Durante los más de 25 años que Víctor Flores ha estado al frente del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM) se le ha acusado de apropiarse de centros deportivos de los trabajadores, de cobrar cuotas sindicales para su beneficio, de vender propiedades de los obreros y “desaparecer” los activos de la transacción.

Pero la queja más común y lo que detonó la lucha de la disidencia fue la modificación de los estatutos para reelegirse y perpetuar su dirigencia nacional.

Y aunque han habido intentos de democratizar el sindicato desde adentro, también han habido amenazas y represalias, por lo que la estrategia de la disidencia ahora es buscar el apoyo del Gobierno federal.

“Después de intentar modificar las cosas desde adentro y ver que era imposible, buscamos ayuda del Gobierno federal. Él tiene el control absoluto y ya estamos cansados, por eso decidimos levantar la voz y decir ‘ya basta’, hay que regresar el sindicato ferrocarrilero a sus orígenes.

“En algunas mañaneras le hicimos conocer al señor presidente lo que está pasando. Confiamos en que cumpla con su promesa de campaña de democratizar los sindicatos”, comenta Eduardo Canales, secretario Nacional de Talleres del STFRM y actual líder del Frente Ferrocarrilero de Reconstrucción Sindical (FERRO).

El entrevistado explica que la primera modificación que realizó Flores para continuar en el poder fue cerrar la participación en las elecciones para que solo pudieran ser candidatos miembros del Comité Ejecutivo Nacional del STFRM, puestos que él controla y que están conformados por sus personas más leales y cercanas.


“Este cacique sindical modificó los estatutos para que nadie pueda ser su contrincante. En las últimas cuatro elecciones fue candidato único porque nadie en el sindicato, salvo el Comité Ejecutivo Nacional, reúne los requisitos para ser su contrincante. Lo mismo ocurre a nivel local en las elecciones de los líderes regionales”

Eduardo Canales

Secretario Nacional de Talleres del STFRM y actual líder del Frente Ferrocarrilero de Reconstrucción Sindical

“Lo suyo es un círculo cerrado en donde se impide la participación de todos. Lamentablemente, cuando alguien levanta la voz inmediatamente es reprimido y castigado con el despido porque Víctor Flores tiene alianzas con las empresas ferrocarrileras”, agrega.

La principal demanda que hace la disidencia ferrocarrilera al Gobierno federal es reponer el proceso electoral de 2018 en el que hubo varias irregularidades.

“Pedimos que se reponga el proceso electoral de 2018 porque no se le permitió participar a un candidato, ni siquiera se le dejó pasar a que se registrara. Eso ocurrió porque Víctor Flores negoció con el Gobierno federal pasado (de Enrique Peña Nieto) que le entregarían la toma de nota si no tenía contrincantes.

“Antes las elecciones eran en junio, antes de que se conociera al ganador de la Presidencia de la República. Víctor Flores las cambió a agosto, cuando ya se sabe quién va a ser el presidente pero no ha tomado posesión. Por eso solicitamos la nulidad de la toma de nota, de las elecciones y reposición del procedimiento”, agrega.

Finalmente, el líder disidente dice que confía en el actual Gobierno federal y señala que no es su prioridad ocupar el lugar que dejaría Víctor Flores pese a contar con el requisito de formar parte del Comité Ejecutivo Nacional del STFRM.

“Este gobierno aunque diga que quiere democratizar los sindicatos, mientras le siga dando armas legales a este cacique sindical, van a seguir las cosas igual. Necesitamos que el gobierno asuma una posición de equidad, respeto, libertad y que nos dé a los ferrocarrileros la oportunidad de tomar elecciones libres.

“Mi objetivo es democratizar al sindicato y hacer un último esfuerzo de entregarles a los que vienen después de mí un sindicato libre, abierto y participativo”, concluye.

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