“A partir de este momento declaro una emergencia climática en la ciudad de Monterrey reconociendo la urgencia de actuar para detener el calentamiento global y de emprender acciones inmediatas”, pronunció el alcalde Luis Donaldo Colosio Riojas.

Monterrey se convirtió en la primera ciudad de México en emitir la declaratoria de emergencia climática. El anuncio lo hizo en su participación en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en Glasgow, Escocia.

“Las ciudades somos una fuerza de cambio para generar un futuro sostenible”, dijo Colosio Riojas, quien propone actuar desde lo local.

Con la declaratoria, el gobierno regio reconoce la urgencia de actuar de inmediato en un municipio con mala calidad del aire, escasez de agua e incendios. Así, Colosio Riojas estableció un Plan de Acción Climática con cinco puntos.

El primero es una Declaratoria de Emergencia Climática que transversalice las políticas de la ciudad. El segundo es un Acuerdo Verde de Monterrey, que convocará a todos los grupos de interés a comprometerse con mejores prácticas globales.

El tercer punto del plan es un Programa de Acción Climática. También hay un inventario de gases invernadero en la ciudad para identificar las áreas de mitigación. Y finalmente está la red global Cities Race to Zero, de la que Monterrey es parte y se comprometió a la descarbonización para 2050.

El alcalde regiomontano también tiene en mente cuatro proyectos sostenibles: el sistema de parques urbanos y corredores peatonales; movilidad segura y educación ambiental centrada en niñas y niños; cero residuos, reciclaje y empleos verdes y, finalmente, esquemas accesibles para la instalación de paneles solares en los domicilios particulares.

“Somos las ciudades y las personas que vivimos en ellas las que consumimos la mayor parte del suministro energético mundial y somos igualmente responsables de 70 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo”, expresó el alcalde.

Necesidad de coordinación

La declaratoria de emergencia climática del alcalde de Monterrey, Luis Donaldo Colosio Riojas, también implica que tanto el mandatario Samuel García y los alcaldes de la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM) se coordinen para buscar políticas públicas y no actúen de forma aislada.

Pero, pareciera que esta medida no tuvo eco en los otros presidentes municipales ni en el propio gobernador. Tampoco en el gobierno federal, autoridad a la que Colosio solicitó que no lo dejara solo.

“Nos encontramos con la total falta de apoyo federal para ser partícipes de este encuentro y lograr acuerdos y trabajo real para mitigar el impacto en nuestras ciudades”, lamentó.

Sin embargo, Colosio Riojas reconoció el apoyo que muchas veces muestra la sociedad civil. En el caso de la entidad neoleonesa, Guillermo Martínez Berlanga, presidente del Comité Ecológico Probienestar de Monterrey, presentó el año pasado la iniciativa de la Ley de Fomento, Manejo y Conservación de los Grandes Parques y Bosques Urbanos para mitigar los efectos del cambio climático.

“El estado presenta un déficit de mil 700 hectáreas de áreas verdes y las recientes lluvias dejaron en evidencia que no se tienen zonas de absorción. Monterrey no tiene zonas de absorción, no tenemos defensas naturales, se acabaron las montañas, se acabaron las zonas de absorción, dejaron una plancha de concreto. Necesitamos bosques urbanos”, asegura Martínez Berlanga.

Por otra parte, el biólogo Antonio Hernández considera que la declaratoria de Colosio Riojas debe tener muy presente la prevención desde las políticas públicas que se base en la disminución de las emisiones de efecto invernadero causantes del cambio climático, la protección contra inundaciones, la reforestación, la creación de parques urbanos para mitigar el calor.

“Medidas que no se incluyen, cuando no puedes mitigar o prevenir, compensas. Puede ser mediante el financiamiento de acciones ”, dice el biólogo.

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