Los mensajes del Gobierno de la Ciudad de México sobre las medidas tomadas por la pandemia de COVID-19 se contradicen y pueden tener efectos negativos en las próximas semanas. Este 11 y 12 de agosto reabrieron albercas, teatros y cines con un aforo de 30 por ciento, uso de cubrebocas obligatorio y respetando la sana distancia de un metro y medio para evitar contagios de COVID-19.

Sin embargo, el 11 de agosto, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, publicó un mensaje en su cuenta de Twitter en el que llamó a tomar las medidas sanitarias a la población para salir si tenían que hacerlo.

“Por favor, recordemos todos, si tienen que salir de casa, uso de cubrebocas, sana distancia y lavado de manos”, escribió la gobernante local el mismo día en que las actividades de entretenimiento, no esenciales, comenzaron la reapertura.

El subsecretario de Salud del Gobierno de México, Hugo López-Gatell, durante el informe diario sobre la situación de la pandemia, también llamó a “no bajar la guardia” y continuar con las medidas de distanciamiento para no acelerar el crecimiento de los contagios.

“Esta es una epidemia larga, lo planteamos así en febrero y durará al menos hasta octubre”, señaló.

Especialistas consideran que estos mensajes pueden dar una percepción errónea a la población y detonar los contagios, pues no hay claridad de si busca que los capitalinos se queden en casa y salir solo por necesidad o ya pueden retomar sus actividades regularmente.

Actualmente la capital del país se encuentra en el color naranja del semáforo epidemiológico, uno previo al rojo (el más crítico) con 82 mil 510 casos confirmados, 9 mil 598 defunciones y una disponibilidad hospitalaria del 51 por ciento.

Mensajes que confunden

Si desde mayo, cuando la pandemia estaba en su nivel más crítico, era difícil por diversos factores hacer que la ciudadanía cumpliera con el confinamiento, ahora que reinician las actividades de entretenimiento, será más complicado.

Así lo señala Alejandro Byrd Orozco, especialista en comunicación y académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


Eso sí es contradictorio: dar una señal de ‘adelante’ aunque digan que con cuidado, en un contexto donde no se acatan totalmente las medidas. Es como si le dices a un depredador que vaya con calma y coma a su presa; no lo va a hacer obviamente, la va a devorar

Alejandro Byrd Orozco

Especialista en comunicación de la FES Acatlán, de la UNAM

El investigador afirma que una de las causas de que la población no acate las medidas y salga sin importar posibles aglomeraciones, es el desgaste que tiene de más de tres meses de confinamiento.

Por ello, considera que el gobierno debe ser más congruente con sus acciones y mensajes, así como contemplar en futuras decisiones que los habitantes no van a acatar al 100 por ciento las recomendaciones.

Por otra parte, Enrique Ortega, analista en imagen pública y CEO de la consultora Lata de Ideas, señala que las contradicciones no solo son en la Ciudad de México, sino a nivel nacional, lo que es más grave.

“Recordemos a Hugo López-Gatell diciendo que no era necesario el uso del cubrebocas cuando está demostrado que es un auxiliar en la propagación del virus. Y el presidente que no lo utiliza porque no quiere verse débil y hasta politiza el tema señalando que se lo va a poner cuando se acabe la corrupción”, explica.

En consecuencia, esta postura de las autoridades federales es contraria a la local, que pide el uso obligatorio del cubrebocas en espacios públicos.

“Los simpatizantes del presidente tampoco lo van a usar porque su referente político no lo hace”, explica.

Ante esta situación, menciona que si el gobierno no uniformiza sus mensajes, habrá consecuencias negativas y un repunte de contagios de COVID-19.

Sin embargo, Ortega señala que la población también debe ser consciente de la problemática, usar el cubrebocas y reflexionar si es necesario salir al cine o al teatro en el semáforo naranja de la contingencia.

Múltiples versiones de la pandemia

Ni autoridades, ni ciudadanos tienen una sola versión de la pandemia de COVID-19.

Eso provoca las contradicciones y la confusión de las medidas a tomar, afirma César Rebolledo, sociólogo y catedrático de la Universidad La Salle.

“No existe una sola versión o discurso sobre la pandemia en México ni en otra parte del mundo, por eso también la desconfianza que nos hace dudar de los políticos y de los mismos médicos”, explica.

No acatar medidas o mostrar descontento por ellas, no es exclusivo de México o Latinoamérica.

“En Alemania y España hubo protestas por las restricciones y el confinamiento, esto nos habla de que la desconfianza y las dudas no son exclusivas de nuestro continente”, declara.

Rebolledo afirma que la ciudadanía está saturada de información, tanto oficial como de los medios.

“El problema no es la estrategia del gobierno, es identificar cuántos actores y quiénes están hablando sobre las medidas, sus intenciones. Y nosotros como población, evaluar qué tan responsables somos de la situación que estamos viviendo”, dice.

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