Las cervecerías artesanales han acudido a nuevos mercados. Matías Veracruz es un matemático y economista que desde hace más de 10 años se dedica a hacer cerveza artesanal apoyado por sus compañeros y amigos del Colectivo Axolote. En el 2013 fundó su propia cervecería experimental Monstruo de Agua.

La diferencia entre su producto y los demás, es que utiliza ingredientes mexicanos agroecológicos y agua de lluvia para producir cerveza.

A raíz de la pandemia, comenta, todos los retos que ya existían para poder sobrevivir se han exacerbado.

“Todavía hay restaurantes, que pese a que Modelo y Heineken firman cada año unas cartas en las que se comprometen a la no exclusividad, en la práctica cuando uno llega a ofrecerles productos te rechazan bajo el argumento de que tienen un contrato de exclusividad con alguna de las grandes cerveceras.

“Muchos lo utilizan porque les da pena decirte que no quieren tu producto, pero también ocurre que muchos de los clientes por ignorancia o miedo, se van con lo que les dicen los vendedores de estas empresas quienes los amenazan con quitarles mobiliario si venden cervezas artesanales independientes que no son de su catalogo”, comenta a Reporte Índigo.

El mayor problema, señala el cervecero, es que es difícil generar evidencias de este tipo de amenazas y acuerdos, ya que nunca son por escrito y ocurren en pláticas. Además, los amagues de los vendedores de las dos grandes cervecerías pueden ocurrir desde en restaurantes chicos hasta en grandes cadenas y lugares de consumo con gran cantidad de ventas.

Cuando llegó la pandemia, el confinamiento y el cierre de bares y restaurantes fue un duro golpe para los cerveceros artesanales, ya que en promedio el 66 por ciento de sus ventas se hacen en esos lugares de consumo, por lo que estos pequeñas empresas debieron de reinventarse para no morir y buscar otros canales de venta.


Con la llegada de la pandemia se generó un impacto profundo en las ventas de todas las cervecerías de entre el 30 por ciento y más del 70 por ciento. Lo triste es que dentro de las cervecerías artesanales, impactó a las cervecerías más chicas

Matías Veracruz

Presidente de la Comisión de Estadística de Acermex

“Las más grandes ya están en centros de distribución más grandes como supermercados y tiendas de autoservicio. Con la pandemia también cambiaron los hábitos de consumo y comenzó la venta en línea y la exportación”, agregó el también miembro del Consejo Directivo de Acermex y encargado de la Comisión de Estadística.

Algunas de las cervecerías, como Monstruo de Agua, no tenían listas sus plataformas de venta en línea, pero utilizaron las armas que tenían a la mano, las redes sociales y que fabrican productos de temporada.

“Hay un cambio en los patrones de consumo que va más allá de la digitalización, como nosotros que utilizamos ingredientes agroecológicos, somos una cervecería sustentable y en nuestros procesos reutilizamos el agua de lluvia, esto nos da un valor agregado que finalmente le gusta al consumidor final que es con quien hay mayor margen de ganancias porque no te pide descuentos como en los restaurantes”, agrega Matías Veracruz.

Muestra de esto es que mientras que en 2019 Monstruo de Agua vendió 150 hectolitros en México, durante 2020 vendió 110 hectolitros pero exportó 150 hectolitros.

La disputa de las cervecerías por el IEPS

Afinales de 2019 el senador de Morena por Baja California, Gerardo Novelo, presentó una iniciativa para disminuir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las cerveceras que produzcan menos de dos millones 500 mil litros de cerveza al año al cinco por ciento, en vez de pagar más del 25 por ciento en impuestos.

La iniciativa contó con el respaldo de senadores de todos los partidos pero al llegar a la Comisión de Hacienda fue congelada por presuntamente contravenir a varias leyes, entre ellas la Constitución y afectar los intereses de las dos grandes cerveceras.

Pedro De Lara comenta que las cervezas son los juguetes de los adultos, por eso eligió bautizar a su empresa artesanal como Cerveza Juguete. Al igual que hacer cerveza es cosa de jugar y experimentar, también hacer política.

El cervecero originario de Mexicali, Baja California, se encuentra impulsando junto con el senador Novelo otra iniciativa para hacer del IEPS un impuesto más justo.

“El año pasado no pasó la iniciativa, se desechó en la Comisión de Hacienda en el Senado por algunas objeciones de constitucionalidad y de tiempos, no se les dio espacio al estudio porque los senadores ya estaban muy entrados en el presupuesto y además hacía una diferenciación en los tamaños de producción.

“En octubre, el senador Novelo presentó una nueva iniciativa pero en otro esquema que incluye a todas las bebidas alcohólicas y lo que se pretende es que se tase el contenido alcohólico para que obedezca a la naturaleza del IEPS, es decir, el impacto nocivo en la salud”, comenta el productor cervecero.


De Lara, agrega que aún está pendiente definir el monto del nuevo impuesto, pero ellos propusieron que se pague 1.40 pesos por cada grado de alcohol por litro de cualquier bebida alcohólica

“Esto significa que a más contenido alcohólico, mayor afectaciones tienes en la salud y por ende tienes que aportar más para contrarrestar ese efecto nocivo al sector salud. Esto aplica para las bebidas de menor calidad como el Tonayán, bebidas premezcladas y otros destilados”, agrega.

La iniciativa ya avanzó en el Senado y actualmente se encuentra en la Cámara de Diputados donde podría ser congelada, esta vez no por su falta de viabilidad, si no por los tiempos electorales y la renovación de la Cámara baja.

“Es probable que realicemos foros de Parlamento Abierto y hasta que entren los nuevos diputados se sometería a votación la iniciativa. Ahorita no creo que suceda algo, no creo que le muevan a los impuestos antes de las elecciones”, concluye.

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