La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) abrió una investigación por el asesinato de un migrante guatemalteco en un retén de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en Chiapas.

El pasado martes, Luis Cresencio Sandoval, titular de la Sedena, confirmó que un militar mató a un civil guatemalteco en la frontera sur del país, lo que desató un conflicto en esta zona del país y la retención de él y otros elementos castrenses.

Por ello, ante los presuntos hechos violatorios de los derechos humanos en contra del migrante guatemalteco en Chiapas, la CNDH iniciará una investigación de oficio para indagar en los posibles actos y omisiones en los que hayan incurrido servidores públicos.

“Esta Comisión Nacional integrará el expediente de queja respectivo y solicitará información a la autoridad involucrada en los hechos para que, en su momento, emita el pronunciamiento que conforme a derecho corresponda”, explicaron en un comunicado.

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Después de que un militar disparara al migrante en un puesto de control en Motozintla, un grupo de aproximadamente 300 pobladores del lugar los retuvieron.

El migrante asesinado viajaba en una camioneta como copiloto, cuando intentaron evadir el punto de control establecido a solo unos pocos metros de la línea divisoria entre México y Guatemala, en el municipio Mazapa de Madero.

El vehículo se echó en reversa tratando de huir, lo que provocó que el militar accionara su arma de cargo en contra de los pasajeros de la camioneta.

“En una acción errónea de parte del personal porque no hubo una agresión con arma de fuego o de alguna otra manera, pero uno de nuestros elementos hace un disparo donde hiere a uno de los civiles que iba, eran tres personas las que iban en ese vehículo, al herido se le da la atención por parte de nuestro propio personal y desafortunadamente pierde la vida”, informó Cresencio Sandoval.

Tras el incidente, se aseguró el vehículo, las dos personas, el cuerpo y al militar que disparó y se puso a disposición de las autoridades del Ministerio Público federal.

Horas más tarde, un grupo de 300 personas entre pobladores de Motozintla y personas identificadas como guatemaltecos agredieron de forma verbal, además de con piedras y palos, reteniendo a los 15 elementos, tres vehículos oficiales y 17 armas de cargo exigiendo justicia.

Tras dialogar con los inconformes, agentes del Ministerio Público y el comandante de la zona, y de la región militar lograron la liberación de los militares.