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Cárceles bajo la lupa

Las quejas de internos por las condiciones que prevalecen al interior de las cárceles federales y las solicitudes de amparo siguen proliferando en México.

Solo en tres juzgados de Puente Grande, y dos en Almoloya se han concentrado 274 amparos en los últimos 6 meses.

Las cárceles de Hermosillo y Guasave también tienen quejas concentradas. En conjunto suman 119 amparos.

A la lista se suma la cárcel de Matamoros, donde están documentadas 53 quejas de internos que alegan la violación de sus garantías individuales, en aras de la disciplina carcelaria.

53
quejas de internos
que alegan la violación de sus garantías individuales se han reportado en Matamoros
Algunos de los presos que han recurrido al amparo de la justicia federal se quejan principalmente de la falta de actividades al aire libre
"Hay dos enfermeras de guardia para atender a 5 mil internos, que no se dan abasto. Tienen horarios muy matados, les digo porque me tocó ser director de un hospital y sé lo que estoy diciendo”
José Manuel MirelesExlíder de las autodefensas

Las quejas de internos por las condiciones que prevalecen al interior de las cárceles federales y las solicitudes de amparo siguen proliferando en México.

Solo en tres juzgados de Puente Grande, y dos en Almoloya se han concentrado 274 amparos en los últimos 6 meses.

Las cárceles de Hermosillo y Guasave también tienen quejas concentradas. En conjunto suman 119 amparos.

A la lista se suma la cárcel de Matamoros, donde están documentadas 53 quejas de internos que alegan la violación de sus garantías individuales, en aras de la disciplina carcelaria.

Las quejas de los reos  van desde el reclamo de mejor atención médica, mejoras en la calidad y cantidad de alimentos, acceso a actividades recreativas, acceso a visitas familiares, certeza en la comunicación vía telefónica hacia el exterior y hasta suministro de uniformes y calzado dignos. 

Reos de importancia mediática, como Joaquín Guzmán o Servando Gómez –presos en la cárcel federal de Almoloya– ya habían denunciado a través de sus abogados las condiciones extremas en las que se les mantienen, entra las que han argumentado incluso tortura.

Ahora fue el jefe fundador del movimiento de autodefensas en Michoacán, José Manuel Mireles, quien desde el interior de la prisión de Hermosillo denuncia públicamente el abandono que padece. 

Se queja de estar confinado desde hace diez meses en el área de hospitales y expone las deficiencias de la cárcel para poder atender la demanda de salud de la población de ese penal.

La denuncia de Mireles fue grabada en audio durante la más reciente llamada que le hizo a su hermana, Virginia Mireles, a la que le expone que el personal médico de esa cárcel es insuficiente. 

“Solo hay dos enfermeras de guardia para atender a 5 mil  internos”, dice, algunos de ellos con padecimientos crónico degenerativos graves.

Mireles –explicó su abogado- ha interpuesto ya en dos ocasiones amparos judiciales en reclamo de que se le mejoren sus condiciones de vida dentro de la cárcel y ha solicitado una atención médica adecuada y alimentos de mejor calidad, pero la dirección de la cárcel solo ha simulado mejorar sus condiciones para dar cumplimiento a la ordenanza de juzgador federal.

A Mireles se le mantiene aislado del resto de la población carcelaria. En la cama en que se encuentra postrado las 24 horas, recibe tres veces al día sus alimentos, los que tiene que comer en menos de 10 minutos. No tiene ningún tipo de actividad en todo el día. A veces se le permite papel y lápiz para escribir una carta.

Los tres amparos de ‘La Tuta’

Servando Gómez, “La Tuta”, quien fuera jefe del cártel de los Caballero Templarios, recluido desde los últimos días de febrero del año pasado en la cárcel federal de Almoloya, también se ha quejado de las condiciones extremas que padece dentro del CEFERESO número Uno.

Tres amparos avalan su dicho: en uno está solicitando a un juez que el suministro de medicamento para atender el principio de cáncer de páncreas que se le ha desarrollado sea de mejor calidad y se le entregue conforme lo requiera, pues argumenta que en ocasiones se le suspende sin mayor explicación.

En otro amparo ha solicitado al juez que se le proporcionen actividades recreativas. Se queja de que solo se le permite salir al patio del área de tratamientos especiales una vez a la semana, por un lapso de 15 minutos. Y se le ha suspendido de a cualquier actividad que le permita distraerse. Se lamenta de no tener convivencia con otros internos de la misma cárcel.

Un tercer amparo va en el sentido de que cese el pase de lista constante al que es sometido. Servando Gómez Martínez pasa lista 8 veces al día, tres de esos pases de lista son en la madrugada, por lo que argumenta que se le está privando del sueño de manera sistemática, lo que ya se refleja en su deteriorado estado de salud.

Puente Grande, lugar de olvido

El Centro Federal de Readaptación Social Número 2 de Occidente, mejor conocido como Puente Grande, lidera en quejas el sistema penitenciario nacional. 

Solo en los últimos seis meses, en los cinco juzgados de distrito en materia de amparo penal se han acumulado un total de 164 quejas de internos.

Algunos de los presos que han recurrido al amparo de la justicia federal se quejan principalmente de la falta de actividades al aire libre. Y es que en ese penal, a diferencia de otras cárceles federales, están restringidas las actividades. 

Para evitar que se hable de un encierro permanente, a los presos se les permite salir de su celda solo 15 minutos al día. La disposición no aplica para todos.

En las áreas de conductas especiales –en donde se confina a los reos más peligrosos- y el Centro de Observación y Clasificación –en donde se mantiene desnudos a algunos reos- no hay actividades fuera de la celda. El encierro es permanente las 24 horas del día.

De esas áreas, los reos son sacados solo una vez cada 8 días, cuando se les permite hacer una llamada a sus familias, o cada 13 días, cuando se les autoriza la visita de algún familiar. También son sacados de la celda de manera esporádica cuando a los reos se les autoriza una consulta psicológica o médica, tras hacer una solicitud que puede durar responderse de 3 a 15 días.

Entre los reos que mayor cantidad de amparos han interpuesto en el último año se encuentra Humberto Rodríguez Bañuelos, “La Rana”, el que se encuentra procesado bajo la acusación de haber asesinado al cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. 

Los reclamos de este interno son en el sentido de una mayor alimentación.