El norte de la República Mexicana enfrenta una de las peores crisis hídricas de los últimos años, afectando al sector agrícola y por ende al sistema alimentario del país. En Chihuahua, la población comienza a sufrir la escasez de agua y la crisis se podría agravar ya que el ciclo agrícola del 2023 está en riesgo debido a que las presas se encuentran al 22 por ciento de su capacidad.

Año tras año, las principales presas de Chihuahua han ido almacenando menos agua, de acuerdo con reportes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Chihuahua cuenta con nueve presas principales, La Boquilla en el municipio de San Francisco de Conchos; Francisco I. Madero en Rosales; Luis L. León en Aldama; Abraham González, en Guerrero; Las Lajas en Buenaventura; El Tintero en Namiquipa; Chihuahua y El Rejón, ambas en la capital del estado; y Pico del Águila en Coronado.

En conjunto todas tiene una capacidad de 3 mil 830.364 millones de metros cúbicos de almacenamiento, pero a lo largo de los años se ha ido reduciendo la acumulación del líquido.

En agosto del 2020 las presas tenían mil 539.556 millones de metros cúbicos lo que representaba un 40 por ciento de la capacidad, para 2021 el almacenamiento cayó al 31 por ciento y en la actualidad bajó a un 22 por ciento.

“Puede haber problemas para el año que entra, necesitamos que llueva mucho, pero ha llovido muy poco. Aquí vivimos —en esta zona desde Jiménez, Parral, Ojinaga, Camargo, Delicias, Meoqui, Lázaro Cárdenas— y dependemos de la agricultura y la ganadería y por lo tanto dependemos del agua de las presas”, dijo Emilio Cárdenas, agricultor y comerciante de Meoqui, Chihuahua.

Sequía severa, el factor que afecta ciclo agrícola

El director ejecutivo de la Junta Central de Agua y Saneamiento (JCAS) de Chihuahua, Mario Mata Carrasco, informó que la entidad atraviesa por una situación de sequía muy severa y eso ha impedido que las presas acumulen agua.

“Ahorita estamos teniendo una situación de sequía muy fuerte, nuestras presas están en un porcentaje de llenado muy inferior a lo que se necesita, sobre todo las principales presas agrícolas como lo es La Boquilla que está en un 20 por ciento. Está entrando un poco de agua, pero sigue estando muy bajo el nivel.

El Granero (nombre oficial Luis L. León) está abajo del 16 por ciento. Estas dos son las principales presas de riego, igual que la presa conocida como Las Vírgenes (Francisco I. Madero) que se encuentra al 28 por ciento. Tenemos ese gravísimo problema, no hay una certeza de que podamos tener ciclo agrícola para el 2023”, afirmó.

Además, otra presa —ubicada en Parral— prácticamente se secó, pues esta abajo del 5 por ciento de su capacidad, dijo Mata.

De acuerdo con Conagua, tan solo en el mes de julio la lluvia acumulada en el estado era de 162.9 milímetros, muy por debajo de la media histórica para ese mes que es de 211.8 milímetros.

Mata Carrasco explicó que en Chihuahua cada año escurre por precipitaciones alrededor 11 mil metros cúbicos, de esos, siete mil metros cúbicos se desvían a Sonora y Sinaloa debido a la composición orográfica.

A Chihuahua le quedan para su uso alrededor de cuatro mil metros cúbicos, pero de ahí se debe entregar gran cantidad del líquido para dar cumplimiento al Tratado de Aguas firmado en 1944 entre México y Estados Unidos.

Debido a esta situación queda poca agua para la agricultura y uso potable en la entidad por lo que se opta por explotar los acuíferos los cuales se encuentran sobreexplotados.

Acuíferos sobreexplotados

De los 62 acuíferos existente en la entidad 41 están sobreexplotados porque se les extrae más agua de la que naturalmente pueden recargar con las lluvias y por la falta de control en la apertura de pozos.

También, los usuarios de las aguas subterráneas de las distintas regiones del estado no trabajan en una forma organizada, ordenada y sobre todo, no respetan la ley.

“Por una parte, tenemos que se extrae más de lo que se recarga y el otro concepto que debemos de considerar es la sobreconcesión, que se refiere a que los derechos expedidos por la autoridad están por encima de la disponibilidad real de cada acuífero, así como la falta de gobernabilidad. Existen muchas extracciones que no tienen concesión ni medición”, señaló el director de la JCAS.

Conagua es la autoridad a la que a le corresponde expedir las concesiones y vigilar que no se abran pozos sin autorización.

La Comisión en Chihuahua dio a conocer que el territorio es muy extenso y sería prácticamente imposible buscar y encontrar pozos abiertos ilegalmente, por lo que únicamente actúan en atención a denuncias, las cuales se llegan a acumular por el trabajo que genera para la dependencia la expedición de concesiones.

Por su parte, algunos agricultores dijeron que si no se registran precipitaciones en lo que falta de la temporada de lluvias y las presas no captan agua, las zonas agrícola se van a terminar y agregaron que no tienen recursos para la reconversión de cultivos que permita disminuir el volumen de agua consumido tanto de forma directa como indirecta para su producción.

Algunos de los alimentos que se siembran en Chihuahua en las zonas afectadas por la falta de agua en las presas son chile, tomate, cebolla, sandía, nogales y alfalfas.

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