Ebrard podría haber estado esperando el registro del PES para romper con el sol azteca y volverse la ficha de oro del partido ligado a los evangélicos


Hugo Flores fue oficial mayor de la Semarnat en el sexenio de Calderón y fue encontrado culpable de una adquisición fraudulenta


Las iglesias evangélicas incluyen 300 denominaciones y un total de 8 millones 386 mil fieles que profesan sus ritos con rigidez y fervor


La cifra de seguidores inscritos podría ser mayor, además de la potencial fuerza electoral que dicen tener

https://www.youtube.com/watch?v=c3iF8H_R8Rg&list=UUCCjc1piE1mIrhcE3ejENeA

El logotipo del Partido Encuentro Social (PES) es la silueta de un pescado, el mismo que caracteriza a los fieles religiosos cristianos. 

Para muchos este símbolo, aunque no muestra el pez completo, estaría infringiendo el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe). 

Dicha normativa es clara al señalar que los partidos políticos deben “abstenerse de utilizar símbolos religiosos, así como expresiones, alusiones o fundamentaciones de carácter religioso en su propaganda”.

Pero hasta ahora nadie lo ha objetado. Al contrario, el PES se perfila como un partido que podría combinar la religión con la política.

Algo similar a lo que ocurre en Estados Unidos con el influyente y temido Tea Party que desde su fundación en 2009 no ha sido refutado en su validez al mezclar la forma de gobierno con los estrictos preceptos religiosos que se ciñen a la ultraderecha y al fundamentalismo.

El PES ha sido fuertemente relacionado con corrientes evangélicas, lo que no impidió que desde octubre de 2006 obtuviera su registro estatal, en Baja California, y que participara como coalición en los procesos electorales de 2007 y 2010. 

Hace días recibió su registro federal junto con Morena y el Partido Humanista y con ello tendrá, a partir del 20 agosto, 36 millones de pesos para gastos durante los cuatro meses que restan del año. Para 2015 tendría más de 100 millones de pesos, más gastos de campaña de los candidatos que propongan. 

Según han dicho sus dirigentes, planean lanzar un candidato a presidente el cual, para algunos, podría ser Marcelo Ebrard probablemente en coalición. 

Esto si se confirma que el PES es impulsado, o en su caso impulsa,  al ex jefe de Gobierno del DF, ahora en franca discrepancia con el PRD. 

En el caso del PES, si se suman a las prerrogativas en efectivo los gastos y tiempos gratis en televisión y radio, tendrían hasta 124  millones de pesos para 2015, según informó el INE a los medios cuando formalizaron las tres nuevas fuerzas políticas que se perfilan a las elecciones intermedias de 2015 y de lleno a las federales de 2018. 

Esto, además del presupuesto propio que según estatutos de cada partido aportan los Institutos Electorales locales y las cuotas de los 308 mil 997 afiliados que inscribió, solo superado por Morena, que formalizó 496 mil seguidores. 

Sin embargo, la cifra de inscritos podría ser mayor, además de la potencial fuerza electoral, ya que aseguran que en total tienen millones de miembros potenciales, en contraste con Morena que tuvo problemas para formar sus asambleas estatales. 

La diferencia real con el padrón inscrito por Morena es de 187 mil, aunque el dirigente nacional de PES, Hugo Eric Flores, declaró que solo los superó por 100 mil. 

Esto aun y con la fuerza del excandidato dos veces a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, un fenómeno político comprobado por su carisma y magnetismo hacía las masas.   

La fuerza electoral que dice tener el PES no sería, aparentemente, amenaza para los partidos existentes, en los que solo la menor de las tres primeras fuerzas políticas, el PRD, tiene poco más de 4 millones de afiliados en su padrón.  

Por su mínimo número de partidarios en relación a los tres “grandes”, las prerrogativas recibidas serán reducidas. 

En el caso de que los 8 millones de evangélicos cristianos cautivos en el PES como supuesto partido doctrinario, decidieran cooperar a campañas o a gastos de operación, los dirigentes están obligados a  “rechazar toda clase de apoyo económico, político o propagandístico proveniente de extranjeros o de ministros de los cultos de cualquier religión o secta, así como de las asociaciones y organizaciones religiosas e iglesias y de cualquiera de las personas a las que este Código prohíbe financiar a los partidos políticos”, dice a través de su portal el INE, de acuerdo al Cofipe. 

> Afiliados según registro del INE en los tres nuevos partidos políticos aprobados para la elección 2015 

Morena
496,000 mil

PES
308,997

PH 
270, 966 

> 3,810 mdp 
Bolsa que se repartirán todos los partidos políticos mexicanos en 2015 

PRI 1,060 mdp 
PAN 890 mdp 
PRD 678 mdp 

> 6.9 % 
Aumentaron las prerrogativas a los partidos 

> 36,390,104 pesos
monto que recibirá cada uno de los tres nuevos partidos (PES, Morena y PH) de agosto a diciembre 2014

Fuente INEGI

La fuerza del pescado

Los recursos a partir de prerrogativas o aportaciones, que podrían ser altas, no serían la mayor fuerza del PES. 

