Las campañas para la gubernatura en Puebla comenzaron este domingo y ya perfilaron parte de los discursos políticos que se mantendrán por los siguientes dos meses.

Y es que, mientras algunos aprovecharon la coyuntura para mostrar músculo político, otros optaron por eventos más discretos en donde personajes clave brillaron por su ausencia.

El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Luis Miguel Barbosa Huerta, no dio pie a dudas respecto a la confianza que tiene para los comicios del próximo 2 de junio, al asegurar: “me siento con la fuerza y me siento con la legitimidad para ser el próximo gobernador de Puebla”.

Acompañado por los dirigentes nacionales de los partidos en coalición (Morena, PT y Verde Ecologista), así como por el gobernador de Tabasco, Adán Augusto López, Barbosa Huerta reiteró su compromiso con el estado, afirmando que una vez en el cargo, impulsará reformas para la reestructuración de la vida política en la demarcación.

“Voy a convocar a los mejores constitucionalistas del estado de Puebla para que hagan un rediseño constitucional, legal, de la vida institucional del estado. Yo no voy a gobernar como lo hicieron los anteriores gobernadores panistas y priistas, qué horror hacerlo así”, remató.

Por su parte, el candidato de la alianza PAN, PRD y Movimiento Ciudadano al gobierno, Enrique Cárdenas Sánchez, arrancó una campaña más escueta, en donde se concentró en afirmar que la “escoba” para la corrupción –concepto acuñado por Andrés Manuel López Obrador– no sirve en la actualidad, ya que hace falta una “aspiradora potente” que acabe con los males del estado.

En contraste con Barbosa, el abanderado blanquiazul no contó con el apoyo de los dirigentes partidistas con los que va en alianza para el proceso democrático. Cárdenas Sánchez aseguró ante poco más de 700 asistentes que el día de hoy presentará su 3de3.

“Es una declaración mía pero también de mi esposa, porque ella y yo comenzamos con el mismo sobrecito cuando empezamos juntos hace más 50 años; poníamos el sueldo uno de otro en el mismo sobre y de allí íbamos sacando cuando fuéramos necesitando”, recordó.

En tanto, para el PRI, quien se mantiene en el tercer lugar de las preferencias generales, aprovechó el arranque de la campaña de su abanderado Alberto Jiménez Merino para impulsar la idea del “nuevo comienzo” del tricolor; un discurso orientado más hacia la renovación de la dirigencia nacional –programada para el mes de agosto– que a la posibilidad del triunfo en la entidad.

“Un cambio con rumbo y responsabilidad, necesitamos a todos y todas para poder lograr una transformación que nos impulse a una nueva relación entre los poblanos”, mencionó el candidato.

Ante las preguntas de la prensa, el abanderado del PRI reafirmó su relación amistosa con el exgobernador Mario Marin, de quien afirmó: “donde quiera que voy, sólo encuentro afectos y recuerdos favorables del trabajo que se hizo durante su administración (…) nunca he negado a mis amigos”.

Invitado incendiario

Dentro del arranque de campaña de Luis Miguel Barbosa Huerta en Puebla, uno de los oradores que causaron mayor revuelo fue el diputado federal Gerardo Fernández Noroña, quien reafirmó que el triunfo del PAN en la pasada contienda se trató de un fraude electoral.

“Hoy reiniciamos una marcha muy importante. En este arranque de campaña vamos a volver a ganar las elecciones de gobernador, porque el primero de julio de 2018 Luis Miguel Barbosa fue elegido gobernador por el pueblo poblano”, mencionó.

En consideración de Noroña, el fraude electoral perpetrado contra Barbosa, buscó “despojarlo de este legítimo triunfo”, agregando que Morena ganó todo excepto Puebla, lo cual es un indicativo de la manipulación.

“En Puebla ha existido una tiranía y el tirano murió en un trágico accidente; pero la tiranía no ha sido desmontada y hay que desarticularla, pieza por pieza. No debe quedar, políticamente hablando, nada de esa tiranía que encabezó Rafael Moreno Valle”, remató el legislador al tiempo de afirmar que sus críticas son sin ningún afán de “animadversión”.