El carismático primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, en su visita por México, mantuvo como punto central de sus discursos, la amistad con México y la importancia de la defensa de los derechos humanos.

El viernes, durante la sesión solemne en el pleno del Senado, Trudeau aseveró “México y Canadá no se quedarán de manos cruzadas mientras la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho se violan de una manera tan terrible”.

Sin embargo, algunas empresas mineras canadienses han perpetrado violaciones a derechos humanos en localidades enteras en México. En mayo de 2017, alrededor de 230 pobladores, entre ellos mujeres y niños, de La Colorada, comunidad de Zacataecas, fueron obligados a dejar sus hogares a punta de fusil por parte de la empresa canadiense Panamerican Silver.

Familias que habitaban 47 viviendas fueron desalojadas, aún cuando contaban con un amparo que les permitía permanecer en sus hogares. Los agraviados denunciaron al personal de la minera por saqueos y maltrato, incluso hacia sus animales domésticos.

Pero aquella, no era la primera ocasión que una localidad zacatecana vivía un desplazamiento de manera forzada. En el 2016, pobladores de Salaverna fueron obligados a dejar sus hogares por la empresa Frisco, subsidiaria de la canadiense Gold Corp. Inc. El desalojo ocurrió después de que la gente se opusiera a la explotación en la mina de cobre localizada en el municipio de Mazapil, al noreste de la entidad.

COMUNIDADES SE QUEDAN SIN DIVIDENDOS

Desde las reformas a la Ley Minera en 1992, las empresas de capital estadounidense y canadiense ha tenido un crecimiento del 270 por ciento, debido a los sistemas legales laxos, tasas de impuestos del 1 por ciento sobre lo extraído y otorgamiento de concesiones sin costo.

La explotación de los recursos minerales en el territorio nacional ha permitido que las compañías norteamericanas tengan ganancias multimillonarias en dólares.

Es el caso de la canadiense Gold Corp. Inc que, a través de su filial Frisco, explota la mayor mina de oro del país en Mazapil, Zacatecas, por la que obtiene ingresos que superan los 2 mil millones de dólares anuales. En contraste, los habitantes de la comunidad no reciben ninguna utilidad por parte de las mineras.

La empresa, para sostener sus actividades de extracción, se apropió del agua de los habitantes del municipio redirigiéndola a la mina llamada “Peñasquito” y suministrando el líquido que llega a la comunidad, con el consentimiento de los gobiernos local y federal.

INDUSTRIA MINERA MANIOBRA EN LA OPACIDAD FISCAL

El valor anual que el suelo mexicano da a la industria ronda los 13.5 mil millones de dólares. La reforma fiscal propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto consideró la necesidad de imponer medidas en tema fiscal a las empresas extractoras.

Las ganancias de la minería en México se manejan en la opacidad. En febrero del presente año, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló a cuatro consorcios, entre ellos Frisco, como “presuntos evasores de impuestos”. Los focos rojos han obligado a que este grupo de empresas presenten los cálculos de sus ingresos con el Sistema de Administración Tributaria (SAT). 

INVERSIÓN MINERA EN RIESGO POR TLC

Bajo el contexto de la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) trilateral entre Canadá, Estados Unidos y México, y ante una eventual cancelación, el sector minero se encuentra en riesgo. 

De las 293 mineras extranjeras que se encuentran en el país, 203 cuentan con capital proveniente de la nación que gobierna Justin Trudeau, y que son las principales explotadoras del suelo mexicano.

De acuerdo con la Secretaría de Economía, la inversión de estas empresas por cada proyecto de extracción se encuentra entre los 2 mil y 4 mil millones de dólares; por lo que la extinción del TLC podría intervenir en el sector minero.

El negocio de los consorcios canadiense con minerales mexicanos significan proyectos a futuro sumamente rentables. Por ejemplo, Chesapeake Gold Corp extraería oro y plara en Metates, Durango, considerado el negocio minero más rentable en el próximo lustro.

La utilidad que Chesapeake Gold Corp obtendría es de 7 mil millones de dólares al año, contra 4.3 mil millones de dólares de inversión.