Esta potencia la estarían dando los mexicanos afiliados a las iglesias evangélicas que incluyen más de 300 denominaciones y un total 8 millones 386  fieles que profesan alguna de las religiones en el bloque protestante, pentecostal, cristiana, evangélica, según el censo del 2010 reportado por el INEGI. 

Esta unión de cultos evangélicos, que según muchos disfraza el partido político que estaría prohibido por la Ley Electoral adscrita a la Constitución Mexicana, sería una gran fuerza en las urnas si sus líderes decidieran imponer el voto por cual o tal partido aprovechando el fervor de los fieles. 

Según el Panorama de las Religiones 2010, el INEGI señala que 92 millones 924 mil 489 mexicanos son católicos, aunque en 1990, 89.7 por ciento de los mexicanos se declaró católico, en 2000 el porcentaje se redujo a 88 por ciento y en 2010 disminuyó a 83.9. Mientras los fieles católicos descienden en número, los evangélicos crecen. 

En 1990 el 4.9 por ciento de los censados dijo ser protestante o evangélico. 

Para 2000, este porcentaje subió a 5.2 por ciento y en 2010, 7.6 de los mexicanos declaró profesar la fe protestante en las diversas denominaciones evangélicas y  más de 50 por ciento de los asistentes a esas congregaciones son jóvenes menores de 33 años, según reporta el INEGI.

Y en su expansión estos fieles utilizan métodos de proselitismo o de evangelización que a los católicos, por su aplastante mayoría, no les parecen necesarios.  

Pero… solo 25 por ciento de esos católicos confesos sigue las liturgias de asistir a misa, casarse o bautizar a los niños.

Se dicen católicos pero no son tan devotos como los evangélicos, que profesan sus religiones con un estricto apego a sus rituales y según la tradición, obediencia a sus preceptos y a sus líderes. 

En este poderoso panorama de las iglesias evangélicas, fuertes y en ascenso, nace el PES, que desde su registro estatal en el 2006 ha logrado representación con regidores en los municipios bajacalifornianos de Rosarito, Mexicali, Tijuana y Ensenada y un diputado en el congreso estatal.

Mexicanos católicos

> 1990
89.7% 

> 2000
88%

> 2010
83.9%  

Mexicanos del bloque evangélico en diversas denominaciones

> 1990
4.9%  

> 2000
5.2%

> 2010
7.6%

Fuente INEGI

El dirigente inhabilitado

Su dirigente nacional es Hugo Eric Flores Cervantes, quien ha sido señalado por medios y por fieles como pastor, aunque él asegura que no lo es y que apoya la política laica. 

Aunque la historia dice que el PES pertenece a Baja California, testimonios de su primer líder, Luis Moreno, aseguran que la génesis fue en Ciudad de México después de las elecciones del 2000, cuando se rompió la hegemonía del PRI. 

Hugo Eric Flores recibió la estafeta de hacer crecer la idea y la fuerza de un partido político evangélico, por lo que hizo varios viajes a provincia hasta encontrar respuesta en Baja California, en donde se logró el registro estatal en el 2006. 

En los últimos días ha sido también tema en la prensa la trayectoria de su dirigente, que durante el sexenio de Felipe Calderón defendió a los paramilitares inculpados por la Masacre de Acteal desde su trinchera como investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

En julio de 2011 el periodista Arturo Rodríguez publicó en la revista Proceso que Flores se había introducido en el gobierno de Felipe Calderón para adjudicarse contratos y promover una organización de alcance mundial para incidir en el gobierno de México con base a su visión cristiano-evangélica. Este hecho fue negado por Flores, aunque las evidencias y testimonios de diversas fuentes eran irrefutables.

Su participación en el sexenio calderonista inició y terminó cuando Flores consiguió el puesto de Oficial Mayor de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en donde en 2007 fue inhabilitado del servicio público hasta el 2020 al encontrarlo culpable de la adquisición fraudulenta en el programa “Pro Árbol”. 

Flores resurgió de las cenizas y tomó la idea del pastor Luis Moreno, igual que él adscrito a una  iglesia derivada de la bautista, y logró colocar al PES en Baja California, que ahora dirige localmente Moreno.

En Veracruz, una población con muchos evangélicos, un pastor que también insiste en que ya no lo es, Guillermo Trujillo Álvarez, promueve el partido. 

