La Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) fue llevada a cabo desde 2008 por un consorcio integrado por las empresas constructoras ICA, Alstom Transport y Carso Infraestructura y Construcción.

Con un costo de 26 mil millones de pesos, este fue el megaproyecto del sexenio del exjefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard Casaubón, hoy titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Con un sobrecosto del 70 por ciento, respecto al presupuesto original para la obra,  las tres empresas comenzaron la construcción de la Línea 12 el 23 de septiembre de 2008.

Carso estuvo a cargo del tramo que abarca las estaciones Periférico Oriente, Tezonco, Olivos, Nopalera y Zapotitlán.

Fue precisamente en ese trayecto, entre las estaciones Tezonco y Olivos, donde colapsó un puente provocando la caída de un convoy durante la noche de este lunes.

Aunque la inauguración de la línea estaba prevista para 2010, no fue hasta 2012 que abrió sus puertas a los usuarios y desde entonces presentó múltiples fallas.

Desde octubre de 2012, fecha de culminación de la obra, y hasta noviembre de ese mismo año, el STC registró 66 fallas en las instalaciones fijas y en los trenes.

De estas 66 fallas, 20 ocurrieron en las puertas de los vagones por la dificultad al cerrar en las horas de máxima saturación, otras 12 estuvieron relacionadas con la conducción de los convoyes, tanto en su modo de pilotaje automático como en el manual.

Menos de 2 años después, en marzo de 2014, la Línea 12 presentaba desgaste prematuro en 12 de sus 20 estaciones, por lo que la administración capitalina, entonces a cargo de Miguel Ángel Mancera, tomó la decisión de cerrarla y realizar reparaciones, las cuales se extendieron hasta 2015.

TE PUEDE INTERESAR: Denuncian en redes sociales más “bombas de tiempo” en otros puntos del Metro CDMX

Según dictámenes de la empresa alemana IFL Consulting Engineer, en el trayecto entre Tláhuac y Atlalilco, de 14 kilómetros, se registró desgaste ondulatorio en rieles, lo que provoca desniveles y alineaciones fuera de los parámetros normales.

ICA, que encabezó el consorcio para la construcción de esta obra, indicó que el desgaste de las vías fue más rápido de lo normal, debido a que el diseño de las ruedas de los trenes, fabricados por CAF, no era compatible con los rieles instalados.

Por su parte, CAF respondió que los trenes se hicieron en estrecha colaboración con el Sistema de Transporte Colectivo (STC).

Según la empresa Systra, que realizó un diagnóstico tras previa solicitud del STC, la Línea 12 sí presentó un desgaste ondulatorio por un problema de compatibilidad entre las ruedas y los rieles, pues su fabricación era de origen distinto, además de determinar que no se trataba de un defecto en los materiales.

Tras su reapertura en 2015, la Línea 12 regresó a los titulares hasta 2017, tras el terremoto del 19 de septiembre de ese año, cuando el Metro se vio obligado a suspender el servicio entre las estaciones Tláhuac y Culhuacán, tras un descarrilamiento sin mayores consecuencias.

Sin embargo, las autoridades tardaron varias semanas en reactivar el servicio en dicho tramo, no sin antes advertir daños visibles en las vías, una falla estructural en una columna entre las estaciones Olivos y Nopalera, un vicio oculto en columnas del viaducto elevado y el desplazamiento del cabezal de apoyo de una trabe de las curvas de Nopalera a Zapotitlán.

Grupo Carso, la constructora detrás del accidente

Grupo Carso, propiedad de Carlos Slim Helú, participa en uno de los proyectos sexenales más emblemáticos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el Tren Maya.

El 17 de abril pasado, Slim y el mandatario mexicano se reunieron en Palenque, Chiapas, como parte de un plan para supervisar la construcción de esta obra.

La constructora de Slim está a cargo del tramo 2 del Tren Maya, que va de Ecárcega- Calkini.

TE SUGERIMOS: Se reúne AMLO con Carlos Slim para conversar sobre Tren Maya

Sin embargo, la construcción de un tramo de la Línea 12 y ahora del Tren Maya, no es el único proyecto gubernamental en el que Grupo Carso ha participado, pues hasta su cancelación, también se encontraba a cargo de la construcción del Edificio Terminal del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

Sin embargo, el 26 de junio de 2019, este conglomerado firmó un acuerdo para el finiquito del contrato del proyecto en el que participaba a través de su subsidiaria Operadora Cicsa.

La adjudicación del edificio terminal del nuevo aeropuerto fue por 84 mil 828 millones 377 mil 320 pesos al consorcio CTVM, integrado por Operadora Cicsa, Constructora y Operadora GIA+A, Promotora y Desarrolladora Mexicana, Promotora y Desarrolladora Mexicana de Infraestructura, La Peninsular Compañía Constructora, Operadora y Administración Técnica, Acciona Infraestructura , Acciona Infraestructura, México, FCC Construcción, FCC Industrial e Infraestructuras Energéticas, ICA Constructora de Infraestructura.