Los ataques y amenazas de Donald Trump hacía México han generado un sentimiento de unidad en nuestro país que no se veía desde el sismo.

El presidente Enrique Peña Nieto, los integrantes del Congreso de la Unión, los aspirantes a Los Pinos y la sociedad civil, por primera vez en mucho tiempo, comparten una misma idea: el primer mandatario estadounidense no puede seguir insultando a los mexicanos sin que hayan consecuencias.

Sin embargo, esa sensación que actualmente invade a la ciudadanía que nació del otro lado de la frontera sur de Estados Unidos, únicamente se encuentra cuando los agravios provienen del extranjero.


En cambio, cuando se trata de construir un país mejor desde el interior, lo que predomina es la división

En estos momentos hay una serie de temas pendientes que son trascendentales para el desarrollo del país a nivel social, político y económico y que no se han podido desahogar precisamente porque la clase política y la ciudadanía no han sido capaces de encontrar y generar consensos que trasciendan los intereses particulares y velen por el bien común.

De ser así, veríamos a los legisladores luchando por nombrar a un Fiscal General de la Nación al que se le garantice una operatividad independiente del poder Ejecutivo.

El Sistema Nacional Anticorrupción ya estaría operando en su totalidad en lugar de seguir enfrentando trabas a más de un año de haber entrado en vigor y no se tendrían en la congeladora legislativa más de 3 mil iniciativas de ley que debieron ser discutidas por quienes dicen ser los representantes del pueblo.

En este sentido, David Morales, doctor en estudios sociales con especialidad en procesos políticos y académico de la FES Acatlán de la UNAM, explica que la falta de unidad para resolver este tipo de temas que son fundamentales para el desarrollo del país se debe a que cuando se trata de resolver problemas internos los intereses particulares de la clase política se anteponen a los del bien común.

“En asuntos internos no nos ponemos de acuerdo porque hay intereses por parte de los encargados de desarrollar las políticas públicas, ya que en muchos casos, como lo podría ser la implementación del SNA, son precisamente ellos quienes están acusados de cometer este tipo de ilícitos, por lo tanto prefieren aplazarlos para no salir afectados”, comenta el especialista en procesos políticos.

Sobre los temas que afectan a distintos grupos sociales como lo son los feminicidios, la desaparición forzada o los migrantes, donde la ciudadanía se debería de unir para exigir soluciones al Estado por es el responsable de garantizar la seguridad y el bienestar de los mexicanos, la población también suele mostrarse dividida.

“La falta de unidad por parte de los mexicanos para exigir soluciones a los problemas internos del país se debe, entre otras cosas, a la falta de sensibilidad hacia este tipo de temas y a que son vistos como problemas particulares, donde quienes no han sido afectados, los perciben como algo lejano y ajeno a ellos.

Además en México es muy común poner etiquetas. Cuando vemos a la gente salir a marchar ya sea para exigir justicia para los desaparecidos o para pedir medidas para garantizar la seguridad de las mujeres, es común ver que se les tache de activistas o de ser radicales”, afirma David Morales.

Por su parte, Augusto Reynaud, internacionalista y maestro en ciencias políticas, refiere que otro de los factores por los cuales no hay unidad entre los mexicanos a la hora de tratar temas como el del SNA o la falta de un Fiscal General, es por la complejidad de estos temas y la falta de información para que la ciudadanía sea capaz de entender la importancia de estos problemas.

Ante la pregunta de ¿qué ventaja o cómo se puede capitalizar este momento de unidad que se está viviendo en estos momentos tras los ataques de quien ocupa la oficina oval en la Casa Blanca? Augusto Reynaud respondió que el mensaje emitido por parte de Enrique Peña Nieto, el cual fue bien recibido tanto por la clase política como por la sociedad civil, le pueden aportar un buen bono de legitimidad.

Aunado a esto, el especialista también comentó que este momento histórico, bien aprovechado, podría traer civilidad a las campañas


“Hasta el momento hemos visto que la estrategia predominante de los candidatos a la presidencia ha sido la descalificación, sin embargo, se podría sacar ventaja del sentimiento de unidad si los abanderados lograran generar una agenda en común con los tres temas que se encuentran en los ejes rectores de todos como lo es el combate a la corrupción, la inseguridad y el crecimiento económico”

Augusto Reynaud

internacionalista y maestro en ciencias políticas

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