A solo días de iniciar operaciones en la Ciudad de México, la Línea 1 del Cablebús ha marcado una diferencia en la vida de los habitantes de Cuautepec, alcaldía Gustavo A. Madero.

Antes, hasta una hora podían tardar en ir de Cuautepec hasta Indios Verdes. Actualmente, solo recorren 35 minutos en las cabinas que van sobre casas y calles.

El pasado 11 de julio, el Gobierno de la Ciudad de México inauguró la Línea 1 del Cablebús que va de Indios Verdes hasta Cuautepec y que tiene una “antena” o ruta alterna que llega a Tlalpexco.

El costo del proyecto fue de 3 mil millones de pesos y la principal promesa, es que reduciría la desigualdad de Cuautepec, zona que carece de sistemas masivos y articulados de transporte.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, al dar el banderazo de salida, afirmó que el nuevo sistema de transporte que se une al Metro y Metrobús como un medio con alta capacidad de traslado de pasajeros, reduciría la marginación de una localidad que había sido olvidada en otras administraciones.

“El Cablebús reduce desigualdades porque se invierte donde históricamente no se había invertido; promueve justicia (…) no solamente es una forma de transporte eficiente, digna, moderna, ecológica, sino que es también un proyecto social porque dignifica, porque recupera el orgullo, y hace de Cuautepec uno de los mejores lugares para vivir en la Ciudad de México”, destacó Sheinbaum el 11 de julio.

Según las autoridades, el sistema tiene una capacidad para 144 mil pasajeros al día, que se logra a través de 377 cabinas que van sostenidas a través de un cable que pende de 62 torres.

Respecto a la mejora en tiempos de traslado, la Secretaría de Movilidad (Semovi) indicó que los habitantes de la localidad harán 56 por ciento menos tiempo que en autobús, 33 minutos, y solo gastaran 7 pesos de pasaje.

Cablebús Seguro y rápido

A las 08:00 horas, la estación Cuautepec del Cablebús se encuentra semivacía y pocas personas abordan con dirección a Indios Verdes.

En los andenes, un trabajador del Sistema de Transportes Eléctricos (STE) ordena a los pasajeros que vayan a subir a las cabinas que no se detienen totalmente.

Rosa Velázquez sube en Campos Revolución y se sienta en medio de una de las dos bancas que hay en la unidad. Por sana distancia, la persona que ayuda a abordar pide a los usuarios que dejen un lugar vacío para sentarse y evitar contagios de COVID-19. De esta manera la capacidad máxima de cada cabina es de seis personas. Nadie debe ir parado.

La mujer dice que es la tercera vez que usa el medio de transporte desde que se inauguró y revela que la primera ocasión le dio vértigo. La STE informó que la altura de las torres del Cablebús es de entre 19 y 47 metros.

No obstante, Velázquez menciona que es más rápido y seguro que ir en los camiones del transporte concesionado.


“Los camiones son peligrosos, muy temprano en la madrugada o muy tarde a veces asaltan y dan muchas vueltas”

Rosa Velázquez

Usuaria del Cablebús

Reporte Índigo recorrió la Línea 1 del Cablebús y observó que de Indios Verdes a la estación La Pastora, las cabinas cubren un trayecto que es paralelo a una avenida pero de la Pastora hasta Cuautepec atraviesa casas, calles angostas e incluso un riachuelo.

Por otra parte, Édgar Ruiz, quien lo abordó en la estación de Tlalpexco, también reconoce que el Cablebús llegó para mejorar sus tiempos de viajes.

“De Tlalpexco, que es lo más alto, a Campos Revolución, hago 7 minutos. Es muy poco, antes bajar era un problema, tardado y cansado, no había de otra más que camión y se tardan mucho en pasar”, dice.

Mejoras pendientes

La Línea 1 del Cablebús tiene pendientes a los que se les debe de dar seguimiento en el corto y mediano plazo como desarrollar senderos seguros y accesibles a las estaciones, dice Víctor Alvarado, coordinador de Movilidad Eficiente del Poder del Consumidor.

“Hay un componente importante que es la ejecución de programas sociales y de revitalización del entorno, es decir, generar atractivos, involucramiento y apropiación de las personas en consecuencia a este proyecto de transporte, ese ha sido el complemento del éxito de los teleféricos en Latinoamérica”, opina.

Por otra parte, Giberth García Campoy, fundador del Frente de Organizaciones de Transporte Colectivo y Alternativo (FOTCA), que aglomera a grupos de mototaxistas y bicitaxistas -principalmente del oriente de la ciudad y algunas zonas del norte- considera que ahora que habrá transporte masivo en comunidades marginadas como Cuautepec o Iztapalapa (donde está en construcción la Línea 2 del Cablebús), las autoridades deben organizar y regular los sistemas de movilidad que alimentarán a las estaciones.

Es decir, se deben organizar los servicios de movilidad como combis, taxis o mototaxis que lleven a los usuarios de sus casas a las estaciones para evitar que haya un acaparamiento y al final sea molesto para la comunidad.

“El estado debe atender cómo será la repartición del espacio público en las estaciones derivado de la demanda de usuarios que se genere y que podría provocar invasión de taxis, mototaxis o bicitaxis”, dice.

Por ello, el Gobierno de la capital debe organizar y regular la forma en que operarán los sistemas de movilidad alimentadores del Cablebús para evitar que un solo privado acapare todo y sea perjudicial para los habitantes.

“Hay grupos que llegan con bases de taxis o mototaxis que ni siquiera forman parte de la economía local y nada más van a afectar”, señala.

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