La desaparición del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), realizada el último día del año del 2021 a través de un decreto presidencial, es señalada como una de las últimas acciones del Gobierno federal en contra de la sociedad civil.

Se trataba de la dependencia creada en 1994, durante el gobierno de Carlos Salinas, encargada de fortalecer y fomentar acciones de la sociedad civil, así como coordinar la relación de la Federación con las organizaciones.


El Indesol también era clave en el combate a la violencia de género, ya que operaba el Programa de Apoyo a Instancias de Mujeres en las Entidades Federativas sobre la Prevención y Atención de la violencia contra las mujeres

Para diversas organizaciones civiles y personas expertas en el tema, la decisión de desaparecer al Indesol es un retroceso, ya que se deja en suspenso la operación de programas como el mencionado anteriormente.

“Un grave retroceso en los derechos humanos y la democracia. Los sustentos dados para su permanencia no importaron, ignorando nuevamente poner en el centro los derechos”, escribió al respecto la Red Nacional de Refugios, AC, en sus redes sociales.

La exdiputada federal Martha Tagle señala que durante esta administración se han desaparecido o cambiado instituciones, pero no siempre para mejorar, como resultó con la desaparición del Seguro Popular y la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).


“Hay evidencias después de tres años de gobierno que cuando el Presidente desaparece algo no es ni por austeridad, sale más caro la desaparición de las instituciones, ni tampoco termina saliendo algo mejor. El mejor ejemplo es el Insabi, la idea era buena, pero muy mal implementada y hoy en día uno de los principales problemas viene siendo el tema de la salud”

Martha Tagle

Exdiputada federal por Movimiento Ciudadano

Estocada final al Indesol

En el decreto firmado por el presidente Andrés Manuel López Obrador también se anunció la creación de la Dirección General de Bienestar y Cohesión Social —de la Secretaría del Bienestar— a partir del 1 de enero de este año.

Ahora, esta será la encargada de promover acciones de vinculación entre el gobierno y las organizaciones civiles, pero la queja de estas últimas es que no tendrá el mismo alcance que el Indesol.

Martha Tagle, quien también es feminista y consultora política, menciona que el decreto es la estocada final de una serie de medidas que la actual administración federal ha ido tomando con la sociedad civil desde que inició.

“Lo primero que vimos fue el decretazo por el cual elimina la posibilidad de que las organizaciones civiles puedan participar de los programas gubernamentales, más adelante toma medidas fiscales para limitar el tema de recibir incluso donativos extranjeros y después el tema de limitar la parte de los donatarios”, dice la exlegisladora.

Tagle también explica se había ido haciendo un cerco y que solo faltaba la desaparición del Indesol, el organismo descentralizado que además desarrollaba actividades muy importantes para la existencia de las organizaciones, como la Clave Única de Inscripción al Registro Federal de OSC (CLUNI).

“Es el registro de las organizaciones de la sociedad civil, que era incluso muy difícil de obtener para las organizaciones sociales porque lo que hacía el instituto era verificar que fueran organizaciones de carácter social y no persiguieran fines de lucro.

“Entonces era muy rigurosa en los requisitos que le pedía a las organizaciones para verificar y darles la clave de CLUNI. En ese sentido eran organizaciones que tenían claro sus fines sociales las que estaban registradas con esta clave”, agrega.

Otra de las funciones del instituto era dar capacitaciones técnicas para las organizaciones de la sociedad civil, ya que muchas no tenían manera de cómo estructurarse o tener programas y proyectos que les permitieran subsistir y ahí el Indesol las ayudaba a ser sustentables por sí mismas.

En la incertidumbre

“Era un trabajo importante de Indesol que ahora no queda claro qué va a suceder con ello en esta nueva dirección de la Secretaría del Bienestar, porque la Secretaría del Bienestar está más ligada a programas sociales de corte asistencial y clientelista, todas estas subvenciones que se manejan por parte del Gobierno federal, y les interesa muy poco el trabajo con sociedad civil organizada”, menciona Tagle.

Para la exdiputada, la desaparición del instituto es un terrible error porque la sociedad civil hace trabajo en las comunidades y en los municipios donde la ayuda del gobierno y sus programas sociales no llegan.


La Dirección General de Bienestar y Cohesión Social ahora será la encargada de promover acciones de vinculación entre el gobierno y las organizaciones civiles

Además, hay incertidumbre de qué va a pasar exactamente con los programas como el encargado de los refugios para víctimas de la violencia de género o el Programa de Apoyo a Instancias de Mujeres de las Entidades Federativas (PAIMEF), ya que aunque van a seguir existiendo porque tienen recursos etiquetados, no se sabe cómo va a ser su operación.

“No sabemos qué sucederá con todos estos programas y por eso es preocupante toda esta desaparición del Indesol que ya estaba anunciada, ya se había rumorado desde que Andrés Manuel (López Obrador) dijo que había que revisar todos los autónomos que pudieran desaparecer sin reformas constitucionales”, señala.

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