Ante la ausencia de un censo oficial sobre los tipos de violencias que padecen las mujeres con discapacidad en México, el Centro Interdisciplinario de Derechos, Infancia y Parentalidad A.C. (CIDIP) lanzó su propio sondeo a nivel nacional a fin de avanzar en el desarrollo de acciones que combatan estos abusos; sin embargo, pese a postergar el cierre del levantamiento de datos estadísticos, no se ha cubierto la meta de mil 600 participantes.

La Encuesta sobre violencia hacia mujeres con discapacidad, difundida el 16 de febrero de 2022 con la colaboración de la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social (SIBISO) y del Instituto de las Personas con Discapacidad (INDISCAPACIDAD), estaría disponible hasta el 31 de julio, pero se extendió hasta el 7 de agosto con el propósito de invitar a quien lo desee a compartir su testimonio o a solicitar ayuda.

Como posibles causas de la escasa respuesta, Alma Yereli Rolander, cofundadora del CIDIP, señala el difícil acceso a internet que hay en algunas regiones del país y la invisibilidad de este sector etario en las actividades de acción ciudadana.

“¿Cuál es el análisis? En los estados las mujeres con discapacidad todavía siguen sin salir de casa, están muy escondidas y sin participación en la vida pública”
Alma Yereli RolanderCofundadora de la Cidip

“También hemos visto en los estados que las mujeres con discapacidad están todavía muy escondidas, en las propias organizaciones su participación es poca. Y, al final, hay una brecha digital, porque la encuesta es en línea.

“Además, la estamos promoviendo desde una organización de la sociedad civil en la que no tenemos recursos para que alguien vaya personalmente a los hogares, como lo haría el Gobierno, que al final es trabajo del Estado, pero no lo hace”, afirma.

Nivel de convocatoria

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalan que, para el 15 de marzo de 2020, en México residían 126 millones 014 mil 024 personas con discapacidad, de las cuales, 60 millones 627 mil 239 son mujeres, por lo que un ejercicio como el que impulsa el CIDIP refleja un panorama de cómo y dónde pueden involucrarse más estas comunidades respecto a los temas que les atañen.

Yereli Rolander expresa que en entidades como la capital del país y el Estado de México rebasaron la meta de participación desde hace meses, pero en otros estados, hasta hace tres semanas, solo contaban con dos o tres respuestas.

“Todavía no se llega al cumplimiento de la meta; es decir, nosotros tenemos una muestra y, para poder hacer un comparativo a nivel nacional, necesitamos que en cada estado sea contestada la misma muestra”, explica.

Lo anterior significa que, por cada entidad, se requiere la colaboración de 50 mujeres con discapacidad que hayan sido víctimas de algún tipo de violencia.

De acuerdo con el CIDIP, las entidades que han reportado menor número de respuestas son Aguascalientes, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Sinaloa, Sonora, Baja California, Baja California Sur, Colima, y Tlaxcala

Valoración preliminar

La especialista menciona que desde el pilotaje —en el que participaron 18 mujeres— para desarrollar la encuesta, se obtuvo información alarmante sobre los abusos.

“Muchas de ellas cuentan que la primera situación de violencia la vivieron a los 15 años, en promedio; y la mayoría de las mujeres que están participando tienen nivel licenciatura que, aunque se pensaría que ya son más autónomas, nos hablan de niveles de violencia muy altos.

“También encontramos bastantes índices de violencia económica y violencia patrimonial, y hay cifras muy altas de personas que no conocen ni acuden a las instituciones. Entonces, aún sin los datos finales, tenemos datos preocupantes”, manifiesta.

Aunado a esto, Yereli Rolander dice que en el proceso de dar a conocer el ejercicio participativo en el territorio nacional también identificaron otras problemáticas como una red insuficiente de comunicación entre personas con discapacidad.

“Aquí hallamos una triste realidad: mujeres con discapacidad que no encontraban a otras mujeres con quien hacer sinergia; organizaciones todavía muy masculinizadas, sin liderazgo y con poca participación de las mujeres, ¿cuál es el análisis? En los estados las mujeres con discapacidad todavía siguen sin salir de casa, están muy escondidas y sin participación en la vida pública”, asegura.

Respecto a lo urgente de generar datos que contribuyan a la generación de políticas públicas que atiendan a esta población, la directora ejecutiva del CIDIP precisa que es necesario que se den a conocer cifras desagregadas para poder comprender mejor cada condición.

La encuesta piloto reveló que entre las mujeres con discapacidad hay índices muy altos de violencia económica y patrimonial

Precisa que hasta la fecha se desconoce, por ejemplo, cuántos feminicidios se han cometido contra mujeres con discapacidad o cuántos de los niños que se han quedado huérfanos a causa de estos delitos, tienen discapacidad.

“Los datos que arrojan las procuradurías, o los institutos o secretarías de las Mujeres, dependiendo la entidad, tampoco nos arrojan las cifras desagregadas, y es por eso que cuando llega una mujer con discapacidad a pedir ayuda psicológica y es sorda, pues no se le atiende, o si necesitamos espacios y refugios para ellas, no los hay”, acusa.

Alternativas de accesibilidad para mujeres con discapacidad

El censo está desarrollado en formato digital, cada pregunta cuenta con interpretación en Lengua de Señas Mexicana y las personas con ceguera o debilidad visual pueden acceder a ella mediante un lector de pantalla habilitado en el formulario.

“Las preguntas están hechas también en lectura fácil para que si una compañera tiene una discapacidad psicosocial o intelectual pueda comprenderla”, comenta Alma Yereli.

Se tiene previsto que los resultados se publiquen en el siguiente mes, en el marco del Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad, que se conmemora el 12 de septiembre.

En un ejercicio similar realizado por el CIDIP en 2020 mediante la Encuesta sobre la atención a la violencia hacia las mujeres con discapacidad en la Ciudad de México, arrojó que 72 por ciento de las participantes señalaron haber vivido violencia de género.

Además, casi la mitad de las mujeres encuestadas —un total de 384— afirmó haber vivido dos o más tipos de violencias: obstétrica, física, emocional o económica. De éstas, la emocional fue la más recurrente.

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