El planeta atraviesa por un estado de emergencia climática agravado por la depredación, saqueo y despojo de los países más ricos a los recursos naturales de los más pobres.

Esta crisis se agrava en México y en toda Latinoamérica en donde pueblos, comunidades y la sociedad organizada enfrentan a las grandes transnacionales para defender sus bosques, campos y agua.

La depredación ocurre a la vista de las autoridades y muchas veces bajo su aval. Por ejemplo, en el caso de las mineras la ley establece que en el país las concesiones se dan hasta por 50 años y se pueden renovar hasta por otros 50, por lo que no importan las restricciones o cancelaciones temporales de los permisos de extracción, ya que mientras no haya reformas a la legislación las grandes empresas solo tienen que esperar a que termine un sexenio para poder habilitar sus minas.


Las concesiones mineras en México se otorgan por 50 años prorrogables a otros 50 más; la Ley Minera establece que dicha actividad está por encima de las comunidades

Al respecto, Carlos Lavore y Cuauhtémoc Cárdenas concluyen en el libro Entre la extinción y el rescate. La resistencia de los pueblos contra el modelo neoliberal, que es crucial para nuestro país recuperar el control de los bienes y recursos naturales para su aprovechamiento, no explotación, en beneficio de las regiones y su población.

En entrevista con Reporte Índigo, Lavore, quien fue encargado de las campañas presidenciales de Cárdenas y es especialista en participación ciudadana y medio ambiente, comenta que en el caso de las mineras las concesiones por períodos de tiempo tan largo representan una pérdida de la soberanía nacional.

Además, reitera que pese a que el 30 por ciento del territorio nacional está concesionado para actividades extractivas y el 25 por ciento lo ocupa la minería, solo una mínima parte está en producción y el resto se utiliza para especulación financiera.

“Con esas concesiones pueden hacer lo que quieren, por ejemplo, una mina a cielo abierto solo tiene una vida útil de 7 a 15 años ¿Para qué les sirven los 50 años de concesión? La respuesta está en la especulación financiera, la cual les deja más utilidades que la producción directa.

“En esto, hay un espacio muy amplio para la aplicación de políticas públicas que deben de ser de otra naturaleza, comenzando por la modificación de la Ley Minera que data de 1992 que tiene cláusulas que son increíbles”, comenta.

Uno de los artículos que debe de ser reformado es el sexto, ya que en él se establece que la actividad minera está por encima de cualquier otra que se despliegue en la zona de las concesiones, incluso por encima de las propiedades comunitarias y ejidales.

“En la actual administración hay una declaración oficial de no ampliar las concesiones, pero no hay nada de las que ya existen. Se deberían de revisar todas y eventualmente cancelarse.


“La defensa por parte del gobierno es muy ambivalente y está más centrada en el discurso que en los hechos. Por un lado hay buena intención de fortalecer a las empresas productivas del Estado y de controlar ciertas depredaciones, pero las medidas concretas para detener esta depredación no aparecen”

Carlos Lavore

Especialista en participación ciudadana y medio ambiente

Otro de los puntos claves para entender el saqueo de las mineras, comenta Lavore, es que en el país no existe un Plan Nacional Minero, con el cual se obligue a que los materiales que se extraen incorporen su valor al mercado nacional y no solo se lleven del país en bruto, como ocurre actualmente.

“Por ejemplo, está muy bien lo del litio, creo que es un recurso que deben de controlar directamente los gobiernos, pero no existe ningún plan ni se dice cómo se va a usar ni cuál va a ser su fin”, agrega.

Peligro de extinción

Además del saqueo y la depredación de las mineras, en el país existen otras actividades que afectan a las comunidades y contaminan el medio ambiente, principalmente el campo. Una de ellas es la depredación de los bosques por la sobre siembra de aguacate para abastecer la demanda de Estados Unidos y la proliferación de agrotóxicos en los campos de maíz.

En el caso del maíz, el especialista señala que en México hay un movimiento muy fuerte para la defensa del producto y la problemática más o menos está contenida de la expansión de semillas transgénicas y agrotóxicos de Monsanto, pero el problema no se ha terminado del todo.

De continuar así, Lavore advierte que aceleraríamos la extinción de varios recursos naturales e incluso de la propia humanidad.

“Esto viene ocurriendo desde hace 40 años y no veo que haya medidas para detener este proceso ni en Latinoamérica ni en México. Lo que ocurre es que hay una hegemonía asentada sobre tres soportes: el capital financiero, que es el gran dominante en escala mundial; la estructura institucional, jurídica y política, que si bien está habiendo esfuerzos por corregirlo, siguen prevaleciendo las que se han construido en 40 años; y las corporaciones mediáticas cuyo papel en estos años ha sido el impulso del modelo neoliberal, el individualismo y el consumismo.

“Si no se aborda el desmantelamiento de estos tres soportes, nos acercaremos cada vez más a la extinción”, concluye.

La resistencia por los recursos naturales

Casi a la par de que se implementó en el mundo el modelo neoliberal, en la Sierra Norte de Puebla comenzó un movimiento que podría sentar las bases de la depredación de los recursos naturales.

Después de padecer la falta de apoyo por parte de las autoridades, ser marginados y pagar precios excesivos por productos básicos, los habitantes de 30 municipios de Puebla y Veracruz fundaron la Unión de Cooperativas Tosepan Titataniske.

En Tosepan, los más de 40 mil socios de 32 comunidades nahuas y tutunakus viven en perfecta armonía con el medio ambiente de una manera sustentable, justa y sin pasar carencias.


Para frenar la depredación Lavore propone frenar la hegemonía del capital financiero, fortalecer la estructura institucional, jurídica y política y modificar las corporaciones mediáticas

Esto lo logran a través de la producción de café orgánico, pimienta gorda, miel melipona, proyectos comunitarios como una caja de ahorro, turismo y hospedaje.

La visita a esta comunidad inspiró a Carlos Lavore para escribir su libro, ya que de acuerdo con él, en Tosepan viven de una manera que debe de ser replicada.

“Tiene que expandirse la experiencia, no como única forma productiva, sino como un modelo muy importante. En el país hay alrededor de 15 mil cooperativas que no cuentan ni con apoyo sostenido ni con planes que permitan su ampliación en diferentes extractos productivos, ahí es donde podría comenzar el rescate”, opina.

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