El comedor comunitarioManos Amigues” en la colonia Guerrero ha sido la mejor forma para que la comunidad de Lesbianas, Gay, Transexuales, Transgénero, Travestís, Intersexuales y más (LGBTTTI+) de la Ciudad de México se involucre y conecte con la sociedad en general.

En esta colonia, que es una localidad marginada pese a estar en la alcaldía Cuauhtémoc, en el centro de la Ciudad de México, se habilitó un comedor comunitario que es atendido, en mayoría, por miembros de la diversidad sexual.

A través del esfuerzo de tres organizaciones, Burritos y no Bombas, Círcolo y el Hostal La Colonial, en junio de 2021 nació el proyecto que busca ser un espacio seguro para todos los habitantes de la Guerrero, así como para las poblaciones itinerantes: quienes viven en la calle, trabajadores de los semáforos y LGBTTTI+.

Sus fundadores afirman que la iniciativa social, nacida en el contexto de la crisis pandémica por COVID-19, ha ayudado a que la comunidad de la diversidad sexual sea vista con ojos diferentes a los de la exclusión, la discriminación y la indiferencia.

Al respecto de la situación de exclusión que padece dicho sector de la sociedad, la Encuesta Nacional Sobre Discriminación por Motivos de Orientación o Identidad de Género (Endosig) 2018 del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), indica que el 57 por ciento de la comunidad LGBTTTI+ considera que existe poco respeto a sus derechos humanos.

Mientras que el 80 por ciento, señaló que se siente discriminado porque su orientación sexual no es heteronormativa.

Por último, el 76 por ciento de los encuestados dijo experimentar incomodidad al acudir a servicios médicos por el trato que les da el personal, ya que 15 por ciento acusó que los médicos o los trabajadores del sector salud les sugirieron “curar” su condición.

Ser vistos con otros ojos

Por lo regular, a la comunidad de la diversidad sexual se le ve con ojos de discriminación y, a los trans, se les prejuzga y relaciona con la prostitución, dice Alex Rodríguez, fundador de la asociación Círcolo.

El joven, que se identifica como LGBTTTI+, señala que el comedor localizado en la calle de Pedro Moreno 113 fue creado a partir de diversas necesidades: la situación de la pandemia que dejó sin trabajo a muchas personas, la carencia alimentaria tanto de las poblaciones callejeras como trabajadores de semáforos y la urgencia de crear un espacio seguro para la comunidad a la que pertenece.

Sin embargo, la iniciativa también ha cumplido una función muy importante: ser un enlace y un medio de aceptación entre la sociedad en general y quienes no tienen una orientación sexual heteronormativa.

“Recién abrimos, unos niños que son hijos de los dueños de una recaudería se nos acercaron y nos preguntaron qué significaban los colores de la bandera del orgullo LGBTTTI+, les explicamos y también les dijimos que este lugar es para todos y que todos pueden venir”, declara.

Rodríguez dice que poco a poco la población de la colonia Guerrero ha aceptado al comedor y acuden a él de manera regular: al día llegan a dar hasta 100 raciones de comida que venden a un costo de recuperación de 15 pesos.

“Es muy bueno porque ya nos ven como cualquier otra persona y reconocen lo que hacemos y luego llegan los mismos vecinos y apoyan con comida para seguir haciendo nuestro trabajo. Toda la relación ha sido de manera muy orgánica”, explica.

Igualmente, menciona, el comedor es una muestra de que la población LGBTTTI+ puede convivir y lograr que se les respete.

“Es un espacio donde se nos respeta y hace que se asimile nuestra presencia”, indica el activista.

Rodríguez detalla que “Manos Amigues” actualmente no recibe apoyo gubernamental y se mantiene a través de los recursos de las tres organizaciones que colaboraron en la iniciativa así como de aportaciones económicas del actor estadounidense, John Cameron Mitchell.

“Queremos llegar a la sustentabilidad y nosotros mismos generar las condiciones para seguir funcionando”, cuenta.

Por último, considera que en el futuro, le gustaría que cada alcaldía tuviera un comedor comunitario LGBTTTI+.

“Sería un sueño que en todas las alcaldías hubiera al menos un espacio seguro para nosotros”, menciona.

Hacer comunidad con el comedor comunitario

La comunidad LGBTTTI+ está muy desunida y el comedor es una forma de que se integre y pueda convivir de una forma distinta a las convencionales, como los son fiestas o visitas a los antros, dice Humberto Rudamas, colaborador de “Manos Amigues”.

Rudamas relata que también le gusta pensar que el comedor es algo inspirador para todas las personas de su comunidad que buscan respeto y tener una identidad.

“Aquí en los muros hay parte de nuestra historia. El que estemos aquí, nuestra presencia, nuestro apoyo, es inspirador y es un espacio de respeto”, cuenta.

La forma en que colabora el integrante de las poblaciones LGBTTTI+ es a través del servicio a los clientes, menciona que lleva comida a las mesas pero también ve cosas de logística como la preparación de los alimentos.

Sin embargo, también procura que se respeten los pronombres de los trans o no binarios.

“Buscamos que todos se sientan cómodos, bien recibidos y se usen los pronombres correctos con los que se identifican”, declara.

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