El secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, fue claro en una reunión que sostuvo con periodistas este lunes: “No fue la corrupción por la que paramos el NAIM. Las causas fueron de índole técnicas y financieras”, aseguró.

El funcionario federal afirmó que entre los factores que motivaron a cancelar las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) estaba el sobrecosto, ya que aunque se habían planeado 168 millones de pesos para su edificación, al momento de cancelarlo se habían gastado casi 300 mil millones.

Lo anterior contradice lo dicho por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador el 10 de abril cuando, en conferencia de prensa, aseguró que sí hubo prácticas corruptas en la obra aeroportuaria.

Entre las prácticas que mencionó el presidente se encuentran el “engaño” a la sociedad mediante un dictamen que establecía que ese aeropuerto podía operar junto al actual, ubicado en la Ciudad de México.

De la misma manera adujo “corrupción” en los intereses por los que se decidió construirlo en “el peor sitio del Valle de México”.

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