Es de las pocas cosas que el Presidente dijo en campaña y que ya mejor echó en saco roto porque ya vio que parece que, una de dos, porque los propios secretarios en su momento se lo dijeron, de uno en uno, me imagino que en alguna reunión, lo complicado que era el traslado logístico, para empezar. Y dos, las resistencias al interior del personal también deben de ser muy grandes”, expone.

Considera que lo más indicado sería el traslado de algunas áreas, pero de toda la dependencia federal sería muy complicado.


“No es que por decreto se vayan todos a tal lado, yo creo que más bien tendría que analizarse qué áreas. A lo mejor sí se puede hacer unas áreas muy especializadas que se puedan descentralizar. Eso sí podría intentarse, pero a partir de esquemas, respetando la libertad de los trabajadores. También es una imposición que te digan ‘o te vas para allá o te quedas sin chamba’”

Alejandro Animas

Profesor de la FCPyS de la UNAM

Botón de muestra: Bienestar

Aunque la administración lopezobradorista está en su tercer año el traslado de dependencias como la Secretaría del Bienestar se encuentra en una fase inicial.

Esta dependencia sólo tiene como “localizado” un inmueble en el estado de Oaxaca para que sea su nueva sede.

En una respuesta a una solicitud de transparencia, la dependencia refiere que aún no hay empleados que trabajen en el estado destino y, con base en el “Compromiso 54”, sólo se irán aquellos quienes lo decidan de manera voluntaria sin ser afectados en sus derechos laborales.

El uso del inmuebe se encuentra en trámite ante el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN) para usar el edificio bajo la figura de acuerdo de destino.

El plan de cambiar la sede de las dependencias, una vez que se llegó a la mitad del sexenio y se ve inviable por los altos costos y pocas ventajas que representa, se quedará “dormido”, de acuerdo con el profesor Alejandro Animas. Además, porque de un día para otro se les diga a los trabajadores que tienen que cambiar de ciudad, es autoritario.

“Yo creo que están tratando de dormir el proyecto, es decir, que se vaya olvidando poco a poco por la inviabilidad”, expone.

Otro punto en contra es que la adaptación de las instalaciones resulta muy costosa e incluso las ciudades en los estados tendrían problemas al recibir una migración masiva de los trabajadores de las dependencias federales.

“Hay que trasladar a las instalaciones, hay que conseguir instalaciones en los estados. A mí me ha tocado ver aquí en la Ciudad de México que luego no es fácil conseguir o construir. Tienes que adaptar edificios a las condiciones de las nuevas secretarías y que se trasladen para allá. Imagínate que tengas que conseguir casas o habitaciones para los trabajadores. Habrá que construirles algunas zonas residenciales, unidades habitacionales. Tampoco es tan fácil, porque tampoco las ciudades están preparadas para recibir de golpe una migración de dos, tres, cinco o 10 mil trabajadores con todo y familias”, cuestiona.

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