Aún con la supervisión de la Profeco y las acciones emprendidas junto con otras dependencias y gobiernos, la población con familiares enfermos sufren los abusos ante la crisis por conseguir oxígeno.

Cuauhtémoc Rivera, presidente de la ANPEC, demandó la regularización de la venta, renta y recarga de los tanques de oxígeno para todos los pacientes de COVID-19 que enfrentan la enfermedad en sus hogares y requieren el auxilio de este producto.

La Alianza también recalca que al consultar a los comercializadores sobre el alza en los precios de este gas, responden que los aumentos son impuestos por los proveedores como Infra, Infra del Sur, Praxair y Cryoinfra.

“Los distribuidores denuncian que las principales compañías proveedoras de tanques de oxígeno no les dan margen de ‘ganancia’ porque sus precios los han elevado exageradamente desde 60 hasta 300 por ciento del precio original en menos de un mes.

“Esto hace difícil que personas que se encuentran graves accedan a una atención médica digna. Es un abuso lucrar con la vida, más en un contexto de crisis económica e incertidumbre”, sostiene la ANPEC.

Para la obtención del insumo médico, este organismo asegura que muchas familias con enfermos de COVID-19 se han visto obligadas a vender pertenencias o a pedir préstamos, situación que profundiza más la crisis económica en la que está inmersa gran parte de la sociedad, derivado de la suspensión de actividades por las recomendaciones para evitar contagios y que dejaron a miles de personas sin empleo en el país.

“Hacemos la presente denuncia y exigimos a las autoridades correspondientes poner orden y hacer valer los precios regulares del mercado del oxígeno vigentes antes de esta emergencia sanitaria. Preocupa que lo que ocurre con el oxígeno, ocurra también con las vacunas”, refirió Cuauhtémoc Rivera.

Caos generalizado por oxígeno

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó a mediados del año pasado que para poder atender un millón de nuevos casos globales a la semana se requerirían alrededor de 620 mil metros cúbicos de oxígeno al día o unos 88 mil cilindros de gran capacidad para hacer frente a la demanda.

Con el paso de los meses la segunda ola de contagios provocó que países como México, Perú, India, Nicaragua y Honduras atraviesen por una situación crítica para abastecerse de oxígeno medicinal. A esto se suma que las reservas existentes en los hospitales, así como en los centros de recarga, comienzan a agotarse.

La OMS también alertó que aproximadamente el 80 por ciento de la fabricación de este insumo vital está controlado por un puñado de empresas en todo el mundo.

Dentro de la lista destacan Air Liquide (originaria de Francia, pero una de sus filiales más importantes se ubica en Brasil), Linde (Alemania), Yingde Gases (China), y Air Products (Estados Unidos).

La Asociación Europea de Gases Industriales (EIGA, por sus siglas en inglés) reveló en agosto pasado que participantes como Air Liquide y Linde experimentaron un incremento de entre 5 y 10 veces su demanda habitual de oxígeno medicinal a causa del COVID-19.

La organización internacional PATH asegura que el control y especulación en los precios de este bien pone en riesgo miles de vidas en todo el mundo, y en el caso de los países de bajos ingresos provoca que las familias no puedan costearlo.


El oxígeno médico es un tratamiento esencial para una variedad de enfermedades, pero a menudo se pasa por alto en la planificación del sistema de salud debido a los complejos requisitos de infraestructura, las percepciones sobre los costos y la poca comprensión de su impacto en la salud

Lisa Smith

directora del proyecto de Coordinación de Respuesta de Cuidados Respiratorios COVID-19 de PATH, en un informe

Desde el 2017 la OMS declaró al oxígeno como uno de los medicamentos esenciales, ya que es vital para atender casos crónicos de deficiencia respiratoria y neumonías.

Especialistas coinciden en que la campaña en México para devolver los tanques a los distribuidores no tendrá mucho efecto porque los pacientes que se encuentran en la etapa de recuperación necesitan de este insumo para continuar con la oxigenoterapia, aunque en dosis inferiores.

Además, el temor de que otro miembro de la familia pueda contagiarse frena la decisión, por lo que prefieren conservar el cilindro rentado por si más adelante se requiere.

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