Trujillo Álvarez, formalmente asesor en Veracruz de PES, es también presidente de la Red Evangélica de Veracruz que agrupa 400 mil fieles, aunque ha sido desconocido por la Red de Ministros Evangélicos y las polémicas han sido memorables desde el punto de vista personal, religioso y político que han alcanzado. Los Ministros, que suman más de 800 en ese estado, acusan a Trujillo, también reverendo, de tener reuniones con políticos para comprometer el voto. 

Según declaró Moreno cuando apenas se formalizaba la fuerza política, tratan de evitar “la demagogia, las promesas incumplidas y los perfiles de siempre de diputados o regidores que buscan el poder por el dinero”. 

Sin embargo, aunque Hugo Flores insiste en que es un partido liberal, en su portal oficial de Internet declaran que es el partido de la familia, que reprueban los matrimonios del mismo sexo, el aborto y la pornografía. 

Si Ebrard buscara, o apoyara ese partido, tendría que retractarse de las políticas a favor de casi todo lo anterior que promovió y logró colocar en el Asamblea Legislativa del DF. 

Es contradictorio, como casi toda la política.

La liga Ebrard

Afinales de febrero de este año Reporte Indigo publicó que Marcelo Ebrard preparaba una ruta paralela a la de las izquierdas para contender por la presidencia en 2018.

Ese mes, brigadistas y promotores de Iztapalapa,  la delegación más poblada de la Ciudad de México,  comenzaron a afiliar electores a PES, el Partido Encuentro Social.

En un ambiente hostil como lo ha sido el PRD desde su salida como Jefe de Gobierno, Ebrard ve sus posibilidades dentro del partido, reducidas y repartidas entre las distintas fracciones internas. 

Los colaboradores cercanos a Ebrard se negaban a hablar públicamente de sus aspiraciones afuera del PRD, pero en privado aseguraban que PES era una posibilidad. Ahora que ha trascendido que renunciará al PRD en pocos días, sus opciones se verán limitadas y PES sería una alternativa. 

Pero los estatutos perredistas prohíben que sus afiliados conformen otros partidos. Por esto, Ebrard podría haber estado esperando el momento que PES recibiera la luz verde del INE (Instituto Nacional Electoral) para romper con el sol azteca y volverse la ficha de oro del nuevo partido, escribió el periodista Jonathan Villanueva en un reportaje publicado en Reporte Indigo en Febrero de este año.

El capitalino también busca alianzas con Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo, y trasciende que pretende obtener una curul en la Cámara de Diputados el siguiente año, para desde ahí conformar el bloque de izquierda que lo impulsaría a la presidencia de México. 

A lo que podría agregar al PES, ultraconservador. 

Sin embargo el PES, y su fuerza evangélica, sería sin duda una plataforma en alianza que aportaría mucho a la campaña del ex secretario de Gobierno del DF, ahora francamente enfrentado al PRD, partido en el que luchó por la dirigencia sin éxito. 

El fundamentalista Tea Party, ¿algún parecido?

Lo que nació como una rama del conservador partido Republicano en Estados Unidos, el Tea Party, o Partido del Té, se ha consolidado como un grupo de presión ultraconservadora y con bases en el fundamentalismo religioso. 

Esta forma de proceder, en teoría considera que los pobres son pobres por designio de Dios y los ricos, igual. Por lo tanto hacer algo para rescatar o aliviar la pobreza de los semejantes va contra los designios divinos. 

Por ello los afiliados al Tea Party, para algunos una especie de Ku Klux Klan que atemorizó a la minorías en los años 50 y 60, luchan e influyen por los políticas de Barack Obama para aliviar las desigualdades nacionales. 

Van contra la ley de salud que cubriría a todos los americanos, porque la consideran socialista, y la pura palabra se vuelve tan amenazante como lo fue durante la guerra fría cuando temían la invasión soviética y la mínima sospecha así fuera de conocer algún libro de Marx, podrían causar la muerte en los negocios o expulsión del sistema al personaje. Y todos recuerdan el Macartismo de 1950, cuando el senador Joseph McCarthy desarrollo un proceso de “listas negras” de sospechosos. 

La base del Partido del Té va de la mano con las organizaciones religiosas. 

¿Tendremos un nuevo Tea Party en el PES?  ¿Hasta dónde podría llegar su influencia al agregar a los fundamentalistas, y fieles seguidores de las religiones evangélicas? ¿Será el momento de revisar su afiliación? ¿De descartar, o no, su unión con los poderosos, crecientes y numerosos grupos evangélicos de muchos estados mexicanos?

¿El otro partido de Ebrard?

Aseguran que Ebrard promueve el PES

En febrero Reporte Indigo publicó que militantes del PRD en la delegación Iztapalapa aseguran que gente del PES ha inscrito en su padrón a seguidores de MEC, por lo que afirman que apoyará su candidatura a la presidencia en 2018.