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El Cerro de la colonia Las Brisas, en el municipio de Monterrey, luce totalmente deforestado a causa de un fraccionamiento que pretenden construir. 

El propietario del terreno Operadora Torres Brisas, de Gonzalo Manuel Zambrano Rivero, desarrolla el lugar junto con la Constructora Abraham Lincoln, filial de Vidusa.

El desarrollo llamado “Solaria Brisas” pretende levantar 70 casas en un terreno de 25 mil 862 metros cuadrados, sin embargo, los vecinos denuncian una serie de irregularidades en el proceso de autorización de este complejo.

Los colonos aseguran que este terreno llevaba más de 40 años sin ser trastocado. 

Además, explican que había sido donado por el desarrollador de sus casas como área verde y que a pesar de que otros quisieron fraccionar ahí, les fue imposible por las condiciones del terreno. 

Incluso, los propietarios de las casas colindantes al cerro intentaron comprar, pero les dijeron que no estaba en venta.

Los vecinos se mostraron muy sorprendidos al ver la rapidez con que deforestaron el cerro. 

Apenas el 20 de diciembre del 2013, durante las vacaciones de Navidad, comenzaron los trabajos de desmonte del predio. 

A pesar de que intentaron detener la maquinaria, elementos de Fuerza Civil sacaron a los vecinos de la propiedad privada, incluso retiraron la lonas de protesta que los colonos colgaron afuera de sus propias casas. 

Sin embargo, ante la presión de los vecinos con la Semarnat, la SEDUE y una denuncia interpuesta ante Protección Civil municipal detuvieron las obras.

“Hubo decisiones que se tomaron, tanto en la Semarnat como en la SEDUE, donde todos los estudios señalaban que era factible realizar un desarrollo como éste.

“Pero también atendemos esta preocupación que ellos (los vecinos) nos están señalando”, afirmó la secretaria del Ayuntamiento de Monterrey, Sandra Pámanes. 

En la Ley de Desarrollo Urbano del Estado de Nuevo León, de acuerdo al Artículo 195, indica que las pendientes del suelo deben ser menores al 45 por ciento. 

Además, que en terrenos con pendiente natural mayor al 45 por ciento queda prohibido el desarrollo de cualquier acción urbana. 

Lo que causó la alarma de varios ingenieros residentes de la Colonia Brisas, fue que en el documento autorizado por la  Semarnat para el uso de suelo, se hablaba de pendientes ligeras de entre el 10 y el 30 por ciento.

Ellos mismos realizaron cortes del cerro con base en la cartografía y topografía del INEGI, donde la pendiente se encuentra entre los 50 y 60 grados. 

Por eso le pidieron a la secretaria del Ayuntamiento de Monterrey, Sandra Pámanes, y la secretaria de la SEDUE, Brenda Sánchez, un nuevo peritaje de pendientes.

El peritaje presentado el pasado 27 de enero fue realizado por el arquitecto Donald Leslie Cover Limón, del Colegio de Arquitectos en Nuevo León.

El resultado fue de pendientes no mayores al 43 por ciento, que aunque están dentro de lo permitido por la ley, tiene una abismal diferencia con el 10 y el 30 por ciento que se señala en el primer documento de la Semarnat.

Sin embargo, en la junta donde les fue presentado el peritaje a los vecinos, estos alegaron que se omitieron aproximadamente 14 metros entre la calle Puerto Galera, arriba del cerro, y un paso detrás de la calle Champotón.

Los ingenieros que viven ahí afirman que de contarse con esos 14 metros omitidos, la cifra cambiaría radicalmente. 

Fue así que salió una nueva propuesta de otro peritaje, pero esta vez con un escáner lidiar, que es de última tecnología e imposible de falsear.

El día jueves 30 de enero la empresa Juárez-Thompson,  encargada del escaneo del predio y contratada por la SEDUE, realizó el levantamiento del terreno.

Pero surgieron más irregularidades, por ejemplo, que a los topógrafos se les negó el paso al predio.

Esto se tuvo que llevar a cabo a través de los techos de los vecinos, pues el guardia del terreno impidió el paso, una y otra vez, a los trabajadores contratados por las instancias de gobierno.

Se contactó a la empresa Juárez-Thompson, que confirmó que ellos acudieron por parte del Municipio de Monterrey. 

Pero, en lo que se resuelven los diversos problemas e irregularidades que presenta este proyecto, los vecinos se encuentran indefensos ante posibles escurrimientos de un cerro rasurado.

Los ingenieros que habitan ahí aseguran que la cantidad de material suelto es bastante y con cualquier lluvia los deslaves del cerro podrían ser además de costosos, mortales.

Las casas actualmente ya presentan agrietamientos y hundimientos, y esto sólo por el paso de la maquinaria que desmontó el predio. 

A pesar de que ya se le ha planteado el problema a Alejandro Doria, director de Protección Civil, la inacción de las autoridades ante el peligro que representa la deforestación, mantiene en constante alarma entre los vecinos. 

En la última semana, algunos vecinos que habían expresado su inconformidad, ahora temen hablar del desmonte.